

La captura y extradición del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026 ha generado una ola de incertidumbre política y económica en Venezuela, mientras millones de ciudadanos enfrentan un futuro incierto entre la esperanza de cambio y el temor a un mayor deterioro de la ya crítica situación humanitaria del país.
La operación militar estadounidense que resultó en la captura de Nicolás Maduro, quien ahora enfrenta cargos federales por narcotráfico en Nueva York, marca un punto de inflexión para Venezuela, un país que ya atravesaba una profunda crisis humanitaria, política y económica desde hace más de una década.
Según informó el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, durante una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad el 5 de enero, existe un riesgo real de inestabilidad no solo en Venezuela sino en toda la región, según reporta Time.com.
La administración Trump ha señalado que esta intervención forma parte de una estrategia más amplia para estabilizar el hemisferio occidental, lo que el bufete Holland & Knight describe como un "Corolario Trump" a la Doctrina Monroe, diseñado para desalentar la migración masiva hacia Estados Unidos, combatir el narcotráfico transfronterizo y contrarrestar los intereses de adversarios como China, Irán y Cuba, todos con importantes intereses económicos en Venezuela.
**Crisis humanitaria agravada**
La situación en Venezuela ya era crítica antes de estos acontecimientos. Según datos del Comité Internacional de Rescate (IRC), aproximadamente el 80% de la población vive en condiciones de pobreza, con una hiperinflación que ha dejado los alimentos y otros bienes básicos fuera del alcance de la mayoría. Casi 8 millones de venezolanos necesitan asistencia humanitaria urgente en áreas como salud, nutrición y agua potable.
La crisis venezolana ha trascendido sus fronteras con aproximadamente 7,9 millones de venezolanos que han abandonado el país, estableciéndose principalmente en naciones latinoamericanas como Colombia, que alberga a casi 3 millones de venezolanos. Según Time.com, cerca de la mitad de los desplazados en la región no pueden permitirse tres comidas diarias o acceder a una vivienda adecuada.
Los recortes de ayuda internacional han dejado a los actores humanitarios con pocos recursos para responder. Varias organizaciones han cerrado operaciones dentro de Venezuela como resultado de la terminación de subvenciones estadounidenses a principios de 2025. Se estima que 1,5 millones menos de personas necesitadas recibieron asistencia en 2025 en comparación con 2024 debido a estos recortes.
**Impacto económico y perspectivas de inversión**
Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, aproximadamente 303 mil millones de barriles, lo que representa alrededor del 17% de las reservas globales, según la Administración de Información Energética de EE.UU., citada por Holland & Knight. Sin embargo, la producción ha disminuido significativamente desde su pico de aproximadamente 3,5 millones de barriles diarios a finales de los años 90 hasta los niveles actuales de entre 800.000 y 1,1 millones de barriles diarios.
El presidente Trump ha prometido que las empresas petroleras y gasísticas estadounidenses pronto regresarán a Venezuela para invertir en la deteriorada infraestructura del país, indicando que este movimiento podría generar importantes oportunidades comerciales. La administración está organizando reuniones con ejecutivos del sector energético estadounidense esta semana para discutir planes de reconstrucción.
No obstante, Jerry Haar, profesor clínico de negocios internacionales en FIU Business, advierte que las expectativas de una rápida recuperación económica o institucional son infundadas. "Moderen su entusiasmo", señaló Haar, enfatizando que un cambio de liderazgo no debe confundirse con una transformación del régimen.
Según Haar, décadas de corrupción, debilidad del estado de derecho, infraestructura deficiente y fuga de capitales han dejado a Venezuela estructuralmente mal equipada para absorber inversión extranjera significativa en el corto plazo. El país ocupa el puesto 178 de 180 naciones en el Índice de Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional, una señal que Haar describió como "radiactiva" para la inversión extranjera directa.
Las exportaciones totales de Venezuela disminuyeron de 112.000 millones de dólares en 2010 a 13.600 millones en 2024, lo que subraya la magnitud del colapso económico y los riesgos a largo plazo que las empresas deben evaluar cuidadosamente.
**Sanciones y protecciones para inversores**
Un tema crucial para la recuperación económica es el futuro de las sanciones estadounidenses. Según Holland & Knight, los responsables políticos estadounidenses deben encontrar el equilibrio adecuado entre proporcionar un alivio confiable de las sanciones para las empresas estadounidenses y mantener influencia sobre las autoridades venezolanas. Esta será una tarea difícil dado que las empresas estadounidenses serán reacias a confiar en un alivio de sanciones de alcance limitado, y eliminar las sanciones por completo diluiría la influencia de Estados Unidos sobre el régimen venezolano.
El Departamento de Energía de EE.UU. ha indicado que el gobierno estadounidense está "eliminando selectivamente" las sanciones para permitir el transporte y venta de crudo venezolano y productos petroleros a los mercados globales. Esto presumiblemente incluye autorizaciones para permitir la entrada de diluyentes estadounidenses en Venezuela, necesarios para optimizar la producción y transporte del petróleo pesado venezolano, y para la importación de ciertos equipos, piezas y servicios para campos petroleros.
Las empresas que poseen laudos arbitrales pendientes pueden mostrarse reacias a reinvertir sin protecciones legales claras y garantías respecto a reclamaciones anteriores. Actualmente, Venezuela no es parte de ningún tratado bilateral de inversión (TBI) o acuerdo de libre comercio (TLC) con capítulos de inversión con EE.UU., lo que típicamente establecería procedimientos y lugares para que los inversores aborden disputas transfronterizas.
**La diáspora venezolana entre la esperanza y la incertidumbre**
Mientras tanto, la diáspora venezolana observa los acontecimientos con una mezcla de esperanza y cautela. En Chile, donde residen aproximadamente 669.000 venezolanos según el censo de 2024, la noticia de la captura de Maduro fue recibida con celebraciones espontáneas.
"El tema de conversación era que todos vamos a volver a casa, el régimen caerá y recuperaremos nuestra democracia", dijo Mary Montesinos, de 49 años, representante en Chile del partido opositor venezolano Voluntad Popular, según informa OPB.org. Sin embargo, Montesinos también urge a la cautela: "Han capturado a Maduro, pero el régimen no ha caído. Han estado construyéndolo durante 25 años, llevará mucho tiempo desmantelarlo".
La crisis de refugiados venezolanos es una de las peores en la historia de América Latina. La Agencia de la ONU para los Refugiados estima que hasta el 23% de la población de Venezuela ha huido del país a medida que se profundizaba la crisis económica. A finales del año pasado, hasta 2.000 personas seguían saliendo cada día.
Roberto Becerra, de 43 años, quien llegó a Chile en 2017 temiendo por su seguridad en Venezuela debido a sus actividades políticas, expresó: "Lo que podemos hacer desde Chile como miembros de partidos políticos es visibilizar lo que está sucediendo en Venezuela. Somos la voz de quienes no pueden hablar".
**Futuro incierto**
A medida que la situación continúa desarrollándose, queda mucho por definir sobre el futuro político de Venezuela. Según Time.com, es esencial que la comunidad internacional priorice la prevención de conflictos violentos y los impactos humanitarios en los civiles tanto en Venezuela como en toda la región.
Varios países como España y Brasil han ofrecido mediar en negociaciones que reducirían la amenaza de conflicto, y el compromiso multilateral, incluso a través de las Naciones Unidas, es esencial para encontrar soluciones que pongan a los civiles en primer lugar.
Los donantes deben asegurar que las organizaciones tengan los recursos para apoyar a las comunidades ya vulnerables, lo que significa inversiones rápidas y flexibles para abordar necesidades humanitarias urgentes y apoyo sostenible para la sociedad civil y los mercados.
Como señaló Montesinos, bajo las circunstancias adecuadas, muchos venezolanos en el extranjero estarían dispuestos a regresar para ayudar a reconstruir el país: "Si hubiera un llamado a regresar para ayudar a reconstruir, iría. Ser parte de esa historia sería realmente inspirador".