El sistema penitenciario de Venezuela atraviesa una transformación que cambió el control de mafias criminales por una gestión militarizada, pero las condiciones de reclusión siguen siendo letales. Según el Observatorio Venezolano de Prisiones, 149 personas murieron bajo custodia estatal en 2024 y 16 más entre abril y mayo de 2025, mientras aumentan las denuncias de torturas, golpizas y desnutrición. El reciente motín en el Internado Judicial de Barinas, donde 1.200 reclusos protestaron contra tratos degradantes, evidencia que la crisis carcelaria persiste pese al desmantelamiento de las estructuras delictivas que dominaron las prisiones durante dos décadas.