Internacional

Casi 150 migrantes mueren o desaparecen en el mar frente a Mauritania en ruta hacia Canarias

La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) confirmó el martes que 144 personas murieron o desaparecieron en dos incidentes ocurridos entre el 14 y el 18 de julio frente a las costas de Mauritania, mientras intentaban alcanzar Europa a través de las Islas Canarias. Según la guardia costera mauritana, 122 personas desaparecieron cuando una embarcación que transportaba 160 personas desde Gambia se quedó sin combustible y quedó a la deriva durante 25 días en aguas cercanas a Nouakchott. En un incidente separado, las autoridades rescataron a 179 personas de otra embarcación procedente de Senegal. En total, 387 personas fueron rescatadas en ambos eventos.

INTERNACIONAL22 JUL 2026

La ruta atlántica entre África occidental y las Islas Canarias se ha consolidado como una de las más mortíferas del mundo, según advierte Acnur. Las largas distancias, las condiciones impredecibles del océano, las embarcaciones precarias y sobrecargadas, y la dificultad para acceder a rescates oportunos hacen de esta travesía un viaje extremadamente peligroso para los migrantes que buscan una vida mejor en Europa.

El incidente más grave ocurrió cuando una embarcación que zarpó de la localidad gambiana de Bafuloto el 28 de junio con aproximadamente 200 personas a bordo sufrió una avería mecánica alrededor de una semana después de partir. La embarcación quedó a la deriva sin motor, con solo una garrafa de gasolina y sin GPS, según fuentes próximas al rescate. Familiares y supervivientes confirmaron que el cayuco partió de Bafuloto con alrededor de 200 personas, aunque la guardia costera mauritana reportó que 122 desaparecieron.

La embarcación fue localizada por las autoridades mauritanas el 18 de julio en aguas cercanas a Nuadibú con solo 38 personas a bordo. Entre los supervivientes había 34 varones adultos, dos mujeres y dos menores. La composición nacional de los rescatados fue: 28 senegaleses, 8 gambianos, 1 de Guinea-Conakry y 1 de Costa de Marfil. Sin embargo, dos personas fallecieron poco después del rescate: un senegalés y un gambiano identificado como Souleymane Jallow, quien viajaba con cuatro miembros de su familia.

Los dos menores rescatados perdieron a todos los miembros de su familia durante la travesía y se recuperan en el hospital de Nuadibú, junto con el resto de supervivientes. La primera alerta sobre este cayuco se lanzó el 11 de julio a través de las redes sociales, lo que permitió que las autoridades mauritanas localizaran la embarcación en situación crítica.

Según Acnur, los indicios preliminares sugieren que la falta de agua y alimentos durante las más de dos semanas a la deriva explica la alta cifra de personas desaparecidas, ya que los cuerpos suelen ser lanzados al mar a medida que fallecen. Esta práctica, aunque macabra, es común en estos accidentes marítimos cuando los recursos se agotan.

En un segundo incidente, la guardia costera mauritana rescató a 179 personas que habían abordado una embarcación procedente de Senegal el sábado. En un tercer evento, también la semana pasada, fue interceptada otra embarcación a la deriva con 169 personas a bordo que había zarpado de Gambia días antes. Los supervivientes fueron 147 hombres, 14 mujeres y 8 menores (6 niños y 2 niñas) de Senegal (102), Gambia (65) y Nigeria (2).

La discrepancia entre los números reportados por diferentes fuentes no quedó clara inmediatamente. Mientras que Acnur sitúa la cifra de fallecidos en 143 personas, la guardia costera mauritana reportó 122 desapariciones en el incidente principal, lo que sugiere diferencias en cómo se contabilizan los muertos y desaparecidos.

Las aguas de Mauritania se han convertido en una ruta importante para personas del África subsahariana que buscan una vida mejor en Europa, ya que las oportunidades económicas siguen siendo escasas en sus países de origen. Sin embargo, la intensificación de los controles en Mauritania y Senegal durante el último año y medio ha desplazado los principales puntos de salida hacia Gambia y, en menor medida, Guinea-Conakry, lo que provoca que la navegación hasta Canarias sea mucho más complicada debido a las largas distancias.

Dentro de Gambia, localidades como Jinak, Tandji, Gundjur y la capital Banjul son puntos de salida habituales. En los últimos meses, los organizadores de estos viajes han comenzado a utilizar lugares situados al interior del río Gambia en un intento de burlar la frágil vigilancia costera. La sociedad civil gambiana alerta sobre la desaparición de más de 5.000 jóvenes de este país en los últimos siete años.

Ebrima Drameh, activista gambiano, emitió una carta abierta dirigida a las autoridades el domingo, señalando: "Una nueva tragedia que implica a un cayuco que zarpó de Bafuloto se ha llevado un montón de vidas. Cuando un crimen violento acontece en Gambia se convierte inmediatamente en el centro de los debates en los medios de comunicación. Esta atención es importante. Pero cuando cientos de gambianos mueren o desaparecen en el mar a menudo hay solo silencio. Esta es una crisis nacional que merece ser abordada con urgencia". Drameh enfatizó que "la pérdida de cientos de vidas gambianas en apenas siete meses debería preocuparnos a cada uno de nosotros. Detrás de cada número hay un hijo, una hija, un hermano, una hermana, un amigo y una familia cuyas vidas se han alterado para siempre".

Hasta el 15 de julio, unas 4.400 personas habían llegado a Canarias por vía marítima irregular, lo que representa un descenso del 61% en comparación con 2025, según Acnur. Este descenso se explica principalmente por la intensificación de los controles en Mauritania y Senegal, aunque paradójicamente ha obligado a los migrantes a emprender travesías más largas y peligrosas desde puntos de salida más lejanos.

Acnur expresó estar "extremadamente entristecida" por los eventos y recordó que "pese a los esfuerzos sostenidos de las autoridades costeras y las organizaciones humanitarias por salvar vidas, la ruta atlántica entre África occidental y Canarias sigue siendo una de las más mortíferas del mundo". La agencia de la ONU subraya que las largas distancias, las condiciones impredecibles del océano, las embarcaciones precarias y sobrecargadas, y la dificultad para acceder a rescates a tiempo continúan haciendo de esta una de las rutas más letales para los migrantes.

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Casi 150 migrantes mueren o desaparecen en el mar frente a Mauritania en ruta hacia Canarias

La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) confirmó el martes que 144 personas murieron o desaparecieron en dos incidentes ocurridos entre el 14 y el 18 de julio frente a las costas de Mauritania, mientras intentaban alcanzar Europa a través de las Islas Canarias. Según la guardia costera mauritana, 122 personas desaparecieron cuando una embarcación que transportaba 160 personas desde Gambia se quedó sin combustible y quedó a la deriva durante 25 días en aguas cercanas a Nouakchott. En un incidente separado, las autoridades rescataron a 179 personas de otra embarcación procedente de Senegal. En total, 387 personas fueron rescatadas en ambos eventos.

22 jul 2026
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La ruta atlántica entre África occidental y las Islas Canarias se ha consolidado como una de las más mortíferas del mundo, según advierte Acnur. Las largas distancias, las condiciones impredecibles del océano, las embarcaciones precarias y sobrecargadas, y la dificultad para acceder a rescates oportunos hacen de esta travesía un viaje extremadamente peligroso para los migrantes que buscan una vida mejor en Europa.

El incidente más grave ocurrió cuando una embarcación que zarpó de la localidad gambiana de Bafuloto el 28 de junio con aproximadamente 200 personas a bordo sufrió una avería mecánica alrededor de una semana después de partir. La embarcación quedó a la deriva sin motor, con solo una garrafa de gasolina y sin GPS, según fuentes próximas al rescate. Familiares y supervivientes confirmaron que el cayuco partió de Bafuloto con alrededor de 200 personas, aunque la guardia costera mauritana reportó que 122 desaparecieron.

La embarcación fue localizada por las autoridades mauritanas el 18 de julio en aguas cercanas a Nuadibú con solo 38 personas a bordo. Entre los supervivientes había 34 varones adultos, dos mujeres y dos menores. La composición nacional de los rescatados fue: 28 senegaleses, 8 gambianos, 1 de Guinea-Conakry y 1 de Costa de Marfil. Sin embargo, dos personas fallecieron poco después del rescate: un senegalés y un gambiano identificado como Souleymane Jallow, quien viajaba con cuatro miembros de su familia.

Los dos menores rescatados perdieron a todos los miembros de su familia durante la travesía y se recuperan en el hospital de Nuadibú, junto con el resto de supervivientes. La primera alerta sobre este cayuco se lanzó el 11 de julio a través de las redes sociales, lo que permitió que las autoridades mauritanas localizaran la embarcación en situación crítica.

Según Acnur, los indicios preliminares sugieren que la falta de agua y alimentos durante las más de dos semanas a la deriva explica la alta cifra de personas desaparecidas, ya que los cuerpos suelen ser lanzados al mar a medida que fallecen. Esta práctica, aunque macabra, es común en estos accidentes marítimos cuando los recursos se agotan.

En un segundo incidente, la guardia costera mauritana rescató a 179 personas que habían abordado una embarcación procedente de Senegal el sábado. En un tercer evento, también la semana pasada, fue interceptada otra embarcación a la deriva con 169 personas a bordo que había zarpado de Gambia días antes. Los supervivientes fueron 147 hombres, 14 mujeres y 8 menores (6 niños y 2 niñas) de Senegal (102), Gambia (65) y Nigeria (2).

La discrepancia entre los números reportados por diferentes fuentes no quedó clara inmediatamente. Mientras que Acnur sitúa la cifra de fallecidos en 143 personas, la guardia costera mauritana reportó 122 desapariciones en el incidente principal, lo que sugiere diferencias en cómo se contabilizan los muertos y desaparecidos.

Las aguas de Mauritania se han convertido en una ruta importante para personas del África subsahariana que buscan una vida mejor en Europa, ya que las oportunidades económicas siguen siendo escasas en sus países de origen. Sin embargo, la intensificación de los controles en Mauritania y Senegal durante el último año y medio ha desplazado los principales puntos de salida hacia Gambia y, en menor medida, Guinea-Conakry, lo que provoca que la navegación hasta Canarias sea mucho más complicada debido a las largas distancias.

Dentro de Gambia, localidades como Jinak, Tandji, Gundjur y la capital Banjul son puntos de salida habituales. En los últimos meses, los organizadores de estos viajes han comenzado a utilizar lugares situados al interior del río Gambia en un intento de burlar la frágil vigilancia costera. La sociedad civil gambiana alerta sobre la desaparición de más de 5.000 jóvenes de este país en los últimos siete años.

Ebrima Drameh, activista gambiano, emitió una carta abierta dirigida a las autoridades el domingo, señalando: "Una nueva tragedia que implica a un cayuco que zarpó de Bafuloto se ha llevado un montón de vidas. Cuando un crimen violento acontece en Gambia se convierte inmediatamente en el centro de los debates en los medios de comunicación. Esta atención es importante. Pero cuando cientos de gambianos mueren o desaparecen en el mar a menudo hay solo silencio. Esta es una crisis nacional que merece ser abordada con urgencia". Drameh enfatizó que "la pérdida de cientos de vidas gambianas en apenas siete meses debería preocuparnos a cada uno de nosotros. Detrás de cada número hay un hijo, una hija, un hermano, una hermana, un amigo y una familia cuyas vidas se han alterado para siempre".

Hasta el 15 de julio, unas 4.400 personas habían llegado a Canarias por vía marítima irregular, lo que representa un descenso del 61% en comparación con 2025, según Acnur. Este descenso se explica principalmente por la intensificación de los controles en Mauritania y Senegal, aunque paradójicamente ha obligado a los migrantes a emprender travesías más largas y peligrosas desde puntos de salida más lejanos.

Acnur expresó estar "extremadamente entristecida" por los eventos y recordó que "pese a los esfuerzos sostenidos de las autoridades costeras y las organizaciones humanitarias por salvar vidas, la ruta atlántica entre África occidental y Canarias sigue siendo una de las más mortíferas del mundo". La agencia de la ONU subraya que las largas distancias, las condiciones impredecibles del océano, las embarcaciones precarias y sobrecargadas, y la dificultad para acceder a rescates a tiempo continúan haciendo de esta una de las rutas más letales para los migrantes.

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