

China ha revelado planes para construir el 'Luanniao', un portaaviones espacial de dimensiones colosales que superaría en tamaño a cualquier buque de guerra actual, como parte de su sistema de defensa aéreo-espacial 'Nantianmen'. Sin embargo, expertos internacionales cuestionan la viabilidad técnica del proyecto y lo interpretan como una maniobra propagandística con fines estratégicos frente a Estados Unidos.
El ambicioso proyecto chino contempla una nave de 242 metros de longitud, 684 metros de envergadura y un peso aproximado de 120.000 toneladas al despegue, según informó la televisión estatal china CCTV. Desde su cubierta se lanzarían cazas espaciales no tripulados, denominados 'Xuannu', capaces de disparar misiles hipersónicos contra objetivos tanto en la atmósfera como en órbita.
"China lleva tiempo siendo el número dos en el espacio, por detrás de Estados Unidos, pero muy por delante de Europa", afirmó Juliana Süß, experta en seguridad espacial del Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad (SWP), en declaraciones a DW. Según Süß, Pekín ha invertido "sumas de dinero extremadamente grandes" en este sector, que juega un claro papel de prestigio para el liderazgo chino y es "extremadamente importante para las capacidades militares".
Solo por su peso, el portaaviones espacial planeado superaría en aproximadamente un 20% a los mayores portaaviones existentes. Aunque sería más corto en longitud, su envergadura sería significativamente mayor que la de un portaaviones marítimo convencional. Como referencia, el mayor portaaviones actualmente en servicio, el USS Gerald R. Ford, mide aproximadamente 337 metros de longitud y 78 metros de ancho, con un peso de unas 100.000 toneladas incluyendo combustible, tripulación y equipamiento.
La televisión estatal china CCTV mostró en su programa militar "Lijian" un modelo 3D fotorrealista del anunciado portaaviones flotando sobre la Tierra, liberando jets espaciales y disparando armas en el espacio exterior. Fragmentos del programa circulan en internet, incluso en grabaciones disponibles en YouTube.
## Dudas técnicas sobre la viabilidad del proyecto
Desde una perspectiva técnica, el plan va mucho más allá de lo que los cohetes actuales podrían enviar a órbita. Incluso si teóricamente fuera posible un ensamblaje modular en el espacio, persisten numerosos problemas, entre ellos el suministro de energía, la propulsión, la refrigeración, la protección contra desechos espaciales y, sobre todo, el coste astronómico. Un portaaviones de 120.000 toneladas en el espacio estaría completamente fuera de la capacidad de carga útil realista de los sistemas de lanzamiento actuales, como el Starship de SpaceX.
El diplomático alemán y analista espacial Heinrich Kreft señaló a DW que, desde la perspectiva actual, el proyecto es "completamente irrealista", aunque lo ve como parte de una trayectoria a más largo plazo. "Muchas cosas que eran ciencia ficción hace 20 o 30 años son reales hoy", indicó Kreft, añadiendo que esto marca la entrada de China en una carrera impulsada por figuras como Elon Musk o Jeff Bezos con sus visiones de colonización lunar y marciana.
## Una superarma como señal estratégica
Los análisis procedentes de Estados Unidos también interpretan el Luanniao menos como un plano de construcción que como una señal estratégica. La revista The National Interest publicó un artículo titulado: "Pekín quiere que creas que está construyendo portaaviones voladores".
Según el autor Brandon J. Weichert, esta visión forma parte de un "impulso propagandístico más amplio" diseñado para poner nervioso a Occidente y hacerle perder tiempo y recursos.
Para el analista espacial Kreft, el anuncio se asemeja a un mensaje deliberadamente colocado en los juegos de poder con Estados Unidos, con el conflicto sobre Taiwán como telón de fondo. "A mis oídos, esto suena como si China hubiera lanzado algo al mundo pensando mucho en Taiwán, para dejar una marca", afirmó.
Kreft señala una serie de espectaculares anuncios chinos de "superarmas" —que van desde una supuesta arma definitiva para la caza de submarinos hasta sistemas basados en el espacio— que los expertos occidentales clasifican regularmente como "irrealistas", pero que se consideran parte de una narrativa diseñada para formar un elemento disuasorio.
## El siguiente paso de China en la carrera espacial con EE.UU.
La experta del SWP, Süß, sitúa el proyecto en un contexto de política de seguridad. Considera estas iniciativas "más desde una perspectiva de disuasión", cuyo objetivo es "demostrar fuerza y proyectar poder a través de múltiples dominios".
Al mismo tiempo, interpreta la presentación como la respuesta de China a los planes estadounidenses de defensa antimisiles en el espacio. La "Cúpula Dorada" propuesta por Trump pretende proteger a Estados Unidos contra todo tipo de amenazas aéreas mediante una red multicapa de misiles interceptores basados en tierra y mar, sistemas de radar y posiblemente interceptores espaciales, un proyecto que también se considera técnicamente extremadamente ambicioso y estratégicamente complicado.
Lo crucial para una disuasión exitosa, según Süß, es sobre todo la credibilidad. "Hasta qué punto un proyecto tan ambicioso y sobredimensionado como este portaaviones espacial es realmente creíble es una cuestión completamente diferente", señaló.
Es precisamente en esta zona gris donde el Luanniao pretende impactar: una amenaza desmesurada que resulta políticamente útil mucho antes de que se ensamblen piezas metálicas.
Kreft califica el proyecto de "patraña, guerra psicológica", al tiempo que advierte contra el engaño. China, dice, está trabajando "en todos los proyectos y sistemas de armas futuros concebibles", por ejemplo en el campo de los láseres, donde Pekín "parece estar más avanzado que cualquier otro país".