China completa seis misiones lunares Chang'e con retorno de muestras del lado oculto de la Luna
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China completa seis misiones lunares Chang'e con retorno de muestras del lado oculto de la Luna

El programa espacial chino Chang'e ha ejecutado seis misiones lunares exitosas entre 2007 y 2024, culminando con el retorno de las primeras muestras del lado oculto de la Luna en junio de 2024, según la Enciclopedia Británica. China se convirtió en el tercer país en alunizar una sonda tras la Unión Soviética y Estados Unidos, y el primero en explorar el lado oculto lunar con la misión Chang'e 4 en enero de 2019.

CIENCIA8 MAR 2026

El programa espacial lunar chino Chang'e ha completado seis misiones entre octubre de 2007 y junio de 2024, estableciendo a China como potencia espacial con capacidades únicas de exploración lunar, según información de la Enciclopedia Británica.

Chang'e 1, lanzada el 24 de octubre de 2007 mediante un cohete Larga Marcha 3A, fue la primera nave espacial china en viajar más allá de la órbita terrestre, según la fuente. La sonda entró en órbita lunar el 5 de noviembre de 2007 y se estableció en una órbita casi polar a 200 kilómetros de altitud dos días después. Tras casi 16 meses en órbita lunar, Chang'e 1 fue estrellada intencionalmente contra la Luna el 1 de marzo de 2009.

La misión Chang'e 1 transportó ocho instrumentos científicos, según la Enciclopedia Británica. Una cámara estereoscópica y un altímetro láser desarrollaron un mapa tridimensional de la superficie lunar. Los espectrómetros de rayos X y rayos gamma midieron la radiación emitida por elementos pesados en descomposición natural o producida en respuesta a la radiación solar, ayudando a cuantificar las cantidades de minerales en la superficie lunar. El radiómetro de microondas detectó microondas emitidas por la propia Luna, midiendo así el grosor de la capa de escombros o regolito que llena las enormes cuencas llamadas maria. Uno de los objetivos de las investigaciones del regolito fue detectar cuánto helio-3 podría haber en la Luna, un elemento traza del viento solar que la superficie lunar ha absorbido en mayores cantidades que las encontradas en la Tierra y que sería un combustible valioso para la energía de fusión nuclear si la minería lunar se vuelve práctica algún día.

Chang'e 2 fue lanzada mediante un cohete Larga Marcha 3C el 1 de octubre de 2010, según la fuente. A diferencia de Chang'e 1, que tardó más de 13 días en alcanzar la Luna, Chang'e 2 entró en una órbita lunar circular de 100 kilómetros cinco días después del lanzamiento. Chang'e 2 era el satélite de respaldo para Chang'e 1, pero el altímetro y la cámara tenían una resolución mucho mayor debido al objetivo principal de la misión: elegir un sitio de aterrizaje para Chang'e 3, que transportaría tanto un módulo de aterrizaje lunar como un róver.

Para una inspección más cercana de los posibles sitios de aterrizaje de Chang'e 3, Chang'e 2 entró en una órbita elíptica que la acercó hasta 15 kilómetros de la superficie lunar, según la Enciclopedia Británica. Las imágenes de Chang'e 2 permitieron a los científicos seleccionar cinco posibles sitios de aterrizaje para Chang'e 3. Chang'e 2 continuó estudiando la Luna hasta junio de 2011, cuando abandonó la órbita lunar hacia el segundo punto de Lagrange (L2), donde estudió el campo magnético de la Tierra y el viento solar. En abril de 2012, Chang'e 2 dejó L2 para un encuentro con el asteroide cercano a la Tierra Toutatis en diciembre de ese año.

Chang'e 3 se lanzó el 2 de diciembre de 2013, según la fuente. La nave espacial consistía en un módulo de aterrizaje de 1.200 kilogramos que transportaba un róver de 120 kilogramos llamado Yutu, nombre del conejo que acompañó a la diosa Chang'e a la Luna según la mitología china. El módulo de aterrizaje tocó tierra en Mare Imbrium en el hemisferio norte de la Luna el 14 de diciembre de 2013. China se convirtió así en el primer país en alunizar una sonda después de la Unión Soviética y Estados Unidos, y Chang'e 3 fue la primera sonda en realizar un aterrizaje controlado en la Luna desde el módulo de aterrizaje soviético Luna 24 en 1976.

El módulo de aterrizaje de Chang'e 3 transportaba un telescopio ultravioleta para realizar observaciones astronómicas y una cámara ultravioleta para estudiar la plasmapausa, según la Enciclopedia Británica. Yutu transportaba espectrómetros para estudiar material lunar y un radar de penetración terrestre con un alcance de hasta 100 metros bajo tierra. La misión descubrió un nuevo tipo de basalto, diferente a los encontrados por las misiones Apolo y Luna. El róver dejó de operar en agosto de 2016.

Chang'e 4 despegó el 8 de diciembre de 2018, según la fuente. Al igual que Chang'e 3, transportaba un róver, Yutu-2. El 3 de enero de 2019, Chang'e 4 se convirtió en la primera nave espacial en aterrizar en el lado oculto de la Luna, que mira hacia el lado opuesto de la Tierra. Aterrizó en el cráter Von Kármán en la cuenca del Polo Sur-Aitken. Debido a que Chang'e 4 estaba en el lado oculto, se comunicó con la Tierra a través del satélite de retransmisión Queqiao, que había sido lanzado en mayo de 2018 y colocado en órbita alrededor de L2.

Chang'e 5 se lanzó el 24 de noviembre de 2020 y aterrizó en la Luna el 1 de diciembre, según la Enciclopedia Británica. Devolvió una muestra de aproximadamente 1,7 kilogramos de rocas y suelo lunar a la Tierra desde las llanuras de Oceanus Procellarum. El material fue datado en aproximadamente dos mil millones de años de antigüedad, convirtiéndolo en la muestra lunar más joven jamás obtenida.

Otra misión de retorno de muestras lunares, Chang'e 6, se lanzó el 3 de mayo de 2024, según la fuente. Chang'e 6 aterrizó en el lado oculto lunar el 1 de junio y devolvió las primeras muestras del lado oculto a la Tierra el 25 de junio de 2024. Otras dos misiones, Chang'e 7 y 8, están planificadas para la década de 2020 como parte del proyecto de estación de investigación del polo sur lunar.

El programa Chang'e representa un avance significativo en la exploración espacial china, estableciendo capacidades tecnológicas que incluyen aterrizajes controlados, operación de róveres, retorno de muestras y comunicaciones con el lado oculto lunar a través de satélites de retransmisión. Las misiones han proporcionado datos científicos únicos sobre la composición lunar, la edad de diferentes regiones y la geología del lado oculto de la Luna, áreas previamente inexploradas por misiones tripuladas o robóticas.

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