

El gobierno chino ha implementado el proyecto 'Xueliang' o 'Ojos Afilados', la última iniciativa de vigilancia masiva que busca cobertura total en espacios públicos, con aproximadamente una cámara por cada dos habitantes, según reportes recientes.
El gobierno de China ha cubierto el país con la red de cámaras de vigilancia más grande del mundo, estableciendo un sistema de monitoreo sin precedentes que abarca desde playas hasta pistas de esquí, según información publicada por medios internacionales.
Las cámaras instaladas por todo el territorio chino presentan diversas capacidades: algunas giran para proporcionar vistas panorámicas de plazas públicas, otras escanean matrículas de vehículos permitiendo a la policía rastrearlos en tiempo real, mientras que muchas se iluminan durante la noche para vigilar callejones y rincones oscuros.
Durante las últimas décadas, el gobierno chino ha implementado una serie de proyectos de vigilancia de alta tecnología con el objetivo de mantener todo el país bajo observación, incluyendo iniciativas como 'Red del Cielo' y 'Escudo Dorado'. El más reciente es el denominado 'Proyecto Xueliang' o 'Ojos Afilados', una referencia a una cita del fundador de la China comunista, Mao Zedong, quien afirmaba que 'el pueblo tiene ojos afilados' cuando instaba a los ciudadanos a identificar a vecinos opuestos a los valores socialistas.
Investigaciones de Associated Press han revelado que empresas estadounidenses han tenido un papel fundamental en el diseño y construcción del estado de vigilancia chino, contribuyendo a posibles abusos de derechos humanos en mayor medida de lo que se conocía anteriormente. Según estas investigaciones, el gobierno de Estados Unidos ha permitido e incluso ayudado activamente a empresas americanas a vender tecnología a la policía china, al gobierno y a compañías de vigilancia.
Las cámaras distribuidas por China están interconectadas en sistemas policiales que permiten a las autoridades rastrear y controlar virtualmente a cualquier persona en el país, dirigiéndose frecuentemente a percibidas amenazas para el Estado como disidentes, creyentes religiosos o minorías étnicas. Siguiendo directivas de Pekín para garantizar una 'cobertura del 100%' en áreas públicas clave, las autoridades han instalado cámaras de reconocimiento facial en todo el país, incluso en ubicaciones tan inesperadas como:
- Pistas de esquí
- Playas
- Carreteras rurales remotas
- La Gran Muralla China
Un conjunto de cámaras recibe a los visitantes en Pekín, con una pantalla debajo que anuncia: '¡Aquí comienza un viaje asombroso por China!'
En ocasiones, barrios enteros han sido demolidos y reconstruidos en parte para facilitar la vigilancia mediante cámaras. El barrio histórico de Kashgar, antigua ciudad de la Ruta de la Seda en Xinjiang, que era un laberinto de callejones sinuosos, fue demolido y reconstruido con avenidas más amplias y miles de cámaras que se iluminan por la noche.
Las ciudades, carreteras y pueblos de China están ahora equipados con más cámaras que el resto del mundo combinado, según afirman los analistas, con aproximadamente una cámara por cada dos personas.
El objetivo es claro, según las autoridades: vigilancia total en cada rincón del país, sin 'puntos ciegos'.
Esta expansión masiva del sistema de vigilancia representa uno de los esfuerzos más ambiciosos de control social mediante tecnología en la historia moderna, planteando serias preocupaciones sobre privacidad y derechos civiles que trascienden las fronteras chinas y establecen precedentes para sistemas de vigilancia en todo el mundo.