

China ha escalado su disputa diplomática con Japón llevando el asunto ante las Naciones Unidas, acusando al gobierno japonés de amenazar con una posible intervención militar sobre Taiwán, según informó Reuters.
El embajador chino ante la ONU, Fu Cong, criticó duramente a la primera ministra japonesa Sanae Takaichi por sus declaraciones que sugieren que un ataque chino contra Taiwán podría provocar una respuesta militar por parte de Japón.
Según la información proporcionada por Reuters, Fu calificó las declaraciones de Takaichi como una grave violación del derecho internacional y advirtió que cualquier intervención militar por parte de Japón sería considerada como una agresión. El diplomático chino aseguró que su país defendería su soberanía mediante la autodefensa, un derecho reconocido por la legislación de las Naciones Unidas.
China considera a Taiwán como parte integral de su territorio, a pesar de que la isla mantiene su propio gobierno democrático. Las autoridades chinas no han descartado el uso de la fuerza para asumir el control sobre la isla.
Las declaraciones de Takaichi representan una ruptura con la postura tradicionalmente ambigua que tanto Japón como Estados Unidos han mantenido respecto a Taiwán. Como consecuencia, China ha manifestado que estos comentarios han perjudicado las relaciones comerciales entre ambos países y han provocado la cancelación de conciertos japoneses en territorio chino.
El embajador Fu exigió que Japón cese sus provocaciones y retire sus declaraciones, argumentando que desafían los intereses vitales de China. Con la proximidad del 80º aniversario de la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, China ha aprovechado la ocasión para recordar las acciones bélicas japonesas durante ese conflicto.
China sostiene que sus reclamos sobre Taiwán están respaldados por declaraciones históricas realizadas después de la guerra, como las declaraciones de Potsdam y El Cairo. Sin embargo, estos documentos, aunque citados por China, son considerados por muchos analistas como declaraciones sin carácter jurídicamente vinculante, ya que fueron respaldadas por el gobierno de la República de China que se retiró a Taiwán en 1949.
La escalada de tensiones entre China y Japón por la cuestión de Taiwán añade un nuevo capítulo a las complejas relaciones diplomáticas en Asia Oriental, en un momento de creciente asertividad china en la región.