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China exige cese inmediato del ataque contra Irán y advierte que el mundo retrocede hacia la ley de la selva

El ministro de Exteriores chino, Wang Yi, reclamó el domingo el cese inmediato de las acciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán para evitar que la situación evolucione hacia un punto incontrolable, según comunicó durante una conversación telefónica con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov. China expresó su profunda preocupación y enérgica condena por lo que considera una violación del derecho internacional ejecutada sin autorización del Consejo de Seguridad de la ONU.

INTERNACIONAL2 MAR 2026

China ha elevado el tono diplomático para denunciar el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, con declaraciones que contrastan con su postura en otros conflictos internacionales recientes. Wang Yi, ministro de Exteriores chino, sostuvo que emprender acciones militares a gran escala contra un Estado soberano sin la autorización del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas socava los cimientos de la paz establecidos tras la Segunda Guerra Mundial, según el comunicado oficial de la conversación telefónica celebrada el domingo.

"La comunidad internacional debe emitir una voz clara y firme en contra de que el mundo retroceda hacia la ley de la selva", añadió Wang con un mensaje contundente que no ha usado hasta la fecha en otros conflictos como la invasión rusa de Ucrania, según reportó El País. El veterano diplomático chino, considerado peso pesado de la política del gigante asiático, agregó que es inaceptable tanto ejecutar un ataque coordinado cuando se sigue un proceso de negociación como asesinar abiertamente al dirigente de un Estado soberano y fomentar un cambio de régimen.

La portavoz oficial de Exteriores, Mao Ning, reiteró este lunes durante una comparecencia rutinaria que China sigue con profunda preocupación la expansión del conflicto y su impacto en los países vecinos, instando a apostar por el diálogo y la vía diplomática. "China está dispuesta a trabajar junto con la comunidad internacional para promover activamente la distensión y el cese de las hostilidades", declaró Mao. Ya el domingo, la cancillería china había expresado mediante otro comunicado su enérgica condena de la agresión armada.

Wang Yi advirtió que la región podría verse empujada hacia un abismo peligroso y que el conflicto se ha extendido por el Golfo Pérsico, acercando la situación en Oriente Próximo a un punto crítico. El ministro chino propuso como vía de salida el cese inmediato de las acciones militares para impedir una escalada hasta un punto incontrolable, además del regreso al diálogo y la negociación, según informó Demócrata.

Tanto Pekín como Moscú mantienen un estrecho vínculo diplomático, económico y militar con Teherán, y el sábado impulsaron de forma coordinada, junto a otros países como Francia, una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU para evaluar la situación. Lavrov recalcó que Rusia comparte la posición de China y quiere reforzar la coordinación y la comunicación con Pekín en plataformas como la ONU y la Organización de Cooperación de Shanghái, un foro de seguridad liderado por China y Rusia, para reclamar el cese inmediato de la guerra y el retorno al proceso de negociaciones diplomáticas.

El tercer elemento de la postura de Pekín es la creación de un frente conjunto contra las acciones unilaterales. "El ataque a estados soberanos sin la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU socava los cimientos de la paz instaurada tras la Segunda Guerra Mundial. La comunidad internacional debería enviar una señal clara y una voz inequívoca contra el regreso a la ley de la jungla", expuso Wang Yi, según el comunicado del Ministerio de Exteriores chino.

La postura china representa un endurecimiento retórico significativo. Igual que ya hizo en enero tras el ataque estadounidense a Venezuela y la extracción forzosa de su presidente, Nicolás Maduro, Pekín ha denunciado las acciones con expresiones de sorpresa y palabras duras, aunque no se espera que articule una respuesta que trascienda el plano diplomático, según El País.

Los ataques armados del presidente estadounidense, Donald Trump, llegan cuando apenas faltan unas semanas para que se encuentre con su homólogo chino, Xi Jinping, durante su visita a Pekín, prevista para finales de marzo de 2026. Sin duda será un asunto a discutir entre ambos líderes, y algunos analistas ya especulan con que podría incluso hacer descarrilar el encuentro.

Las relaciones económicas entre China e Irán añaden complejidad al conflicto. En 2025, la República Popular compró más del 80% del petróleo fletado por Irán, y el crudo iraní llegó a sumar un 13,5% de las importaciones marítimas del país asiático, según cifras recogidas por Chatham House. Tanto Venezuela como Irán son países bañados en petróleo que tienen en China su principal comprador, y en ambos casos el gigante asiático funcionaba como salvavidas económico y diplomático en tiempos de sanciones.

Además, Pekín ha funcionado como válvula de escape del aislamiento internacional de Irán, al facilitar su ingreso en el grupo de los BRICS, una alianza de países del sur global capitaneada por Pekín. A esto se le unen unos lazos militares: China, Irán y Rusia organizan ejercicios navales conjuntos anuales, y el año pasado el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a varias entidades chinas por suministrar precursores químicos al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán para su uso en su programa de misiles balísticos. China rechazó las acusaciones.

Reuters aseguraba la semana pasada, citando fuentes anónimas, que Teherán y Pekín están a punto de cerrar un acuerdo de suministro de misiles hipersónicos chinos, lo que supondría el incumplimiento del embargo impuesto por la ONU en 2006. En septiembre, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, fue uno de los líderes que se codearon con Xi Jinping, el ruso Vladímir Putin y el norcoreano Kim Jong-un en la tribuna que sobrevolaba la plaza de Tiananmén durante el gigantesco desfile militar celebrado en Pekín para conmemorar el 80º aniversario de la rendición de Japón en la segunda guerra Sino-Japonesa (1937-1945) y el final de la Segunda Guerra Mundial.

En la conversación con Lavrov, el ministro de Exteriores chino pidió además moderación a los países del Golfo Pérsico, e instó a las partes implicadas a redoblar esfuerzos para promover la paz, y a retomar cuanto antes la vía del diálogo y la negociación. La parte china ha sostenido de manera constante que deben respetarse los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y se opone al uso de la fuerza en las relaciones internacionales, señaló Wang a Lavrov por teléfono.

La crisis actual pone de manifiesto las tensiones geopolíticas entre Washington y Pekín en múltiples frentes, con implicaciones que trascienden el conflicto inmediato en Oriente Próximo. La coordinación entre China y Rusia en su respuesta diplomática, junto con sus vínculos económicos y militares con Irán, configura un bloque de oposición a las acciones unilaterales occidentales que podría redefinir las dinámicas de poder en el sistema internacional.

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