Christopher Anderson, el fotógrafo que capturó la última imagen de Epstein antes de su muerte en prisión
Christopher Anderson, reconocido fotógrafo canadiense de 56 años, realizó en 2015 una de las pocas sesiones fotográficas que concedió Jeffrey Epstein, el magnate estadounidense acusado de tráfico de menores que murió en extrañas circunstancias en prisión. Las imágenes de Anderson se convirtieron en las más utilizadas en medios de comunicación mundiales para ilustrar historias sobre Epstein, y el fotógrafo aparece mencionado en los archivos desclasificados del magnate tras su muerte.
Christopher Anderson nació en Kelowna, Canadá, y se crió en Texas. Su carrera en la fotografía comenzó como un hobby autodidacta que se convirtió en profesión casi sin buscarlo. Según cuenta el propio Anderson a la revista ICON, "la fotografía empezó como un hobby. Soy autodidacta. Se convirtió en mi profesión por accidente; llegué a ella casi sin buscarlo. Al principio, lo que me atrajo fue la sensación de que era un pasaporte hacia muchas vidas".
Su primer gran reconocimiento llegó en 1999 cuando, junto al periodista Michael Finkel, se subió a una barca en la que viajaban 44 haitianos que intentaban llegar a Estados Unidos. La embarcación comenzaba a hundirse cuando fue avistada por los guardacostas, quienes lograron salvar la vida a todos los pasajeros. Las fotografías de aquel viaje lo convirtieron en uno de los nombres más aclamados del sector y le permitió ganar la medalla de oro Robert Capa, uno de los galardones más prestigiosos del mundo de la fotografía.
Anderson cimentó su reputación trabajando como reportero de guerra en conflictos internacionales. Cubrió la guerra en Afganistán, Irak y Gaza durante el período posterior al 11 de septiembre de 2001. Su trabajo en zonas de conflicto le valió ganar el prestigioso World Press Photo en dos ocasiones consecutivas, en 2007 y 2008. Ha trabajado para algunos de los periódicos y revistas más prestigiosos del mundo anglosajón, incluyendo The New York Times, Vanity Fair, Newsweek y National Geographic.
Sobre su experiencia cubriendo conflictos bélicos, Anderson explica cómo maneja el miedo inherente a este tipo de trabajo: "El miedo no desaparece. Pero aprendes a compartimentarlo. Es un obstáculo que hay que superar para poder hacer el trabajo… como los demás obstáculos: el cansancio, la incomodidad... Lo aceptas o no". Respecto a los premios que ha recibido, Anderson señala que "los premios solo significaban una cosa para mí: libertad. Nunca me interesó el éxito en sí mismo. Lo veía como un medio para un fin. Y ese fin era la libertad".
La sesión fotográfica con Jeffrey Epstein tuvo lugar en 2015 para un perfil que iba a publicarse en la revista New York Magazine, firmado por el periodista Michael Wolff. Epstein, el magnate estadounidense que murió en extrañas circunstancias en prisión mientras esperaba juicio acusado de tráfico de menores, concedió pocas sesiones fotográficas durante su vida. Además de Anderson, solo el fotógrafo neoyorquino Andrés Serrano fotografió a Epstein, en 2018.
La sesión con Anderson no estuvo exenta de tensión. El fotógrafo recuerda los detalles de aquel encuentro: "El modus operandi de Epstein era hacerte saber que era peligroso. Buscar una posición de ventaja para intimidar era la imagen que proyectaba. Mi primer recuerdo es la joven que abrió la puerta. Más tarde la vi preparando una camilla de masajes en una habitación junto al despacho de Epstein". Anderson añade que en ese momento no sabía quién era Epstein realmente: "Yo no sabía quién era, solo que era un tipo millonario y poderoso conectado con otros muchos tipos millonario y poderosos".
Las fotografías de Anderson de Epstein se convirtieron en las imágenes más utilizadas en medios de comunicación de todo el mundo cada vez que se abordaba la historia del magnate, su isla y sus actividades delictivas. El fotógrafo aparece mencionado en los archivos de Epstein desclasificados por el gobierno de Estados Unidos, específicamente en correos electrónicos entre Epstein y algunos de sus allegados relacionados con las fotografías y su posterior publicación.
Después de su trabajo como reportero de guerra, Anderson cambió de dirección profesional. Se instaló en París y se convirtió en una referencia del retrato de celebridades de primer nivel, fotografiando a artistas como Rosalía y actores como George Clooney. Sin embargo, volvió a los titulares cuando Vanity Fair le encargó fotografiar al círculo íntimo de Donald Trump en un reportaje que fue ampliamente comentado cuando se publicó a finales del año pasado.
Sobre su criterio para aceptar encargos, Anderson explica: "Digo sí a un encargo cuando creo que tengo algo que decir sobre el sujeto que voy a fotografiar. Así que fui e hice mi trabajo". Cuando se le pregunta si le molesta que un profesional con su reputación se vea obligado a hablar continuamente sobre Epstein, Anderson responde de manera directa: "No me molesta responder preguntas sobre ninguno de mis trabajos".
Recientemente, Anderson ha publicado su libro Index, editado por Stanley/Barker, un repaso a su carrera que muestra las múltiples capas que la componen. Sobre esta obra, Anderson comenta: "Este libro es, sin duda, una buena puerta de entrada a mi trabajo. No es en absoluto una obra completa, como una retrospectiva. Pero conecta el hilo entre mis distintas vidas fotográficas. Tiene algo de autobiográfico. Es, en cierto modo, la historia de un archivo".
A pesar de los momentos dramáticos que ha presenciado en su carrera de tres décadas, Anderson revela que lo que más le ha marcado como ser humano no ha sido su cobertura de conflictos internacionales ni su acceso a círculos de poder, sino un aspecto más personal. "Hay historias dramáticas: naufragar en un barco con refugiados haitianos, presenciar revoluciones y guerras, tener acceso a los círculos del poder. Pero aun así diría que lo que más me afectó como ser humano durante todos estos años fue convertirme en padre", afirma Anderson.





