

Sarah Weisberg, bióloga marina que perdió su empleo en la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos en febrero de 2025 durante recortes masivos liderados por el Departamento de Eficiencia Gubernamental, se reubicó en Copenhague menos de un mes después para trabajar en el Consejo Internacional para la Exploración del Mar. Su caso ilustra una tendencia creciente de científicos estadounidenses que buscan oportunidades laborales fuera del país tras la reducción del gobierno federal.
Sarah Weisberg comenzó lo que consideraba su "trabajo soñado" a finales de 2024 en una oficina de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) llamada NOAA Fisheries, según relató a la revista Nature. Trabajaba como bióloga de peces en el Centro de Ciencias Pesqueras del Noreste en Woods Hole, Massachusetts, ayudando a investigar e informar la gestión de recursos pesqueros y marinos. Junto con su esposo, Weisberg —quien había completado su doctorado en ciencias marinas en la Universidad Stony Brook de Nueva York ese mismo año— incluso compró una casa en Rhode Island para estar más cerca de su nuevo empleo.
Apenas cinco meses después, en febrero de 2025, Weisberg fue una de miles de trabajadores federales despedidos sin previo aviso durante una reducción masiva del gobierno liderada por el Departamento de Eficiencia Gubernamental de Estados Unidos (DOGE), según informó Nature. Solo NOAA Fisheries perdió 545 empleados en los recortes; 234 estaban en centros científicos regionales, como la oficina de Weisberg. Recortes similares llegaron a otras organizaciones científicas financiadas federalmente, incluidos los Institutos Nacionales de Salud y la NASA.
Los recortes de DOGE son solo una parte del cambiante panorama de investigación en Estados Unidos, que está provocando que sus científicos consideren cada vez más puestos internacionales. Una encuesta de Nature a 1.200 científicos estadounidenses, publicada en marzo de 2025, encontró que el 75% estaba considerando buscar puestos científicos en el extranjero, y un análisis de Nature en abril de 2025 encontró que el número de científicos estadounidenses que solicitaban empleos en el extranjero había aumentado un 32% desde 2024.
Cuando Weisberg perdió su trabajo en NOAA a principios del año pasado, recurrió a su red profesional. Menos de un mes después, abordó un avión a Copenhague para comenzar un nuevo trabajo como oficial de asesoramiento profesional en el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES, por sus siglas en inglés), donde trabaja con investigadores para proporcionar orientación científica a expertos en políticas, según relató a Nature. Ahora va en bicicleta al trabajo diariamente y disfruta llevar a su perro en aventuras en tren.
La investigación de tesis doctoral de Weisberg fue financiada federalmente por la Beca NOAA National Marine Fisheries Service–Sea Grant, que es esencialmente un programa de desarrollo de fuerza laboral para personas que se convertirán en la próxima generación de científicos que trabajan en NOAA Fisheries, según explicó a Nature.
Fue contratada por NOAA Fisheries, específicamente el Centro de Ciencias Pesqueras del Noreste, después de completar su doctorado en septiembre de 2024, y estaba extremadamente emocionada de comenzar a trabajar. En su campo, su puesto había sido el tipo de trabajo más deseable, tanto desde una perspectiva científica como de impacto, y también desde una perspectiva de calidad de vida. Los empleos en NOAA eran considerados estables, dijo.
Uno de los proyectos en los que más trabajó mientras estuvo allí fue el informe Estado del Ecosistema. Es un informe anual que recopila información sobre ecosistemas marinos, centrándose particularmente en lo que ha sucedido en el año anterior. Cubre todo, desde la temperatura del agua hasta los peces, la pesca y las dimensiones socioeconómicas, según explicó.
Pero luego fue despedida en febrero de 2025, durante su período de prueba, debido a la reducción del gobierno federal. Tan pronto como pareció que se estaban haciendo recortes en otras agencias, se sintió vulnerable. Fue muy repentino: tuvieron un aviso de una hora y no recibieron indemnización por despido, relató.
Weisberg sabía que necesitaba encontrar un trabajo rápidamente. En su campo, muchos de los puestos en Estados Unidos históricamente han estado en el gobierno federal, pero eso ya no era una opción. Había mucha incertidumbre en torno a la financiación científica estadounidense y la financiación de investigación en general. No es que solo estuviera buscando en el extranjero, pero tampoco es ajeno que las primeras oportunidades serias que surgieron no estuvieran en Estados Unidos, dijo.
Durante ese período, parecía que todos en su red estaban sufriendo una pérdida colectiva. La gente era muy comunicativa: recibía llamadas todo el tiempo de colegas y amigos que simplemente se comunicaban para ver cómo estaba. Casualmente tenía conexiones con ICES; en su campo, hay mucho cruce. Conseguir una entrevista sucedió de manera orgánica, según relató.
También había escuchado cosas maravillosas sobre la organización y su trabajo, así como sobre la cultura laboral en Dinamarca. Definitivamente es diferente: la vida de los empleados fuera del trabajo es de gran importancia, dijo.
Otro gran atractivo fue que podría continuar haciendo los tipos de proyectos que estaban en marcha en Estados Unidos. Estaba interesada en ese trabajo, y parecía que los resultados habrían tenido menos impacto en el contexto estadounidense, explicó.
En Estados Unidos, hizo mucho trabajo de modelado de ecosistemas. Está haciendo trabajo en un proyecto similar en ICES, pero involucra muchos más ecosistemas porque el alcance geográfico es mayor. Otras partes de su trabajo son más diversas en el sentido de que también colabora con grupos que están haciendo el trabajo de gestión pesquera más estándar. Por ejemplo, ha trabajado con un grupo de investigadores que estaban estimando la cantidad de captura incidental de especies protegidas y en peligro de extinción en aguas europeas, según detalló.
Sobre su tiempo en Dinamarca, Weisberg dijo a Nature que la vida en la oficina es encantadora. La gente se toma mucho tiempo para celebrar hitos y celebrarse mutuamente, y se toman sus pasatiempos muy en serio.
El caso de Weisberg refleja una tendencia más amplia entre científicos estadounidenses que enfrentan un panorama de investigación cada vez más incierto en su país. Los recortes masivos en agencias federales científicas, combinados con la incertidumbre sobre la financiación futura, han llevado a un número creciente de investigadores a considerar oportunidades en el extranjero, donde la estabilidad laboral y el apoyo a la ciencia pueden ser más predecibles.
La pérdida de 545 empleados solo en NOAA Fisheries, con 234 de ellos en centros científicos regionales, representa una reducción significativa en la capacidad de investigación y gestión de recursos marinos de Estados Unidos. Estos centros son fundamentales para informar políticas de pesca sostenible y conservación marina, áreas críticas en un contexto de cambio climático y presión sobre los ecosistemas oceánicos.
El aumento del 32% en solicitudes de científicos estadounidenses para empleos en el extranjero desde 2024, documentado por Nature, sugiere que el impacto de los recortes de DOGE podría tener consecuencias a largo plazo para la competitividad científica de Estados Unidos. La fuga de cerebros resultante podría debilitar la capacidad del país para abordar desafíos científicos críticos, desde la gestión de recursos naturales hasta la investigación biomédica y espacial.
Para Weisberg, la transición a Dinamarca ha significado no solo un cambio de ubicación, sino también una diferencia en la cultura laboral y el alcance de su trabajo. Mientras que en Estados Unidos se centraba en ecosistemas de la costa noreste, ahora trabaja con múltiples ecosistemas en un contexto geográfico más amplio, colaborando con investigadores de toda Europa en temas que van desde el modelado de ecosistemas hasta la estimación de captura incidental de especies en peligro.
La experiencia de Weisberg también destaca cómo las redes profesionales pueden ser cruciales en momentos de crisis laboral. Su capacidad para encontrar un nuevo puesto en menos de un mes se debió en gran parte a las conexiones que había establecido en su campo, donde existe un cruce significativo entre instituciones estadounidenses y europeas dedicadas a la investigación marina y pesquera.
El contraste entre la estabilidad percibida de los empleos federales en Estados Unidos antes de los recortes y la realidad de despidos repentinos con solo una hora de aviso y sin indemnización subraya la magnitud del cambio en el panorama laboral científico estadounidense. Para muchos científicos como Weisberg, que habían planificado sus carreras en torno a puestos federales considerados seguros, los recortes de DOGE representaron no solo una pérdida de empleo, sino también una ruptura fundamental con las expectativas sobre la estabilidad de la carrera científica en el sector público estadounidense.