Científicos argentinos descubren un cuarto linaje genético sudamericano con 8.500 años de antigüedad
Ciencia

Científicos argentinos descubren un cuarto linaje genético sudamericano con 8.500 años de antigüedad

Una investigación bioantropológica liderada por expertos argentinos en colaboración con la Universidad de Harvard identificó un nuevo componente genético propio del centro de Argentina que persiste desde hace 8.500 años hasta la actualidad, según reveló la revista Nature. El hallazgo completa el mapa evolutivo de Sudamérica, que hasta ahora solo reconocía tres grandes linajes: andino, amazónico y patagónico.

CIENCIA2 ABR 2026

Rodrigo Nores, biólogo, doctor en Ciencias Químicas e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) en el Instituto de Antropología de Córdoba, junto a casi 70 autores —la mitad de ellos argentinos— determinaron una ancestría con 8.500 años de antigüedad que persiste hasta la actualidad en el sur del continente americano, según publicó Nature.

Durante mucho tiempo, el mapa de la historia evolutiva en Sudamérica se dividió en tres grandes componentes genéticos: andino, amazónico y patagónico. El centro del actual territorio argentino permanecía en una zona gris en los registros del ADN antiguo, según explica Nores.

"De esta área que quedaba al medio de esos tres grandes componentes, no se sabía nada. Ahora estamos caracterizando un cuarto componente genético para Sudamérica", subrayó Nores. Nicolás Pastor, biólogo y profesional de apoyo del Conicet, destacó que la investigación "completa una región que estaba subrepresentada o vacía en cuanto a este tipo de estudios paleogenéticos".

El hallazgo se produjo a partir del análisis de ADN de individuos de contextos arqueológicos del centro y norte de Argentina, lo que permitió identificar el nuevo linaje y comprender mejor la historia de estos pueblos, según la investigación.

Continuidad genética sin reemplazos poblacionales

Ahora se conoce que en esta región no hubo reemplazos ni extinciones poblacionales sino una continuidad genética. Es decir, que el linaje detectado en los primeros habitantes de las sierras y llanuras centrales no desapareció con la llegada de otros grupos ni se desplazó de manera drástica sino que evolucionó localmente y adquirió características genéticas propias que se mantienen desde hace más de ocho milenios, según los resultados.

"Esta investigación permite la reconstrucción del pasado que no está escrito, la historia previa a la conquista hispana", explicó Nores. Para ello se empleó un enfoque metodológico complementario a la información arqueológica.

Metodología y alcance del estudio

El trabajo se basó en el análisis de 344 muestras de dientes y huesos de 310 individuos de 133 lugares arqueológicos ubicados en el norte, este y centro del país, según detalla la investigación. El proceso comenzó en 2017 en el marco de una iniciativa de la National Geographic Society —Ancient DNA: The Americas Project—, a partir de una muestra inicial conformada por 29 dientes recuperados en sitios arqueológicos de la provincia de Córdoba.

"Analizamos las muestras biológicas, dientes o huesos de esqueletos, que aparecen en las excavaciones arqueológicas y también trabajamos con colecciones de museos en donde hay repositorios de cuerpos humanos que han sido encontrados en los últimos 100 años", explicó el investigador.

El trabajo de búsqueda de muestras, el de laboratorio y el de análisis biocomputacional de datos se extendió durante siete años y contó con el aval de las comunidades de pueblos originarios y la participación de más de 20 equipos de investigación de universidades públicas argentinas, según la fuente.

"Para recuperar el ADN antiguo de dientes o huesos hay que pulverizar la muestra y utilizar procesos químicos reactivos sobre ese polvillo. De esta manera se recupera el material genético", sintetizaron los expertos.

Nicolás Pastor destacó que trabajar con ADN antiguo es complejo debido a la degradación de la molécula por el paso del tiempo y las condiciones ambientales. "El ADN de una persona viva es muy fácil de obtener, pero el antiguo es muy esquivo", subrayó.

Para obtener la información genética se secuenciaron cientos de miles de marcadores presentes en el genoma de cada muestra que permitieron reconstruir la historia poblacional de la región, según explica la investigación. "Eso genera un volumen de datos gigante y ahí empieza un gran proceso bioinformático y análisis estadísticos", explicó Pastor, quien participó activamente en el análisis de datos.

El biólogo precisó que no se analizan las características físicas externas de las personas, sino variables genómicas que hablan de la historia de los pueblos: sus orígenes, migraciones y mestizajes.

El individuo clave de 8.500 años

Un punto clave de la investigación fue el análisis de un individuo de 8.500 años de antigüedad hallado en el área de Jesús María, hoy una próspera zona agrícola ganadera de la provincia de Córdoba. Su ADN reveló un linaje desconocido y diferente, según los resultados.

Este componente genético aparece también en muestras de entre 4.600 y 150 años de antigüedad del centro de Argentina, y fue detectado en habitantes actuales de la región, lo que habla de una continuidad a lo largo del tiempo hasta el presente, según la investigación.

Lo que el ADN cuenta es una historia de estabilidad y arraigo, donde los grupos originarios no fueron desplazados por oleadas migratorias, sino que permanecieron en sus territorios, transformándose pero manteniendo su esencia biológica. Este patrón difiere de lo que ocurrió en otras partes del mundo, como Europa, donde los desplazamientos migratorios resultaron en un recambio poblacional, según explica la fuente.

"El hallazgo de un linaje genético sudamericano previamente desconocido demuestra que nuestra comprensión del poblamiento de América sigue siendo limitada en comparación con otras regiones", sostuvo Nores.

Implicaciones para la identidad argentina

La investigación aporta información sobre la identidad de la población de este territorio. Estudios previos ya habían identificado que alrededor del 70% de la población del centro y norte del país posee ancestría indígena por vía materna, según la fuente. Ahora se conoce el origen de ese componente genético que se arrastra desde hace ocho milenios.

"Esto contrarresta la idea de que todos venimos de los barcos", señaló Nores en relación a la masiva inmigración europea de los siglos XIX y XX. Esta expresión popular, apuntó el investigador, indica de manera errónea que hubo un reemplazo poblacional completo, como si los grupos originarios se hubieran extinguido tras la conquista y antes de la llegada de los inmigrantes.

"Muchos vinieron de los barcos, se mezclaron con los que estaban acá y lo que somos es el producto de esa mezcla", apuntó Nores. Ese mestizaje entre los ancestros americanos y los migrantes euroasiáticos y africanos, es lo que define el mapa genómico actual de Argentina, según concluye la investigación.

El descubrimiento constituye un aporte significativo a los campos de la paleogenómica, la bioantropología y la historia evolutiva de las poblaciones humanas, según Nature. Los resultados demuestran que la región central argentina mantuvo una continuidad poblacional extraordinaria durante más de ocho milenios, un patrón de estabilidad genética poco común en la historia humana global.

SIGUE LEYENDO
MÁS DE CIENCIA
Científicos argentinos descubren un cuarto linaje genético sudamericano con 8.500 años de antigüedad · ColGlobal