

Un equipo de investigadores ha revelado que los camaleones poseen nervios ópticos enrollados en forma de espiral, similares a cables telefónicos, una estructura única que les permite tener una visión de casi 360 grados y mirar en dos direcciones diferentes simultáneamente, según informó la Universidad de Florida el 10 de noviembre de 2025.
Los ojos móviles de los camaleones han fascinado y desconcertado a los científicos desde la antigua Grecia. Ahora, después de milenios de estudio, las técnicas modernas de imagen han revelado finalmente el secreto detrás de su extraordinaria capacidad visual: dos largos nervios ópticos enrollados, una estructura que no se ha observado en ningún otro tipo de lagarto.
Según la Universidad de Florida, esta característica anatómica única pasó desapercibida incluso para grandes mentes científicas como Aristóteles y Newton, quienes estudiaron estos reptiles. La estructura en espiral, similar a un cable telefónico, permite a los camaleones tener una visión panorámica de casi 360 grados y la notable habilidad de mirar en dos direcciones completamente diferentes al mismo tiempo.
Los investigadores utilizaron tecnologías avanzadas de imagen para identificar esta adaptación evolutiva que había permanecido oculta durante siglos de investigación científica. Esta configuración especial de los nervios ópticos explica cómo estos reptiles pueden mover sus ojos de manera independiente y mantener una percepción visual coherente.
"Los ojos saltones de los camaleones no son solo una curiosidad visual, sino que están respaldados por una estructura neurológica completamente única en el reino animal", señala el estudio publicado por la Universidad de Florida.
Este descubrimiento no solo amplía nuestro conocimiento sobre la anatomía de los camaleones, sino que también podría tener implicaciones para la comprensión de los sistemas visuales en general y potencialmente inspirar nuevos desarrollos en campos como la robótica, la óptica y la neurociencia.
Los científicos continúan investigando cómo esta estructura permite el procesamiento de información visual desde dos perspectivas diferentes simultáneamente, un fenómeno que desafía nuestra comprensión actual de los sistemas visuales en vertebrados.