Científicos identifican desafíos para la salud humana en misiones espaciales más allá de la órbita terrestre
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Científicos identifican desafíos para la salud humana en misiones espaciales más allá de la órbita terrestre

Un estudio publicado en la revista npj Microgravity revela que los astronautas enfrentarán más de treinta riesgos para la salud durante misiones de exploración espacial profunda, como el programa Artemis de la NASA, que busca establecer una base lunar permanente y eventualmente llegar a Marte.

CIENCIA24 NOV 2025

La exploración espacial humana avanza hacia una nueva era con iniciativas como el programa Artemis de la NASA, que pretende establecer una presencia sostenible en la Luna y preparar el camino para futuras misiones tripuladas a Marte. Sin embargo, según un estudio publicado en la revista científica npj Microgravity, los astronautas que participen en estas misiones enfrentarán numerosos peligros para su salud, incluyendo alteraciones gravitatorias, aislamiento prolongado y radiación cósmica.

El estudio, que refleja la experiencia de la comunidad científica de la Agencia Espacial Europea (ESA), identifica más de treinta riesgos para la salud asociados con la exposición prolongada al ambiente espacial. Los investigadores proponen un enfoque integrado para comprender mejor la interacción entre el 'exposoma espacial' (conjunto de peligros ambientales) y el 'integroma' (adaptación humana integrada), con el objetivo de mejorar la estratificación de riesgos y desarrollar contramedidas personalizadas más efectivas.

"Ningún entorno es más hostil y desafiante para los humanos que el espacio", señala el estudio, describiendo el espacio como "la aproximación conocida más cercana a un vacío perfecto, agravado por radiación ionizante de alta energía, extremos de temperatura, fuerzas gravitacionales alteradas y partículas". Estos peligros superan los límites fisiológicos establecidos por la gravedad constante de la Tierra, los campos geomagnéticos y otros factores que han moldeado la evolución de la vida en nuestro planeta.

Entre los riesgos clasificados como "rojos" (inaceptables sin estrategias de mitigación validadas) por el Programa de Investigación Humana de la NASA se encuentran: carcinogénesis inducida por radiación, síndrome neuro-ocular asociado al vuelo espacial (SANS), desadaptación psicosocial, nefrolitiasis (cálculos renales), osteoporosis, exposición a polvo celestial, complicaciones asociadas con farmacocinética/farmacodinámica alterada, ingesta inadecuada de alimentos y emergencias médicas durante actividades extravehiculares.

Los investigadores destacan que estos estresores nunca se presentan de forma aislada, lo que hace que las respuestas fisiológicas sean extremadamente difíciles de replicar, modelar o predecir con precisión. "Nuestra incapacidad colectiva para simular con precisión la dinámica de múltiples estresores y determinar hasta qué punto ejercen efectos aditivos lineales simples o efectos sinérgicos no lineales complejos sigue siendo una barrera conceptual", afirman los autores.

El estudio también aborda consideraciones éticas relacionadas con misiones de exploración de alto riesgo que no cumplen con los estándares de salud ocupacional existentes. Por ejemplo, las misiones de larga duración podrían requerir el uso de contramedidas experimentales (como agentes radioprotectores o terapias génicas) que carecen de validación clínica robusta.

Para mitigar estos riesgos, los científicos proponen un enfoque multidisciplinario que incluye el uso de análogos terrestres para simular aspectos selectos del vuelo espacial, como el reposo en cama con inclinación de cabeza hacia abajo (HDTBR), inmersión seca, aislamiento y confinamiento, y exposición a radiación. Estos análogos ofrecen oportunidades valiosas para el descubrimiento, desarrollo, evaluación e implementación acelerados de contramedidas.

La investigación subraya la importancia de desarrollar contramedidas personalizadas que vayan más allá del enfoque tradicional de "talla única". Esto implica un proceso iterativo que requiere evaluación, optimización, validación y estandarización constantes antes de su implementación para mitigar riesgos de vuelo que son altamente individuales y específicos de cada misión.

A medida que agencias espaciales como la NASA y la ESA avanzan en sus planes para misiones más allá de la órbita terrestre baja, incluyendo el establecimiento de una base permanente en la Luna y eventualmente una misión tripulada a Marte, la comprensión y mitigación de estos riesgos para la salud se vuelve cada vez más crucial para garantizar el éxito de la exploración espacial humana a largo plazo.

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