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Cientos de muertos y miles de detenidos en Irán mientras se intensifican las protestas contra el régimen

Las protestas en Irán continúan intensificándose con un saldo de al menos 490 manifestantes y 48 agentes de seguridad muertos, según la organización Human Rights Activists News Agency (HRANA). Más de 10.600 personas han sido detenidas en dos semanas de disturbios, mientras imágenes difundidas muestran filas de bolsas mortuorias acumuladas frente a morgues en Teherán, en medio de un apagón de internet que ya supera las 72 horas.

INTERNACIONAL11 ENE 2026

Las manifestaciones contra el gobierno iraní, que comenzaron hace dos semanas en el Gran Bazar de Teherán principalmente por la grave situación económica, se han extendido por todo el país a pesar de la dura represión policial y las amenazas de las autoridades. La organización Human Rights Activists News Agency (HRANA), con sede en Estados Unidos, ha verificado la muerte de 490 manifestantes y 48 agentes de seguridad, con más de 10.600 detenidos.

Los cortes de internet y telefonía, que ya superan las 72 horas, dificultan el seguimiento de los acontecimientos, pero informaciones y vídeos difundidos desde concentraciones y hospitales —probablemente vía satélite— muestran una situación de escalada permanente. En las calles, grupos de manifestantes atrincherados tras contenedores en llamas desafían a las fuerzas de seguridad, mientras los cuerpos con impactos de bala en la cabeza y el cuello se acumulan en las morgues.

En Teherán, el fuerte despliegue policial ha llevado a los manifestantes a realizar concentraciones fugaces para evitar enfrentamientos con los cuerpos de seguridad, que han incrementado la violencia y utilizan drones para vigilar la ciudad, según informan grupos de derechos humanos. Las protestas también se han registrado en otras ciudades como Mashhad, Rasht, Tabriz, Shiraz y Kerman.

Las cifras de víctimas mortales reportadas por HRANA coinciden con informaciones que llegan desde centros médicos. Fuentes médicas de dos hospitales de Teherán declararon a la BBC que han recibido más de 100 cuerpos solo durante los últimos dos días —70 en Rasht y otros 38 en Teherán—. La revista Time reportó que seis hospitales de la capital recibieron 217 cuerpos a partir de la noche del jueves, cuando la movilización y la respuesta de las autoridades pasaron un punto de inflexión con los cortes de internet. La mayoría de los cuerpos, según estas fuentes, presentaban marcas de "munición real".

El Centro de Documentación de Derechos Humanos en Irán (HRDC) menciona un incidente ocurrido la noche del jueves en el que la policía abrió fuego sobre una multitud desde una comisaría en la capital, matando al menos a 30 personas. Otras informaciones elevan aún más la cifra de víctimas. La organización Derechos Humanos en Irán (IHR), con sede en Oslo, relató el caso de la familia de Rubina Aminian, una estudiante de moda de 23 años tiroteada en una manifestación, que al acudir a identificar su cuerpo se encontró con un recinto con "centenares de cuerpos". Según testigos citados por la ONG, "la mayoría de víctimas tenían entre 18 y 22 años y habían sido disparadas desde cerca en la cabeza o en el cuello".

Las autoridades iraníes han endurecido su postura frente a los manifestantes. El fiscal general de Irán, Mohammad Movahedi Azad, advirtió el sábado que quienes participen en los disturbios podrían ser considerados "enemigos de Dios", una acusación que puede implicar la pena de muerte. El líder supremo, Ali Jamenei, y las máximas autoridades del aparato de seguridad también han avisado de que se aplicará mano dura contra lo que describen como "alborotadores" que, según ellos, hacen el juego a los enemigos de Irán.

El presidente iraní, Masud Pezeshkian, acusó este domingo a Estados Unidos e Israel de querer "sembrar el caos y el desorden" en Irán con el despliegue de "terroristas", a los que vincula con los disturbios y muertes. Por su parte, la agencia semioficial Tasnim informó de la detención de "200 líderes y jefes operacionales de grupos terroristas" que, según fuentes de seguridad, poseían "una cantidad considerable de munición, armas, granadas y cócteles molotov".

La misma agencia registra disturbios que han provocado incendios en 26 viviendas y denuncia ataques incendiarios en 34 mezquitas, 40 bancos, 13 edificios gubernamentales, 15 centros comerciales y 50 vehículos, según el departamento de bomberos de Teherán. Algunos observadores han sugerido que los comercios atacados están vinculados a las autoridades.

En el plano internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, avisó el 2 de enero que está preparado para atacar Irán si continúa la represión de las protestas. El sábado, en un mensaje en su red social Truth, afirmó: "Irán busca la libertad, quizás como nunca antes. ¡Estados Unidos está listo para ayudar!". Según informaron tres funcionarios estadounidenses al diario The New York Times, la Casa Blanca analiza posibles ataques contra objetivos no militares en Irán.

Israel, que atacó al régimen iraní en junio pasado y lo considera uno de sus mayores enemigos, también ha reaccionado a la situación. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, declaró el domingo: "Israel apoya la lucha [de los iraníes] por la libertad y condena las masacres sobre civiles inocentes. Esperemos que Irán se libere pronto del yugo de la tiranía". El sábado, Netanyahu habló sobre la situación en Irán con el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, según informó Axios.

La posibilidad de una intervención estadounidense ha provocado la reacción del presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, quien advirtió que una agresión convertiría a Israel y a las bases de EE.UU. en la región en "objetivos legítimos". Qalibaf aseguró que la nación se encuentra en medio de una guerra de cuatro frentes con EE.UU. e Israel, con una contienda activa a nivel económico, cognitivo, militar y antiterrorista.

Danny Citrinowicz, exjefe de la inteligencia del ejército israelí e investigador en el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel, se ha unido a las voces que sugieren que la presión sobre la República Islámica podría permitir a Washington negociar un nuevo acuerdo nuclear. Esta opción permitiría supuestamente la supervivencia del régimen de Teherán, pero le exigiría abandonar el enriquecimiento de uranio, algo que ya se le ofreció durante los ataques a sus instalaciones atómicas por parte de EE.UU. e Israel en junio.

Las protestas actuales comenzaron por la indignación ante la devaluación del rial iraní, pero rápidamente reflejaron un hartazgo general hacia las autoridades. Según Vali Nasr, profesor iraní en la Universidad Johns Hopkins, la política exterior del régimen "se percibe como el motivo de las sanciones internacionales y de la escasez, del aislamiento internacional y del conflicto". "La República Islámica mantiene la misma retórica que cuatro décadas atrás, pero la población ya no es la misma y muchos ven injustificables los costes que comporta", añadió.

Mehran Haghirian, director de investigación en Fundación Bolsa y Bazar, señala que los iraníes están "exhaustos" por la incapacidad de los gobernantes de resolver el estancamiento político, social, ambiental y económico. El analista considera que lo sucedido en junio de 2025, cuando EE.UU. e Israel lanzaron ofensivas militares sobre Irán, "desmoronó los mitos y terminó con la apariencia invencible del régimen".

Entre las figuras de la oposición que podrían liderar una eventual transición se mencionan a la Nobel de la Paz Narges Mohammadi, al exparlamentario Mostafa Tajzadeh, y a Reza Pahleví, hijo del último sha de Irán. Este último, residente en Washington y alejado de Irán desde hace casi medio siglo, ha llamado al país a movilizarse y ha prometido a sus seguidores que regresará a territorio iraní "cuando nuestra revolución nacional sea victoriosa".

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