Un equipo médico de los hospitales Sant Joan de Déu y Clínic de Barcelona operó por primera vez en Europa a un feto que había desarrollado todo el intestino fuera de su cuerpo debido a una malformación congénita. La intervención, realizada en la semana 28 de gestación, permitió salvar al bebé de un pronóstico devastador que incluía posible pérdida intestinal, nutrición parenteral de por vida o trasplante. El pequeño Thiago nació seis semanas después y hoy, a sus dos meses de edad, se alimenta con normalidad.