Colombia vota en primera vuelta presidencial con Iván Cepeda como favorito frente a la ultraderecha de Abelardo de la Espriella
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Colombia vota en primera vuelta presidencial con Iván Cepeda como favorito frente a la ultraderecha de Abelardo de la Espriella

Más de 41 millones de colombianos acuden este domingo 31 de mayo a las urnas para elegir al sucesor del presidente Gustavo Petro en una jornada marcada por la polarización extrema. Las encuestas señalan a Iván Cepeda, candidato de izquierda respaldado por Petro, como favorito para pasar a segunda vuelta el 21 de junio, donde se enfrentaría a Abelardo de la Espriella, un empresario de ultraderecha admirador de Trump, Bukele y Milei, según reporta El País. La senadora Paloma Valencia, candidata de la derecha tradicional apoyada por el expresidente Álvaro Uribe, aparece tercera en los sondeos con posibilidades decrecientes de clasificar.

INTERNACIONAL31 MAY 2026

La jornada electoral comenzó con la apertura de 13.487 puestos de votación en todo el territorio nacional bajo la coordinación de la Registraduría Nacional, según informó Infobae. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, confirmó el despliegue de 408.000 integrantes de la Fuerza Pública para garantizar la seguridad del proceso, con capacidades aéreas, terrestres, marítimas y cibernéticas custodiando los centros de votación, de los cuales el 42% se encuentran en zonas rurales y el 58% en áreas urbanas.

El registrador nacional Hernán Penagos aseguró que las elecciones comenzaron con plenas garantías para los ciudadanos y defendió la solidez del sistema electoral colombiano frente a cuestionamientos planteados por el presidente Petro sobre la vigilancia del conteo de votos, según Infobae. "Absoluta tranquilidad", afirmó Penagos, destacando que el proceso cuenta con supervisión institucional, auditorías, observación internacional y mecanismos de control suficientes para garantizar la transparencia.

La vicepresidenta Francia Márquez instó a la ciudadanía a participar activamente: "Invito a todo el pueblo colombiano para que salga a ejercer su derecho al voto, a cumplir la cita con la democracia. Salgan a votar con alegría, con amor, con compromiso y en paz", declaró a través de su cuenta en la red social X, según Infobae.

Entre las primeras personalidades en votar se encuentran el presidente Gustavo Petro, el ministro del Interior Armando Benedetti, el candidato Abelardo de la Espriella en Barranquilla acompañado de su familia, el alcalde de Bogotá Carlos Fernando Galán, el expresidente César Gaviria Trujillo, el candidato Sergio Fajardo, el candidato Mauricio Lizcano en Manizales, y el expresidente Álvaro Uribe Vélez en el municipio de Rionegro, Antioquia, según reportó Infobae.

Las encuestas apuntan a un escenario polarizado en el que la izquierda de Cepeda se batirá contra De la Espriella, según El País. Con una economía a media marcha y una política cada vez más escorada en los extremos, la imprevisibilidad ha sido una constante en esta elección. Las posibilidades de que Paloma Valencia, la candidata del expresidente Álvaro Uribe, llegue a segunda vuelta se han terminado de desinflar en los últimos días, según la misma fuente.

Valencia, tercera en las encuestas, comenzó fuerte en la carrera presidencial con el apoyo de la derecha tradicional y la influencia del expresidente Uribe, pero De la Espriella le ha ido robando el voto antisistema, el de la mano dura y el voto de castigo a Petro, según El País. La senadora se dio cuenta demasiado tarde de que para vencer a Cepeda tenía antes que ganar a su competidor por la derecha, y llega a esta jornada con críticas permanentes al ultra y dependiendo de que los números de las encuestas fallen.

El tercer escenario que flota sobre esta jornada, aunque parece remoto, es que Cepeda supere el umbral del 50% y gane en primera vuelta, como lleva anunciando toda la campaña, según El País. Ninguna encuesta prevé esa posibilidad, pero su equipo confía en que los sondeos, que tienen problemas metodológicos de base, no están recogiendo el fervor real de sus bases. Desde que Colombia instauró su sistema de doble vuelta en 1991, solo Uribe ha ganado en primera, tanto en su llegada a la Casa de Nariño en 2002 como en su reelección en 2006.

Hace cuatro años, Colombia votó por primera vez en su historia moderna por un presidente de izquierda, según El País. Gustavo Petro llegó a la Presidencia con la promesa de transformar un país profundamente desigual, de negociar la paz con los grupos armados que han quedado después de las FARC y de mirar a tantos rincones del país que siempre se han ignorado. Lo intentó, pero sus transformaciones se han quedado a medias o directamente han fracasado, según la misma fuente.

Sus reformas estructurales de salud, laboral, de pensiones y agraria chocaron con un Congreso hostil, con los poderes económicos y con su propia gestión, según El País. La política de paz total con los grupos armados con los que ha negociado de forma simultánea produjo algunos avances discretos, pero también retrocesos sangrientos en muchos territorios. La economía tiene los mejores indicadores sociales del siglo, pero acumuló un déficit fiscal cercano al 7% del PIB. Mientras tanto, la sanidad se ha convertido en una de las mayores preocupaciones de los colombianos.

Petro termina su mandato con cerca del 46% de aprobación según las encuestas, una cifra inusualmente alta para un presidente saliente, gracias a decisiones como la de aumentar de golpe un 23% el salario mínimo, a la capacidad de representar a sectores del país que por décadas se han sentido excluidos y a un discurso en el que señala como responsables de los fallos al Congreso, a los jueces, a la oposición o incluso a sus ministros, según El País. El presidente es una figura omnipresente en el debate público del país, sobre todo en X, tanto que se le considera un actor más de campaña, si no el principal.

Esta Colombia gobernada por la izquierda es una de las últimas excepciones de América Latina, junto a México y Brasil, según El País. Mientras el continente ha asistido en los últimos años al ascenso de una nueva derecha dura con Milei en Argentina, Bukele en El Salvador, Kast en Chile y Noboa en Ecuador, el país había resistido esa ola reaccionaria. Esta primera vuelta servirá de termómetro para medir la fuerza de la derecha conservadora tradicional para frenar a la ultraderecha que promete acabar con el establishment y la de ambas para finiquitar a un gobierno progresista.

"Vemos con mucha preocupación un escenario de enfrentamiento en segunda vuelta entre la extrema derecha y la extrema izquierda", afirmó el consultor político Miguel Silva, quien no oculta su preferencia por Paloma Valencia, según El País. "Son candidatos que tienen muy poca experiencia administrativa y en el sector público", señaló, refiriéndose a Cepeda, con larga trayectoria legislativa pero nula en el Ejecutivo, y también a De la Espriella, quien ha hecho carrera en el sector privado.

Angie K. González, docente investigadora de la Universidad Externado de Colombia, representa otra visión: "Lo que está en juego es justamente si queremos volver a lo de antes o, a pesar de sus imperfecciones, se va a ratificar un nuevo modelo en el que lo colectivo empieza a pesar más sobre lo individual", explicó según El País.

El país lleva prácticamente desde febrero en campaña electoral entre los anuncios de Petro, las legislativas, las primarias y las presidenciales, según El País. Además del hartazgo, se ha instalado un enorme temor al otro. La izquierda siente pavor ante la posibilidad de que alguien como De la Espriella, que promete más cárceles y menos Estado, se haya convertido en una opción real de gobierno. Enfrente, una derecha clásica y muchos desencantados han acumulado tanto rencor contra Petro que no conciben peor escenario que la victoria de su heredero Cepeda.

En los márgenes se han quedado los candidatos del centro que prometían acabar con la polarización y que juntos no llegan al 10% de los votos, según El País. La ironía es que serán precisamente esos votantes de centro y los indecisos los que probablemente decidan el resultado de la segunda vuelta el 21 de junio.

Cepeda y De la Espriella han liderado campañas antagónicas, según El País. El Tigre, apodo de De la Espriella, se ha rodeado de espectáculo, ha dado mítines en peceras blindadas, grita y provoca y tiene un ejército de creadores de contenido en redes sociales, con un énfasis notable en la esfera digital. Cepeda es exactamente lo contrario: un hombre sobrio que nunca cambia el tono y que va de plaza en plaza leyendo discursos que hablan de justicia social y racismo estructural, dirigidos sobre todo a las bases de la izquierda.

La campaña de Cepeda se la ha hecho en gran medida Petro, quien, aunque tiene prohibido participar en campaña, no ha dejado pasar una semana sin agitar el avispero político en favor de su candidato, según El País. Pero un Petro que tiene un 50% de rechazo es a la vez el mejor activo y el lastre más pesado de su candidato.

"Es impresionante cómo, sobre todo en los estratos altos, tienen un voto de rechazo, más que un voto pensante. Y van a votar por Abelardo con tal de que no gane Cepeda", contó una fuente con amplia trayectoria política en el centroderecha que ve con espanto el ascenso del ultra, según El País. "Ese fantasma de Petro puede hacer un daño terrible".

En el departamento del Meta comenzó la jornada con la apertura de 289 puestos de votación y más de 2.500 mesas distribuidas en áreas urbanas y rurales, según Infobae. En el operativo participan 12.000 integrantes de la fuerza pública desplegados para garantizar la seguridad de los más de 854.000 votantes habilitados, de los cuales alrededor de 422.000 son mujeres y 431.000 son hombres. La gobernadora Rafaela Cortés Zambrano lideró el inicio del proceso, destacando la coordinación entre Gobernación, alcaldías, la Registraduría, la Procuraduría, la Defensoría del Pueblo y las fuerzas de seguridad.

Se mantiene activa una recompensa de hasta 30 millones de pesos para quienes aporten información que ayude a prevenir amenazas contra el desarrollo electoral, como posibles atentados o la presencia de explosivos, según Infobae.

En la región Caribe hay más de 8 millones de personas habilitadas para votar en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, según Infobae.

En un giro político significativo, la Unión Sindical Obrera (USO), el principal sindicato de trabajadores del sector petrolero, anunció que no apoyará a Iván Cepeda en la carrera presidencial, según Infobae. El sindicato informó que apoyará únicamente a quienes impulsen políticas orientadas a fortalecer la exploración de hidrocarburos, el fracking y otras medidas para sostener a Ecopetrol, porque considera que la viabilidad financiera de la empresa y el abastecimiento energético de Colombia dependen de reforzar su negocio principal, según el comunicado de su Junta Directiva Nacional.

El procurador general Gregorio Eljach llamó a los funcionarios públicos a mantener la neutralidad y el respeto institucional durante toda la jornada, según Infobae.

La respuesta, según todas las encuestas, es que Colombia llegará a esa segunda vuelta partida casi exactamente por la mitad, con una incertidumbre enorme sobre lo que ocurra ese 21 de junio, según El País. "Quien gane se encontrará un país dividido, que no está de acuerdo en que existe una única forma de hacer las cosas", afirmó González, que es también consultora estratégica en comunicación política.

La segunda vuelta será una campaña de apenas 20 días en la que el resultado de este domingo solo marcará el pistoletazo de salida, según El País. El lunes empieza el verdadero partido, cuando los candidatos eliminados empiecen a mover sus fichas. La lógica, salvo sorpresas, es que la derecha, fragmentada durante estos meses, terminará agrupándose en torno a De la Espriella, aunque a buena parte de sus votantes les cueste simpatizar con un hombre así de ostentoso y deliberadamente vulgar. Del otro lado, el centro y los moderados tenderán a acercarse a Cepeda, no por entusiasmo, sino por descarte, aunque cabe la posibilidad de que sencillamente no salgan de sus casas, en una abstención activa que deje la definición en manos de otros.

Los 41 millones de colombianos convocados a las urnas este domingo llegan a esta jornada con el cansancio acumulado de un país que lleva cuatro años viviendo en estado de campaña permanente, con su presidente gobernando a golpe de tuits, según El País. El país que vota hoy no es el mismo que eligió a Petro en 2022 con la euforia del cambio histórico, pero tampoco está claro que quiera romper radicalmente con lo que comenzó. "El verdadero reto del nuevo gobierno no será imponer una agenda, sino construir desde lo que ya existe, y no empezar todo de cero otra vez", señaló una fuente citada por El País.

Lo que Colombia decide este domingo no es aún quién la va a gobernar, pero sí marcará el desenlace final: si el experimento de Petro merece una segunda oportunidad bajo otro nombre o si Colombia abre la puerta a una nueva derecha más radical que la que lleva una vida entera gobernando el país, según El País.

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31 may 2026
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La jornada electoral comenzó con la apertura de 13.487 puestos de votación en todo el territorio nacional bajo la coordinación de la Registraduría Nacional, según informó Infobae. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, confirmó el despliegue de 408.000 integrantes de la Fuerza Pública para garantizar la seguridad del proceso, con capacidades aéreas, terrestres, marítimas y cibernéticas custodiando los centros de votación, de los cuales el 42% se encuentran en zonas rurales y el 58% en áreas urbanas.

El registrador nacional Hernán Penagos aseguró que las elecciones comenzaron con plenas garantías para los ciudadanos y defendió la solidez del sistema electoral colombiano frente a cuestionamientos planteados por el presidente Petro sobre la vigilancia del conteo de votos, según Infobae. "Absoluta tranquilidad", afirmó Penagos, destacando que el proceso cuenta con supervisión institucional, auditorías, observación internacional y mecanismos de control suficientes para garantizar la transparencia.

La vicepresidenta Francia Márquez instó a la ciudadanía a participar activamente: "Invito a todo el pueblo colombiano para que salga a ejercer su derecho al voto, a cumplir la cita con la democracia. Salgan a votar con alegría, con amor, con compromiso y en paz", declaró a través de su cuenta en la red social X, según Infobae.

Entre las primeras personalidades en votar se encuentran el presidente Gustavo Petro, el ministro del Interior Armando Benedetti, el candidato Abelardo de la Espriella en Barranquilla acompañado de su familia, el alcalde de Bogotá Carlos Fernando Galán, el expresidente César Gaviria Trujillo, el candidato Sergio Fajardo, el candidato Mauricio Lizcano en Manizales, y el expresidente Álvaro Uribe Vélez en el municipio de Rionegro, Antioquia, según reportó Infobae.

Las encuestas apuntan a un escenario polarizado en el que la izquierda de Cepeda se batirá contra De la Espriella, según El País. Con una economía a media marcha y una política cada vez más escorada en los extremos, la imprevisibilidad ha sido una constante en esta elección. Las posibilidades de que Paloma Valencia, la candidata del expresidente Álvaro Uribe, llegue a segunda vuelta se han terminado de desinflar en los últimos días, según la misma fuente.

Valencia, tercera en las encuestas, comenzó fuerte en la carrera presidencial con el apoyo de la derecha tradicional y la influencia del expresidente Uribe, pero De la Espriella le ha ido robando el voto antisistema, el de la mano dura y el voto de castigo a Petro, según El País. La senadora se dio cuenta demasiado tarde de que para vencer a Cepeda tenía antes que ganar a su competidor por la derecha, y llega a esta jornada con críticas permanentes al ultra y dependiendo de que los números de las encuestas fallen.

El tercer escenario que flota sobre esta jornada, aunque parece remoto, es que Cepeda supere el umbral del 50% y gane en primera vuelta, como lleva anunciando toda la campaña, según El País. Ninguna encuesta prevé esa posibilidad, pero su equipo confía en que los sondeos, que tienen problemas metodológicos de base, no están recogiendo el fervor real de sus bases. Desde que Colombia instauró su sistema de doble vuelta en 1991, solo Uribe ha ganado en primera, tanto en su llegada a la Casa de Nariño en 2002 como en su reelección en 2006.

Hace cuatro años, Colombia votó por primera vez en su historia moderna por un presidente de izquierda, según El País. Gustavo Petro llegó a la Presidencia con la promesa de transformar un país profundamente desigual, de negociar la paz con los grupos armados que han quedado después de las FARC y de mirar a tantos rincones del país que siempre se han ignorado. Lo intentó, pero sus transformaciones se han quedado a medias o directamente han fracasado, según la misma fuente.

Sus reformas estructurales de salud, laboral, de pensiones y agraria chocaron con un Congreso hostil, con los poderes económicos y con su propia gestión, según El País. La política de paz total con los grupos armados con los que ha negociado de forma simultánea produjo algunos avances discretos, pero también retrocesos sangrientos en muchos territorios. La economía tiene los mejores indicadores sociales del siglo, pero acumuló un déficit fiscal cercano al 7% del PIB. Mientras tanto, la sanidad se ha convertido en una de las mayores preocupaciones de los colombianos.

Petro termina su mandato con cerca del 46% de aprobación según las encuestas, una cifra inusualmente alta para un presidente saliente, gracias a decisiones como la de aumentar de golpe un 23% el salario mínimo, a la capacidad de representar a sectores del país que por décadas se han sentido excluidos y a un discurso en el que señala como responsables de los fallos al Congreso, a los jueces, a la oposición o incluso a sus ministros, según El País. El presidente es una figura omnipresente en el debate público del país, sobre todo en X, tanto que se le considera un actor más de campaña, si no el principal.

Esta Colombia gobernada por la izquierda es una de las últimas excepciones de América Latina, junto a México y Brasil, según El País. Mientras el continente ha asistido en los últimos años al ascenso de una nueva derecha dura con Milei en Argentina, Bukele en El Salvador, Kast en Chile y Noboa en Ecuador, el país había resistido esa ola reaccionaria. Esta primera vuelta servirá de termómetro para medir la fuerza de la derecha conservadora tradicional para frenar a la ultraderecha que promete acabar con el establishment y la de ambas para finiquitar a un gobierno progresista.

"Vemos con mucha preocupación un escenario de enfrentamiento en segunda vuelta entre la extrema derecha y la extrema izquierda", afirmó el consultor político Miguel Silva, quien no oculta su preferencia por Paloma Valencia, según El País. "Son candidatos que tienen muy poca experiencia administrativa y en el sector público", señaló, refiriéndose a Cepeda, con larga trayectoria legislativa pero nula en el Ejecutivo, y también a De la Espriella, quien ha hecho carrera en el sector privado.

Angie K. González, docente investigadora de la Universidad Externado de Colombia, representa otra visión: "Lo que está en juego es justamente si queremos volver a lo de antes o, a pesar de sus imperfecciones, se va a ratificar un nuevo modelo en el que lo colectivo empieza a pesar más sobre lo individual", explicó según El País.

El país lleva prácticamente desde febrero en campaña electoral entre los anuncios de Petro, las legislativas, las primarias y las presidenciales, según El País. Además del hartazgo, se ha instalado un enorme temor al otro. La izquierda siente pavor ante la posibilidad de que alguien como De la Espriella, que promete más cárceles y menos Estado, se haya convertido en una opción real de gobierno. Enfrente, una derecha clásica y muchos desencantados han acumulado tanto rencor contra Petro que no conciben peor escenario que la victoria de su heredero Cepeda.

En los márgenes se han quedado los candidatos del centro que prometían acabar con la polarización y que juntos no llegan al 10% de los votos, según El País. La ironía es que serán precisamente esos votantes de centro y los indecisos los que probablemente decidan el resultado de la segunda vuelta el 21 de junio.

Cepeda y De la Espriella han liderado campañas antagónicas, según El País. El Tigre, apodo de De la Espriella, se ha rodeado de espectáculo, ha dado mítines en peceras blindadas, grita y provoca y tiene un ejército de creadores de contenido en redes sociales, con un énfasis notable en la esfera digital. Cepeda es exactamente lo contrario: un hombre sobrio que nunca cambia el tono y que va de plaza en plaza leyendo discursos que hablan de justicia social y racismo estructural, dirigidos sobre todo a las bases de la izquierda.

La campaña de Cepeda se la ha hecho en gran medida Petro, quien, aunque tiene prohibido participar en campaña, no ha dejado pasar una semana sin agitar el avispero político en favor de su candidato, según El País. Pero un Petro que tiene un 50% de rechazo es a la vez el mejor activo y el lastre más pesado de su candidato.

"Es impresionante cómo, sobre todo en los estratos altos, tienen un voto de rechazo, más que un voto pensante. Y van a votar por Abelardo con tal de que no gane Cepeda", contó una fuente con amplia trayectoria política en el centroderecha que ve con espanto el ascenso del ultra, según El País. "Ese fantasma de Petro puede hacer un daño terrible".

En el departamento del Meta comenzó la jornada con la apertura de 289 puestos de votación y más de 2.500 mesas distribuidas en áreas urbanas y rurales, según Infobae. En el operativo participan 12.000 integrantes de la fuerza pública desplegados para garantizar la seguridad de los más de 854.000 votantes habilitados, de los cuales alrededor de 422.000 son mujeres y 431.000 son hombres. La gobernadora Rafaela Cortés Zambrano lideró el inicio del proceso, destacando la coordinación entre Gobernación, alcaldías, la Registraduría, la Procuraduría, la Defensoría del Pueblo y las fuerzas de seguridad.

Se mantiene activa una recompensa de hasta 30 millones de pesos para quienes aporten información que ayude a prevenir amenazas contra el desarrollo electoral, como posibles atentados o la presencia de explosivos, según Infobae.

En la región Caribe hay más de 8 millones de personas habilitadas para votar en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, según Infobae.

En un giro político significativo, la Unión Sindical Obrera (USO), el principal sindicato de trabajadores del sector petrolero, anunció que no apoyará a Iván Cepeda en la carrera presidencial, según Infobae. El sindicato informó que apoyará únicamente a quienes impulsen políticas orientadas a fortalecer la exploración de hidrocarburos, el fracking y otras medidas para sostener a Ecopetrol, porque considera que la viabilidad financiera de la empresa y el abastecimiento energético de Colombia dependen de reforzar su negocio principal, según el comunicado de su Junta Directiva Nacional.

El procurador general Gregorio Eljach llamó a los funcionarios públicos a mantener la neutralidad y el respeto institucional durante toda la jornada, según Infobae.

La respuesta, según todas las encuestas, es que Colombia llegará a esa segunda vuelta partida casi exactamente por la mitad, con una incertidumbre enorme sobre lo que ocurra ese 21 de junio, según El País. "Quien gane se encontrará un país dividido, que no está de acuerdo en que existe una única forma de hacer las cosas", afirmó González, que es también consultora estratégica en comunicación política.

La segunda vuelta será una campaña de apenas 20 días en la que el resultado de este domingo solo marcará el pistoletazo de salida, según El País. El lunes empieza el verdadero partido, cuando los candidatos eliminados empiecen a mover sus fichas. La lógica, salvo sorpresas, es que la derecha, fragmentada durante estos meses, terminará agrupándose en torno a De la Espriella, aunque a buena parte de sus votantes les cueste simpatizar con un hombre así de ostentoso y deliberadamente vulgar. Del otro lado, el centro y los moderados tenderán a acercarse a Cepeda, no por entusiasmo, sino por descarte, aunque cabe la posibilidad de que sencillamente no salgan de sus casas, en una abstención activa que deje la definición en manos de otros.

Los 41 millones de colombianos convocados a las urnas este domingo llegan a esta jornada con el cansancio acumulado de un país que lleva cuatro años viviendo en estado de campaña permanente, con su presidente gobernando a golpe de tuits, según El País. El país que vota hoy no es el mismo que eligió a Petro en 2022 con la euforia del cambio histórico, pero tampoco está claro que quiera romper radicalmente con lo que comenzó. "El verdadero reto del nuevo gobierno no será imponer una agenda, sino construir desde lo que ya existe, y no empezar todo de cero otra vez", señaló una fuente citada por El País.

Lo que Colombia decide este domingo no es aún quién la va a gobernar, pero sí marcará el desenlace final: si el experimento de Petro merece una segunda oportunidad bajo otro nombre o si Colombia abre la puerta a una nueva derecha más radical que la que lleva una vida entera gobernando el país, según El País.

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