Antes del amanecer del jueves, los residentes de Mogadiscio comenzaron a escuchar disparos y el sonido de morteros y granadas propulsadas por cohetes, provenientes de un distrito donde las fuerzas gubernamentales y hombres armados leales a los rivales del presidente se habían estado concentrando durante días, según reportaron habitantes de la capital somalí.
Videos difundidos desde la ciudad muestran calles prácticamente vacías y capturan el sonido de disparos y explosiones. No se disponía de información inmediata sobre víctimas, pero los combates continuaban durante la tarde del jueves, dijeron residentes, y algunos habitantes de la capital estaban huiendo hacia vecindarios más seguros.
"Ya no confío en que pueda vivir en este país. Ningún político parece preocupado por nuestra seguridad", dijo Fartun Da'ud, de 27 años y madre de dos hijos, residente de Mogadiscio. "Estoy preocupada por mis hijos", añadió.
Según residentes y analistas, las fuerzas gubernamentales estaban combatiendo contra grupos de milicias leales a dos rivales del presidente Hassan Sheikh Mohamud. Los enfrentamientos tienen su origen en la decisión controvertida del Parlamento de extender el mandato del presidente en el cargo, según las mismas fuentes.
No estaba claro cómo comenzaron exactamente los combates, pero los rivales del presidente habían convocado protestas para el jueves, y sus combatientes y las fuerzas gubernamentales se habían desplazado a posiciones cercanas entre sí en los días previos, según reportes.
La violencia representa un deterioro significativo de la situación de seguridad en la capital del país del Cuerno de África, que ya enfrenta desafíos persistentes relacionados con la insurgencia del grupo extremista Al-Shabab y la fragilidad institucional.
La extensión del mandato presidencial por parte del Parlamento ha generado tensiones políticas que ahora se han traducido en confrontación armada directa en las calles de la capital, poniendo en riesgo la estabilidad del gobierno central y la seguridad de millones de civiles atrapados en medio del conflicto.
La situación en Mogadiscio subraya la fragilidad del orden político en Somalia, donde las disputas por el poder frecuentemente se resuelven mediante la fuerza armada en lugar de mecanismos institucionales. El desplazamiento de civiles hacia áreas más seguras refleja el temor de la población ante una posible escalada del conflicto que podría prolongarse y expandirse a otras zonas de la ciudad.