

Kim Nok-wan, de 33 años, fue sentenciado por dirigir una organización criminal que explotó sexualmente a 261 víctimas, incluyendo múltiples menores de edad, a través de una red piramidal de chantaje en plataformas digitales.
Un tribunal de Seúl condenó el lunes a Kim Nok-wan a cadena perpetua por orquestar una de las redes de abuso sexual digital más extensas en la historia de Corea del Sur. El criminal, quien se autoproclamaba 'pastor', operó entre mayo de 2020 y enero de 2025 utilizando la plataforma de mensajería Telegram para cometer sus delitos.
Según las investigaciones policiales, Kim reclutaba víctimas a través de redes sociales, amenazándolas con revelar información personal o denunciarlas a las autoridades. Su método consistía en formar una estructura piramidal donde las propias víctimas eran forzadas a reclutar a nuevos miembros, asignándoles títulos como 'evangelista' o 'diácono'.
Los detalles revelados en el juicio son escalofriantes: Kim violó a 16 personas, 14 de ellas menores de edad, y grabó videos de sus agresiones en 13 casos. Produjo aproximadamente 1.700 imágenes y videos sexualmente explícitos, distribuyendo alrededor de 260 de ellos para chantajear a quienes se negaban a cooperar.
El tribunal destacó la gravedad de los crímenes, señalando que la mayoría de las víctimas eran niños o adolescentes que sufrirían daños físicos y psicológicos irreparables. La sentencia enfatiza que los delitos digitales pueden amplificar el daño a niveles que hacen prácticamente imposible la recuperación de las víctimas.
Este caso marca un hito importante, siendo la primera ocasión en que Telegram colabora formalmente con las autoridades policiales coreanas, proporcionando datos cruciales para la investigación. La Agencia Nacional de Policía de Corea estableció un sistema de cooperación oficial con la plataforma en octubre de 2024.
Además de Kim, diez cómplices recibieron sentencias de entre dos y cuatro años de prisión. El veredicto llega casi cinco años después de otro caso similar donde un individuo fue condenado a 40 años por delitos de explotación sexual digital.
La sentencia busca, según el tribunal, 'aislarlo permanentemente de la sociedad' dada la brutalidad de sus crímenes y la falta de reparación para las víctimas.