Conflicto creciente entre elefantes y humanos amenaza la conservación en el sur de África
Ciencia

Conflicto creciente entre elefantes y humanos amenaza la conservación en el sur de África

Investigadores advierten que el sur de África enfrenta una "guerra territorial" acelerada entre elefantes salvajes y comunidades humanas en expansión. Un estudio publicado en PNAS Nexus revela que el crecimiento demográfico humano y la expansión agrícola en Namibia, Botsuana, Angola y Zambia han intensificado los conflictos entre 2004 y 2020, con proyecciones que indican un aumento del 33 al 100 por ciento en áreas de alto riesgo para 2085 si las tendencias actuales continúan sin control.

CIENCIA10 JUL 2026

Un equipo internacional de investigadores liderado por Evan Patrick de la Universidad de California, Santa Bárbara, ha identificado tres factores principales que impulsan el aumento de conflictos entre humanos y elefantes en la región. El crecimiento de las poblaciones humanas y el incremento en el uso de tierras para actividades humanas son los factores dominantes, mientras que los déficits de agua impulsados por el clima juegan un papel secundario pero significativo.

Los datos analizados provienen de registros públicos que documentan la evolución del conflicto durante dieciséis años. El equipo, que incluye investigadores de la Universidad de Namibia y del Ministerio de Medio Ambiente, Silvicultura y Turismo de Namibia, utilizó algoritmos de aprendizaje automático para proyectar escenarios futuros. Si los tres factores identificados continúan sin control, las predicciones indican que "el área con alto riesgo de conflicto humano-elefante aumentará entre 33 y 100 por ciento para 2085", según el estudio.

La expansión agresiva del uso de tierras por parte de los humanos genera los aumentos más dramáticos en conflictividad. En la región, los elefantes incursionan en cultivos, lesionan personas, destruyen infraestructuras y atacan ganado. Estas consecuencias resultan devastadoras para las comunidades locales y han llevado, en ocasiones, al sacrificio de elefantes salvajes, lo que a su vez socava el apoyo local para la conservación de estos animales.

En Namibia específicamente, la forma más común de conflicto es el saqueo de cultivos por elefantes. Los autores del estudio señalan que los encuentros agresivos con elefantes "pueden resultar en daños económicos que superan los beneficios locales de la caza de trofeos", un factor crítico considerando la importancia de la agricultura para la región.

La región de Zambezi en Namibia, ubicada en el panhandle oriental del país, representa un punto crítico de esta confrontación. Este paisaje húmedo atrae rápidamente a intereses agrícolas en expansión y funciona como corredor entre reservas de elefantes protegidas por ley, donde estas criaturas de gran tamaño pueden desplazarse. El estudio evaluó conflictos humano-elefante en 38 conservancias comunales con crecimiento demográfico acelerado, que albergan una población combinada de aproximadamente 150,000 personas.

Los elefantes africanos de sabana son una especie clave, lo que significa que de su supervivencia depende el destino de numerosos otros animales en el ecosistema de la sabana. Sin embargo, los caminos y cercas que avanzan sobre el territorio salvaje están canalizando a estos megafauna directamente hacia comunidades humanas, creando un entorno antinatural que intensifica los conflictos.

En algunas regiones, la gestión de tierras comunales es autogobernada y autoorganizada, permitiendo que las poblaciones locales mantengan derechos de propiedad común sobre la vida silvestre y operaciones turísticas en tierras ancestrales. Sin embargo, la agricultura de subsistencia sigue siendo una estrategia de vida clave para muchos residentes, poniéndolos en confrontación directa con los elefantes.

Actualmente, aproximadamente 300,000 elefantes en el sur de África están protegidos por esfuerzos de conservación, pero esta historia de éxito podría estar en riesgo. Los investigadores concluyen que sin intervención proactiva, la guerra territorial entre elefantes y humanos se proyecta que aumentará rápidamente hasta finales de siglo.

Sin embargo, Patrick y sus colegas argumentan que el hecho de que el uso de tierras sea el factor número uno que impulsa el conflicto humano-elefante debería empoderar a los tomadores de decisiones locales. Al planificar el futuro, dejar espacio para los elefantes podría mitigar daños futuros, apoyar la coexistencia y "proteger los medios de vida humanos y las especies en riesgo en las próximas décadas", según los investigadores. El estudio subraya que aún no es demasiado tarde para dejar algunas partes de la sabana sin pisotear, pero requiere cuidado en dónde se expande la presencia humana en los próximos años.

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10 jul 2026
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Un equipo internacional de investigadores liderado por Evan Patrick de la Universidad de California, Santa Bárbara, ha identificado tres factores principales que impulsan el aumento de conflictos entre humanos y elefantes en la región. El crecimiento de las poblaciones humanas y el incremento en el uso de tierras para actividades humanas son los factores dominantes, mientras que los déficits de agua impulsados por el clima juegan un papel secundario pero significativo.

Los datos analizados provienen de registros públicos que documentan la evolución del conflicto durante dieciséis años. El equipo, que incluye investigadores de la Universidad de Namibia y del Ministerio de Medio Ambiente, Silvicultura y Turismo de Namibia, utilizó algoritmos de aprendizaje automático para proyectar escenarios futuros. Si los tres factores identificados continúan sin control, las predicciones indican que "el área con alto riesgo de conflicto humano-elefante aumentará entre 33 y 100 por ciento para 2085", según el estudio.

La expansión agresiva del uso de tierras por parte de los humanos genera los aumentos más dramáticos en conflictividad. En la región, los elefantes incursionan en cultivos, lesionan personas, destruyen infraestructuras y atacan ganado. Estas consecuencias resultan devastadoras para las comunidades locales y han llevado, en ocasiones, al sacrificio de elefantes salvajes, lo que a su vez socava el apoyo local para la conservación de estos animales.

En Namibia específicamente, la forma más común de conflicto es el saqueo de cultivos por elefantes. Los autores del estudio señalan que los encuentros agresivos con elefantes "pueden resultar en daños económicos que superan los beneficios locales de la caza de trofeos", un factor crítico considerando la importancia de la agricultura para la región.

La región de Zambezi en Namibia, ubicada en el panhandle oriental del país, representa un punto crítico de esta confrontación. Este paisaje húmedo atrae rápidamente a intereses agrícolas en expansión y funciona como corredor entre reservas de elefantes protegidas por ley, donde estas criaturas de gran tamaño pueden desplazarse. El estudio evaluó conflictos humano-elefante en 38 conservancias comunales con crecimiento demográfico acelerado, que albergan una población combinada de aproximadamente 150,000 personas.

Los elefantes africanos de sabana son una especie clave, lo que significa que de su supervivencia depende el destino de numerosos otros animales en el ecosistema de la sabana. Sin embargo, los caminos y cercas que avanzan sobre el territorio salvaje están canalizando a estos megafauna directamente hacia comunidades humanas, creando un entorno antinatural que intensifica los conflictos.

En algunas regiones, la gestión de tierras comunales es autogobernada y autoorganizada, permitiendo que las poblaciones locales mantengan derechos de propiedad común sobre la vida silvestre y operaciones turísticas en tierras ancestrales. Sin embargo, la agricultura de subsistencia sigue siendo una estrategia de vida clave para muchos residentes, poniéndolos en confrontación directa con los elefantes.

Actualmente, aproximadamente 300,000 elefantes en el sur de África están protegidos por esfuerzos de conservación, pero esta historia de éxito podría estar en riesgo. Los investigadores concluyen que sin intervención proactiva, la guerra territorial entre elefantes y humanos se proyecta que aumentará rápidamente hasta finales de siglo.

Sin embargo, Patrick y sus colegas argumentan que el hecho de que el uso de tierras sea el factor número uno que impulsa el conflicto humano-elefante debería empoderar a los tomadores de decisiones locales. Al planificar el futuro, dejar espacio para los elefantes podría mitigar daños futuros, apoyar la coexistencia y "proteger los medios de vida humanos y las especies en riesgo en las próximas décadas", según los investigadores. El estudio subraya que aún no es demasiado tarde para dejar algunas partes de la sabana sin pisotear, pero requiere cuidado en dónde se expande la presencia humana en los próximos años.

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