El desierto de Atacama en Chile, considerado uno de los sitios más oscuros de la Tierra y hogar de observatorios astronómicos de clase mundial, enfrenta niveles crecientes de contaminación lumínica proveniente de ciudades, complejos industriales y operaciones mineras cercanas. Astrónomos advierten que incluso pequeños incrementos en el brillo del cielo nocturno podrían comprometer décadas de investigación astronómica y afectar la comprensión de la humanidad sobre el universo, según reportó la BBC.