Corte de Kenia rechaza solicitud de rastafaris para legalizar cannabis con fines religiosos
La Corte Suprema de Kenia desestimó el miércoles una demanda presentada por la comunidad rastafari que buscaba obtener una exención legal para consumir cannabis como parte de sus prácticas religiosas. El tribunal determinó que los demandantes no demostraron de manera suficiente que el consumo de marihuana fuera un elemento esencial de su fe, rechazando así un argumento basado en derechos constitucionales de libertad religiosa que la comunidad había estado litigando durante seis años. Sin embargo, el juez reconoció la necesidad de un debate nacional más amplio sobre la política de drogas en el país.
La Sociedad Rastafari de Kenia había presentado una petición ante la Corte Suprema de Nairobi solicitando permiso para que sus seguidores cultivaran, poseyeran y consumieran cannabis de manera privada durante actos de adoración sin temor a ser arrestados. Según la BBC, la comunidad argumentó que el cannabis era un sacramento sagrado en su fe y que la prohibición violaba sus derechos constitucionales a la libertad de religión y creencia. Aclararon que no buscaban la legalización total del cannabis, sino una exención limitada para propósitos religiosos en hogares privados y lugares de culto designados.
El juez Bahati Mwamuye, en su sentencia, encontró que la evidencia presentada sobre la centralidad del cannabis en la fe rastafari era inconsistente e insuficiente para establecer que su uso fuera un elemento esencial de la religión. Según reportes de la Deutsche Welle, mientras todos los testigos "acordaron que el cannabis se usa como sacramento, no pudieron ponerse de acuerdo sobre si su uso es esencial o meramente preferido", declaró el magistrado.
El gobierno de Kenia se opuso a la solicitud, argumentando que crear una exención religiosa socavaría la aplicación de las leyes antidrogas del país y podría crear vacíos legales para el tráfico ilegal de cannabis. La Corte Suprema respaldó la constitucionalidad de las leyes de drogas que prohíben el cultivo, posesión y consumo de cannabis, asestando un golpe importante a la batalla legal de seis años de los rastafaris.
Bajo la Ley de Control de Drogas Narcóticas y Sustancias Psicotrópicas de Kenia, la posesión de cannabis sigue siendo un delito criminal. Según la BBC, una persona condenada por poseer cannabis únicamente para uso personal enfrenta hasta cinco años de prisión o una multa de hasta 800 dólares estadounidenses (aproximadamente 600 libras esterlinas). El cultivo de cannabis conlleva una multa de 1.900 dólares o tres veces el valor de mercado de las plantas, lo que sea mayor, y/o hasta 20 años de cárcel. La Deutsche Welle reporta cifras ligeramente diferentes para posesión y consumo, indicando una multa de hasta 2.000 dólares, prisión de hasta 10 años, o ambas. Los delitos relacionados con tráfico y otras infracciones relacionadas con drogas enfrentan penas aún más severas.
A pesar de fallar en contra del caso específico, el juez Mwamuye reconoció la necesidad de un debate nacional más amplio sobre la política de drogas de Kenia. "Debemos tener conversaciones francas sobre el cannabis y qué direcciones deberíamos tomar. Esta no es una pregunta solo para la comunidad rastafari. Es una pregunta nacional que atraviesa todo el espectro de nuestra sociedad", declaró el magistrado según la BBC. La Deutsche Welle cita al juez diciendo que "el estado actual parece insostenible" y argumentó que debería haber "una conversación completa y franca sobre el cannabis y qué dirección deberíamos tomar".
El juez incluso citó la canción de reggae "Legalize It" del músico Peter Tosh, incluyendo la letra: "los jueces lo fuman, incluso los abogados lo hacen", subrayando la prevalencia del consumo de cannabis en la sociedad keniana. "Es indiscutible que el uso de cannabis en este país se ha vuelto ubicuo y probablemente lo ha sido durante muchas décadas", agregó Mwamuye.
Las leyes de narcóticos de Kenia tienen raíces profundas en la legislación colonial británica del siglo XX. La Deutsche Welle señala que muchas de estas leyes pueden rastrearse hasta la época en que el Reino Unido era la potencia colonial del país.
El abogado de la comunidad rastafari, Danstan Omari según la BBC, anunció que apelarían la sentencia. "Kenia no puede ser el único país que está acosando al pueblo rastafari. Estamos decididos a revertir esa [sentencia de la corte] y devolver la dignidad y el respeto de los rastafaris en Kenia", declaró. La Deutsche Welle identifica al abogado como Shadrack Wambui y reporta que dijo que planeaban apelar la decisión.
El rastafari es un movimiento religioso que se originó en Jamaica en los años treinta y es considerado por la mayoría como basado en una interpretación de la Biblia cristiana. Tuvo una fuerte afiliación con la resistencia a la cultura colonial y el dominio británico, y fue fuertemente influenciado por el etiopianismo y el movimiento Regreso a África. Su veneración del antiguo emperador etíope Haile Selassie, ya sea como profeta o como una segunda venida del Mesías, dio al movimiento vínculos particulares con el este de África.
La tradición rastafari de usar rastas también resuena en partes de Kenia, dado que muchos combatientes por la independencia Mau Mau que se opusieron al dominio colonial británico en los años cincuenta y sesenta también las usaban. Según la BBC, el número de rastafaris en Kenia es desconocido, pero se cree que el movimiento está creciendo, especialmente entre los jóvenes.
Kenia reconoció efectivamente el rastafari como religión en 2019 cuando una corte falló que expulsar a una estudiante de escuela por sus rastas había violado sus derechos religiosos. Según la Deutsche Welle, en agosto del año anterior (2025), la comunidad abrió su primer templo en el área de Nairobi. Los rastafaris son una religión minoritaria en Kenia y no hay datos oficiales sobre su prevalencia o números.
Este fallo representa un momento significativo en la intersección de derechos religiosos, política de drogas y herencia colonial en Kenia. Aunque la Corte rechazó la exención religiosa solicitada, el reconocimiento del juez sobre la necesidad de un debate nacional más amplio sugiere que la cuestión del cannabis en Kenia seguirá siendo un tema de discusión pública y potencialmente legislativa en los años venideros.

