Crisis en Israel por proyecto de ley para reclutar a judíos ultraortodoxos al ejército
El gobierno israelí enfrenta una grave crisis política debido a un controvertido proyecto de ley sobre el reclutamiento militar de judíos ultraortodoxos, que ha generado protestas masivas y divisiones dentro de la coalición gobernante del primer ministro Benjamin Netanyahu, mientras la Corte Suprema exige medidas efectivas contra la evasión del servicio militar obligatorio.
La Comisión de Asuntos Exteriores y Defensa del Parlamento israelí (Knesset) reanudó este lunes las discusiones sobre un polémico proyecto de ley que busca regular el reclutamiento militar de los judíos ultraortodoxos, conocidos como haredíes, en medio de crecientes tensiones que amenazan la estabilidad del gobierno de Benjamin Netanyahu.
El debate sobre el servicio militar de los ultraortodoxos se ha intensificado dramáticamente tras dos años de guerra, convirtiéndose en uno de los riesgos políticos más explosivos para el primer ministro Netanyahu, según reporta la BBC. La opinión pública israelí ha cambiado significativamente, con un 85% de los judíos no haredíes apoyando sanciones para quienes rechacen las órdenes de reclutamiento, de acuerdo con una encuesta del Instituto de Democracia de Israel realizada en julio.
El proyecto de ley en discusión busca reemplazar la exención que históricamente ha permitido a los hombres ultraortodoxos dedicados al estudio religioso a tiempo completo evitar el servicio militar obligatorio. Esta exención, establecida cuando se fundó el Estado de Israel en 1948, fue declarada ilegal por la Corte Suprema de Justicia hace casi 20 años, y los arreglos temporales para mantenerla fueron formalmente terminados por el tribunal el año pasado.
Según la radiodifusora pública KAN, el ministro de Inmigración y Absorción, Ofir Sofer, del Partido Sionismo Religioso, ha calificado el proyecto como "vergonzoso" y ha amenazado con votar en contra, incluso si esto significa que el primer ministro lo destituya. Los miembros del Knesset Michal Waldiger y Moshe Solomon, también del Partido Sionismo Religioso, se han unido a la posición de Sofer, enfatizando que no apoyarán el proyecto a menos que se realicen enmiendas significativas.
La oposición acusa a Netanyahu de intentar avanzar con este proyecto para satisfacer las demandas de los partidos ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá, que abandonaron la coalición a principios de este año pero se espera que se reincorporen una vez que se apruebe dicha ley, según informa la agencia Anadolu.
El año pasado se emitieron unas 24.000 órdenes de reclutamiento para ultraortodoxos, pero solo alrededor de 1.200 reclutas haredíes se presentaron al servicio, según testimonios militares proporcionados a los legisladores, reporta la BBC. Esta situación ha provocado tensiones en las calles, con protestas masivas y enfrentamientos. Hace dos semanas, la Corte Suprema de Israel exigió al gobierno implementar una "política de aplicación efectiva" contra la evasión del servicio militar por parte de los haredíes en un plazo de 45 días, incluyendo amplias medidas penales, económicas y civiles, según la agencia Anadolu.
Las tensiones han llegado a las calles con incidentes violentos. La BBC reporta que dos políticos haredíes fueron atacados este mes por manifestantes ultraortodoxos extremistas, furiosos por la discusión parlamentaria del proyecto de ley. La semana pasada, una unidad especial de la Policía Fronteriza tuvo que rescatar a oficiales de la Policía Militar que fueron atacados por una gran multitud de hombres haredíes cuando intentaban arrestar a un sospechoso de evadir el reclutamiento.
Estos arrestos han provocado la creación de un nuevo sistema de mensajería llamado "Alerta Negra" para difundir rápidamente información a través de las comunidades ultraortodoxas y convocar a manifestantes para evitar que se realicen detenciones. El mes pasado, decenas de miles de hombres haredíes protestaron en Jerusalén contra el reclutamiento militar.
"Somos un país judío", dijo Shmuel Orbach, uno de los manifestantes, según la BBC. "No se puede luchar contra el judaísmo en un país judío. No funciona".
Los ultraortodoxos, que constituyen aproximadamente el 14% de la población israelí de 10 millones, han más que duplicado su proporción en la población durante las últimas siete décadas. Lo que comenzó como una exención para varios cientos de estudiantes religiosos se convirtió, al inicio de la guerra de Gaza, en un grupo de unos 60.000 hombres excluidos del reclutamiento.
Los haredíes afirman que el servicio militar amenaza su identidad religiosa y la estructura de su comunidad, ya que dedican sus vidas al estudio de la Torá. Rabinos prominentes han instado a sus seguidores a rechazar el reclutamiento y "romper las órdenes de alistamiento", según la agencia Anadolu. Durante décadas, la mayoría de los hombres ultraortodoxos evitaron el servicio mediante aplazamientos repetidos para el estudio religioso hasta alcanzar la edad de exención, actualmente establecida en 26 años.
El rabino Tzemach Mazuz, director de la yeshivá (seminario judío) Kisse Rahamim en Bnei Brak, una ciudad ultraortodoxa en las afueras de Tel Aviv, defendió la posición de su comunidad en una entrevista con la BBC: "Al estudiar la Torá, protegemos a los soldados dondequiera que estén. Este es nuestro ejército". Los ultraortodoxos creen que la oración continua y el estudio religioso protegen a los soldados de Israel y son tan cruciales para su éxito militar como sus tanques y fuerza aérea.
Sin embargo, muchos israelíes no comparten esta visión. "Me hace sentir que hay personas que viven en este país sin devolver nada", explicó un soldado fuera de servicio en Tel Aviv a la BBC. Gabby, una joven también en Tel Aviv, añadió: "No creo que, por muy religioso que seas, [eso] deba ser una excusa para no ir a servir a tu país. Si naciste aquí, me parece bastante ridículo que quieras eximirte solo para estudiar la Torá todo el día".
El apoyo a la extensión del reclutamiento también proviene de judíos religiosos fuera de la comunidad haredí, como Dorit Barak, quien vive cerca de la yeshivá en Bnei Brak y señala que hay judíos religiosos no haredíes que sirven en el ejército mientras también estudian la Torá.
"Estoy muy enojada porque los ultraortodoxos no sirven en el ejército", dijo a la BBC. "Es injusto. Yo también creo en la Torá, pero hay un dicho en hebreo - 'Safra y Saifa' [El Libro y la Espada] - significa la Torá y las armas juntas. Ese es el camino a seguir, hasta los días de paz".
Barak administra un pequeño memorial en Bnei Brak dedicado a los soldados locales, tanto religiosos como seculares, que murieron en batalla durante las guerras de Israel. Largas columnas de rostros observan desde las fotografías en blanco y negro que cubren la pared trasera. El último soldado del vecindario murió en 1983, una señal, dice ella, del cambio demográfico de Israel.
"Ha cambiado completamente", dijo. "Cuando era niña, casi la mitad de los residentes aquí no eran religiosos, y un pequeño porcentaje eran ultraortodoxos. Hoy, casi todos son ultraortodoxos, y desde 1983 ningún soldado ha muerto, porque nadie está sirviendo en el ejército".
Existen unidades especiales del ejército y la policía para el pequeño número de hombres ultraortodoxos que actualmente eligen servir. Pero Netanyahu dijo en la apertura de la sesión de invierno del parlamento en octubre que el nuevo proyecto de ley vería a 10.000 estudiantes de yeshivá reclutados dentro de dos años, algo que describió como "una revolución real".
Los partidos ultraortodoxos son aliados cruciales en la coalición gobernante de Netanyahu y también en su intento por sobrevivir políticamente mientras enfrenta un juicio por cargos de corrupción, que él niega. Una demanda clave a cambio de su lealtad es la continuación de la exención para sus seguidores del servicio militar obligatorio. Este tema ha derribado dos veces gobiernos de Netanyahu en el pasado.
El proyecto de ley que ahora se tramita en el parlamento es un intento de encontrar una solución al problema, o al menos ganar tiempo antes de las elecciones previstas para el próximo año. "Una ley equilibrada, una buena ley, una ley que es buena para el ejército, buena para los estudiantes de yeshivá, buena para el pueblo de Israel [y] buena para el estado", dijo el legislador Boaz Bismuth, un leal a Netanyahu encargado de guiar el proyecto a través del parlamento, según la BBC.
Sin embargo, muchos legisladores, incluidos los de la coalición gobernante, dijeron esta semana que el borrador actual del proyecto era demasiado indulgente y que ni ellos ni los tribunales lo aprobarían. El texto actual parece mantener en gran medida el statu quo al reclutar solo a aquellos hombres ultraortodoxos que no están en estudios religiosos a tiempo completo, y eliminar todas las sanciones para los evasores del reclutamiento una vez que cumplen 26 años.
El líder de la oposición Yair Lapid, quien encabeza el partido centrista Yesh Atid, calificó el texto del proyecto como una "desgracia" y una "traición", y prometió que no sería aprobado. Incluso algunos dentro del propio partido Likud de Netanyahu se han negado a apoyarlo.
Tzachi Hanegbi, un ex Asesor de Seguridad Nacional recientemente despedido por Netanyahu, lo describió como "un instrumento de evasión [que] pone en peligro el futuro del estado", añadiendo que él y sus cuatro hijos habían servido un tiempo significativo en el ejército.
Los partidos ultraortodoxos de Israel han estado divididos sobre si ceder a la creciente presión para el cambio, pero en un movimiento visto como evidencia de la indulgencia del proyecto, el partido de línea dura Degel HaTorah, parte de la coalición gobernante, está considerando apoyar el texto actual, según reportes.
A menos que Netanyahu pueda asegurar suficientes votos para el proyecto, es poco probable que lo someta a votación, según la agencia Anadolu. Las discusiones dentro del comité se espera que continúen en los próximos días en medio de una creciente presión para alcanzar una versión que obtenga consenso en la coalición.
Israel se dirige hacia elecciones legislativas en 2026, y la creciente voz haredí será un factor decisivo. La comunidad quiere presentar un frente unido organizando la mayor protesta de este tipo en años, según el New York Times.
El servicio militar en Israel es obligatorio para todos los hombres y mujeres de 18 años. La forma de vida haredí ha cambiado poco en siglos, pero ellos y sus aliados políticos están ahora inmersos en un debate sobre lo que significa ser judío e israelí, y si eso significa luchar por Israel o luchar por su forma de vida contra las demandas modernas de la guerra.




