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Cuba al límite: jubilados enfrentan la peor crisis económica en medio de escasez y medidas de racionamiento

Los adultos mayores en Cuba viven una situación desesperada ante la profunda crisis económica que atraviesa la isla, agravada por la escasez de combustible, medicamentos y alimentos básicos. Con pensiones de apenas 8 dólares mensuales, los jubilados cubanos se ven obligados a ingeniárselas para sobrevivir en un contexto donde el Estado se repliega y las políticas sociales resultan ineficaces.

INTERNACIONAL8 FEB 2026

La situación de los jubilados en Cuba refleja la dramática realidad de un país al borde del colapso. "Lo bueno que tiene esto es lo malo que se está poniendo", comenta Ana Julia T., de 68 años, mientras observa por televisión el anuncio de nuevas medidas de contingencia relacionadas con el consumo eléctrico, transporte, trabajo y educación, según informa El País.

Esta mujer pertenece a una generación que ha vivido toda su vida bajo el gobierno revolucionario y que, como refleja el escritor Leonardo Padura en su reciente novela "Morir en la arena", se sacrificó siguiendo las directrices de sus líderes para encontrarse, al llegar a la jubilación, sin recursos suficientes para cubrir sus necesidades básicas mientras "la utopía se desvanecía".

Con una pensión de casi 4.000 pesos cubanos (aproximadamente 8 dólares), Ana Julia se ha visto obligada a seguir trabajando cerca de su casa para complementar sus ingresos. Además, alquila una habitación de su apartamento a estudiantes universitarios de otras provincias. En total, puede llegar a percibir unos 19.000 pesos cubanos (casi 39 dólares) mensuales, una cantidad que apenas le permite subsistir en un contexto de inflación galopante.

"Yo me he echado la película completa. A mí no hay quien me haga un cuento a estas alturas", dice con tono resignado, incrédula ante la capacidad de las autoridades para dar certidumbres a la población en medio de una sociedad "fracturada, frustrada y en crisis acumulativa", según recoge El País.

La situación es particularmente grave para los adultos mayores que viven solos y no cuentan con familiares en el exterior que puedan enviarles remesas. En una sociedad donde el envejecimiento poblacional es uno de los principales retos demográficos —las personas de 60 años o más ya superan el 25% de la población total—, muchos ancianos se sienten abandonados ante la incompetencia de la acción estatal.

"Para que la vida mejore, tenemos que cambiar tantas cosas internamente", reflexiona Ana Julia cuando piensa en su futuro.

## La odisea de los medicamentos

Uno de los problemas más acuciantes para los jubilados cubanos es el acceso a medicamentos. La escasez en las farmacias estatales ha llevado a implementar un sistema de organización por consultorios médicos para la distribución de los pocos fármacos disponibles.

"El día que te toca, vas y compras. Durante el mes se van rotando las posiciones", explica Doris G., de 72 años, residente en Centro Habana. "Si tocó el número 14, ese mes comprarás en última posición y, generalmente, no hay nada para comprar. Tendrás que esperar al siguiente mes, a ver si te toca entre los primeros puestos", añade.

Esta antigua cartógrafa, que ya vivió el Periodo Especial de los años noventa como un momento "duro" en su vida, cuestiona la estrategia actual de las autoridades: "No se puede pedir a la gente que resista con creatividad, ni que vamos a comer lo que podamos producir. ¿Qué rayos estamos produciendo?", se pregunta.

La situación ha llevado a muchas familias con posibilidades económicas a recurrir al mercado informal, invirtiendo alrededor de 200 dólares para abastecerse de medicamentos para un año, o a depender de envíos desde el exterior.

## Una crisis sin precedentes

La actual crisis que atraviesa Cuba supera incluso al llamado Periodo Especial de los años noventa tras la caída de la Unión Soviética. Según una encuesta reciente de la Universidad Sergio Arboleda, casi un 80% de los encuestados considera que estos tiempos son peores que los vividos en aquella época.

El Gobierno cubano ha reconocido que desde diciembre no entra un solo cargamento de combustible al país. Con Venezuela limitada en su capacidad de apoyo, Rusia y China manteniéndose al margen, y México suspendiendo temporalmente los envíos de petróleo por temor a sanciones estadounidenses, la isla se encuentra prácticamente aislada.

Esta situación ha llevado al presidente Miguel Díaz-Canel a pedir a los cubanos "esfuerzo" y "creatividad", mientras reconoce que ya está en negociaciones con Washington. El canciller cubano, Carlos Fernández de Cossio, ha confirmado el "intercambio de mensajes al más alto nivel" con Estados Unidos.

Según el historiador cubano Rafael Rojas, del Colegio de México, "es insólito que Cuba parezca con estas declaraciones alinearse con las directrices de la Estrategia de Seguridad Nacional de Trump". La cancillería cubana manifestó recientemente que "Cuba está dispuesta a reactivar y ampliar la cooperación bilateral con Estados Unidos y propone renovar la cooperación técnica en áreas que incluyen la lucha contra el terrorismo, la prevención del lavado de dinero, el combate al narcotráfico, la ciberseguridad, la trata de personas y los delitos financieros".

Mientras tanto, en las calles de La Habana, los jubilados como Ramón, un ingeniero de 78 años, expresan su frustración: "Seguimos en caída libre, sin ver el final de todo esto ¿Hasta cuándo, señores?", se preguntaba mientras compraba dos huesos por 150 pesos para hacer un caldo, ya que no podía permitirse comprar una libra de cerdo a 1.500 pesos (unos 3 dólares).

"Pensé que no volveríamos a vivir estas penurias desde que superamos el Periodo Especial", comenta otra mujer de 72 años, que tuvo que regresar a su antiguo oficio de profesora tras jubilarse para complementar su pensión. "Ya yo estoy muy mayor y muy cansada para andar resistiendo", sintetiza.

En este contexto de crisis extrema, el Gobierno cubano ha comenzado a utilizar términos como "genocidio" para criticar las presiones de Trump, en lo que los analistas consideran una estrategia para "espectacularizar el sufrimiento de la población", legitimarse ante un enemigo externo y buscar la solidaridad internacional.

Mientras las negociaciones con Estados Unidos avanzan lentamente, los cubanos, especialmente los más vulnerables como los jubilados, siguen abocados a una agonía que parece no tener fin, superando cualquier otra crisis vivida anteriormente en la isla.

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