De prisión a doctorado: exrecluso estadounidense crea programa para transformar el sistema penitenciario en puente educativo
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De prisión a doctorado: exrecluso estadounidense crea programa para transformar el sistema penitenciario en puente educativo

Ryan Rising, quien pasó dos décadas entrando y saliendo de prisiones desde los 12 años, cursa ahora un doctorado en criminología en la Universidad de California, Irvine, y lidera iniciativas para convertir el sistema carcelario estadounidense en una vía hacia la educación superior. Su trabajo busca revertir el fenómeno conocido como "tubería de la escuela a la prisión" y crear en su lugar un "conducto de la prisión a la universidad" para personas anteriormente encarceladas.

INTERNACIONAL8 JUL 2026

Ryan Rising comenzó su trayectoria universitaria en circunstancias extraordinarias: mientras cumplía una condena de siete años en la Prisión Estatal de California en Sacramento, Folsom, según relató a la revista Nature. Encarcelado por primera vez a los 12 años y etiquetado como problemático durante dos décadas, Rising transformó su adicción a las drogas en una adicción por el conocimiento que lo llevó desde una celda hasta un programa doctoral.

El punto de inflexión llegó en 2013, cuando Rising participó en una huelga de hambre masiva que involucró a aproximadamente 30.000 reclusos en más de 30 prisiones de California, según su testimonio. Los prisioneros protestaban contra sus condiciones de vida y se negaron a comer durante 33 días. "Mis compañeros de prisión y yo concluimos que estábamos dispuestos a ponernos en riesgo para que la próxima generación de familias no tuviera que experimentar un ciclo continuo de criminalización", explicó Rising.

Esa protesta tuvo consecuencias educativas concretas. Tras la huelga, los reclusos obtuvieron permiso para tomar cursos por correspondencia a través del Lassen Community College en Susanville, California, según Rising. Él se inscribió en dos cursos universitarios por trimestre, comenzando con una clase sobre farmacología de drogas susceptibles de abuso, incluyendo medicamentos recetados y drogas ilegales.

"Escribí trabajos sobre 12 sustancias, combinando mi investigación sobre sus impactos en la salud con los efectos que había experimentado personalmente. Nunca volví a usar drogas después de escribir ese trabajo", dijo Rising. A pesar de no saber escribir con puntuación adecuada —usaba barras diagonales como separadores de oraciones— obtuvo dos calificaciones A+ en su primer trimestre. "Me volví adicto a lograr resultados A+ y me enamoré del conocimiento", afirmó.

Rising salió de prisión en 2015 con 200 dólares en el bolsillo y docenas de créditos universitarios, pero sin un título completo, según su relato. Viajó en autobús a San Diego, California, llegando a las dos de la madrugada a una zona donde había personas durmiendo en tiendas de campaña o drogadas. "Me ofrecieron drogas, y en ese momento tuve una elección. Seguí caminando", recordó. Terminó durmiendo en una banca y despertó frente al San Diego City College, donde decidió inscribirse. "Cambió toda la trayectoria de mi vida", dijo.

Una vez matriculado, Rising conoció a otros estudiantes que habían estado encarcelados y juntos crearon una iniciativa estudiantil llamada Urban Scholars Union, según su testimonio. El grupo presionó por reconocimiento institucional, apoyo y recursos para estudiantes universitarios que habían estado encarcelados. Esa iniciativa derivó en la Rising Scholars Network, que actualmente opera en más de 90 colegios comunitarios de California, según Rising.

Después de completar su título asociado de dos años con honores, Rising recibió una beca de tres años que le permitió cursar una licenciatura en sociología en la Universidad de California, Santa Barbara, una institución con una larga historia de activismo, según relató. El condado de Santa Barbara tiene una de las tasas de reincidencia más altas de California, según Rising.

En esa universidad, Rising creó el programa Gaucho Underground Scholars y aseguró 4 millones de dólares en financiamiento para expandirlo, según su testimonio. El programa es similar a la Rising Scholars Network, pero opera en todo el sistema de la Universidad de California. Por sus esfuerzos para apoyar a personas anteriormente encarceladas, recibió el Premio Michael D. Young Engaged Scholar, que reconoce a estudiantes que han usado su conocimiento académico para crear cambio positivo, según Rising.

"He sido criminalizado toda mi vida, así que decidí convertirme en criminólogo", explicó Rising sobre su motivación. "Mi trabajo ha consistido en borrar el estigma asociado a las personas que han estado encarceladas. No somos monstruos; somos mensajeros creíbles y podemos ser agentes de cambio en nuestras comunidades", afirmó.

Rising define a un mensajero creíble como alguien con experiencia vivida —a menudo incluyendo enfrentar injusticias o encarcelamiento— que ha transformado esa experiencia en liderazgo confiable, usándola para orientar a otros y crear caminos alejados de la violencia y hacia la educación, el empleo, la sanación y el liderazgo comunitario. "Bajo nuestras circunstancias, el acceso a armas y drogas es fácil. Lo difícil es ir a la universidad", dijo.

Su investigación doctoral se centra en identificar modelos ideales y exitosos para iniciativas que previenen la reincidencia y ayudan a personas anteriormente encarceladas a reintegrarse a la sociedad, según explicó a Nature. Las estrategias pueden incluir proporcionar vivienda, mentoría y oportunidades de desarrollo profesional. Rising está utilizando un estudio cualitativo de métodos mixtos, incluyendo entrevistas y encuestas a personas anteriormente encarceladas que han participado en diversos programas de apoyo mientras asistían a la universidad.

"Documentaré sus trayectorias profesionales, las barreras que han experimentado, la ayuda financiera que han recibido y cuánta deuda estudiantil han acumulado para identificar qué funciona y qué no, de modo que el financiamiento pueda dirigirse apropiadamente", explicó Rising. "Mi trabajo de defensa también trata sobre algo más que simplemente aumentar el acceso a la educación; se trata de cambiar quién produce conocimiento sobre encarcelamiento y justicia", agregó.

Rising enfatizó que para él la investigación académica y el trabajo comunitario no están separados. "Están en conversación constante entre sí. Mi trabajo comunitario mantiene mi investigación responsable. No quiero solo describir el mundo, sino cambiarlo", dijo.

En la Universidad de California, Irvine, donde cursa su doctorado, Rising fundó el programa West Coast Credible Messengers, que enmarca la reintegración a la sociedad como un asunto de salud comunitaria, según su testimonio. Él y sus colegas trabajan en centros de detención juvenil en el condado de Orange, California, para orientar a adolescentes encarcelados sobre cómo servir a sus comunidades. Utilizan arte y escritura creativa para enseñar inteligencia emocional, pensamiento crítico y cómo los adolescentes pueden crecer a partir de sus experiencias, según Rising.

"Nuestros esfuerzos buscan abordar la bien documentada tubería de la escuela a la prisión —en la cual jóvenes de vecindarios de bajos ingresos y grupos subrepresentados tienen una probabilidad desproporcionadamente alta de ser encarcelados— y redirigir a las personas hacia una tubería de la prisión a la universidad", explicó Rising.

Estados Unidos ha construido un sistema de justicia que a menudo se enfoca más en el castigo que en la rehabilitación, según la perspectiva de Rising. "Estábamos siendo almacenados en prisión sin servicios de apoyo", dijo sobre su experiencia antes de la huelga de hambre de 2013.

El trabajo de Rising representa un desafío directo al ciclo de criminalización, en el cual las personas encarceladas continúan siendo tratadas y etiquetadas como criminales tanto durante su encarcelamiento como después de su liberación, según describió. Su modelo busca demostrar que las personas con historiales criminales pueden convertirse en académicos, investigadores y agentes de cambio social cuando se les proporcionan las herramientas y oportunidades educativas adecuadas.

La expansión de la Rising Scholars Network a más de 90 colegios comunitarios en California y la creación del programa Gaucho Underground Scholars en el sistema de la Universidad de California representan avances institucionales concretos en la creación de vías educativas para personas anteriormente encarceladas. El financiamiento de 4 millones de dólares asegurado por Rising indica un nivel significativo de apoyo institucional para estos esfuerzos.

El enfoque de Rising en la investigación de métodos mixtos para evaluar programas de reintegración busca proporcionar evidencia empírica sobre qué estrategias funcionan mejor para prevenir la reincidencia. Al documentar las trayectorias profesionales, barreras, ayuda financiera y deuda estudiantil de personas anteriormente encarceladas que participan en programas de apoyo universitario, su investigación doctoral podría informar la asignación futura de recursos y el diseño de políticas.

El programa West Coast Credible Messengers, que trabaja con adolescentes en centros de detención juvenil del condado de Orange, representa un esfuerzo preventivo para interrumpir el ciclo de encarcelamiento antes de que se consolide. Al enmarcar la reintegración como un asunto de salud comunitaria y utilizar métodos creativos como el arte y la escritura para desarrollar habilidades socioemocionales, el programa busca ofrecer alternativas al encarcelamiento repetido para jóvenes en riesgo.

La trayectoria de Rising desde un recluso con educación secundaria inadecuada hasta un candidato doctoral en criminología en una universidad de investigación importante ilustra el potencial transformador de la educación superior para personas encarceladas. Su insistencia en que las personas con experiencia vivida de encarcelamiento deben producir conocimiento sobre justicia y criminalidad desafía las jerarquías tradicionales de expertise académico y podría influir en cómo se estudian y abordan las cuestiones de justicia penal en el futuro.

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8 jul 2026
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Ryan Rising comenzó su trayectoria universitaria en circunstancias extraordinarias: mientras cumplía una condena de siete años en la Prisión Estatal de California en Sacramento, Folsom, según relató a la revista Nature. Encarcelado por primera vez a los 12 años y etiquetado como problemático durante dos décadas, Rising transformó su adicción a las drogas en una adicción por el conocimiento que lo llevó desde una celda hasta un programa doctoral.

El punto de inflexión llegó en 2013, cuando Rising participó en una huelga de hambre masiva que involucró a aproximadamente 30.000 reclusos en más de 30 prisiones de California, según su testimonio. Los prisioneros protestaban contra sus condiciones de vida y se negaron a comer durante 33 días. "Mis compañeros de prisión y yo concluimos que estábamos dispuestos a ponernos en riesgo para que la próxima generación de familias no tuviera que experimentar un ciclo continuo de criminalización", explicó Rising.

Esa protesta tuvo consecuencias educativas concretas. Tras la huelga, los reclusos obtuvieron permiso para tomar cursos por correspondencia a través del Lassen Community College en Susanville, California, según Rising. Él se inscribió en dos cursos universitarios por trimestre, comenzando con una clase sobre farmacología de drogas susceptibles de abuso, incluyendo medicamentos recetados y drogas ilegales.

"Escribí trabajos sobre 12 sustancias, combinando mi investigación sobre sus impactos en la salud con los efectos que había experimentado personalmente. Nunca volví a usar drogas después de escribir ese trabajo", dijo Rising. A pesar de no saber escribir con puntuación adecuada —usaba barras diagonales como separadores de oraciones— obtuvo dos calificaciones A+ en su primer trimestre. "Me volví adicto a lograr resultados A+ y me enamoré del conocimiento", afirmó.

Rising salió de prisión en 2015 con 200 dólares en el bolsillo y docenas de créditos universitarios, pero sin un título completo, según su relato. Viajó en autobús a San Diego, California, llegando a las dos de la madrugada a una zona donde había personas durmiendo en tiendas de campaña o drogadas. "Me ofrecieron drogas, y en ese momento tuve una elección. Seguí caminando", recordó. Terminó durmiendo en una banca y despertó frente al San Diego City College, donde decidió inscribirse. "Cambió toda la trayectoria de mi vida", dijo.

Una vez matriculado, Rising conoció a otros estudiantes que habían estado encarcelados y juntos crearon una iniciativa estudiantil llamada Urban Scholars Union, según su testimonio. El grupo presionó por reconocimiento institucional, apoyo y recursos para estudiantes universitarios que habían estado encarcelados. Esa iniciativa derivó en la Rising Scholars Network, que actualmente opera en más de 90 colegios comunitarios de California, según Rising.

Después de completar su título asociado de dos años con honores, Rising recibió una beca de tres años que le permitió cursar una licenciatura en sociología en la Universidad de California, Santa Barbara, una institución con una larga historia de activismo, según relató. El condado de Santa Barbara tiene una de las tasas de reincidencia más altas de California, según Rising.

En esa universidad, Rising creó el programa Gaucho Underground Scholars y aseguró 4 millones de dólares en financiamiento para expandirlo, según su testimonio. El programa es similar a la Rising Scholars Network, pero opera en todo el sistema de la Universidad de California. Por sus esfuerzos para apoyar a personas anteriormente encarceladas, recibió el Premio Michael D. Young Engaged Scholar, que reconoce a estudiantes que han usado su conocimiento académico para crear cambio positivo, según Rising.

"He sido criminalizado toda mi vida, así que decidí convertirme en criminólogo", explicó Rising sobre su motivación. "Mi trabajo ha consistido en borrar el estigma asociado a las personas que han estado encarceladas. No somos monstruos; somos mensajeros creíbles y podemos ser agentes de cambio en nuestras comunidades", afirmó.

Rising define a un mensajero creíble como alguien con experiencia vivida —a menudo incluyendo enfrentar injusticias o encarcelamiento— que ha transformado esa experiencia en liderazgo confiable, usándola para orientar a otros y crear caminos alejados de la violencia y hacia la educación, el empleo, la sanación y el liderazgo comunitario. "Bajo nuestras circunstancias, el acceso a armas y drogas es fácil. Lo difícil es ir a la universidad", dijo.

Su investigación doctoral se centra en identificar modelos ideales y exitosos para iniciativas que previenen la reincidencia y ayudan a personas anteriormente encarceladas a reintegrarse a la sociedad, según explicó a Nature. Las estrategias pueden incluir proporcionar vivienda, mentoría y oportunidades de desarrollo profesional. Rising está utilizando un estudio cualitativo de métodos mixtos, incluyendo entrevistas y encuestas a personas anteriormente encarceladas que han participado en diversos programas de apoyo mientras asistían a la universidad.

"Documentaré sus trayectorias profesionales, las barreras que han experimentado, la ayuda financiera que han recibido y cuánta deuda estudiantil han acumulado para identificar qué funciona y qué no, de modo que el financiamiento pueda dirigirse apropiadamente", explicó Rising. "Mi trabajo de defensa también trata sobre algo más que simplemente aumentar el acceso a la educación; se trata de cambiar quién produce conocimiento sobre encarcelamiento y justicia", agregó.

Rising enfatizó que para él la investigación académica y el trabajo comunitario no están separados. "Están en conversación constante entre sí. Mi trabajo comunitario mantiene mi investigación responsable. No quiero solo describir el mundo, sino cambiarlo", dijo.

En la Universidad de California, Irvine, donde cursa su doctorado, Rising fundó el programa West Coast Credible Messengers, que enmarca la reintegración a la sociedad como un asunto de salud comunitaria, según su testimonio. Él y sus colegas trabajan en centros de detención juvenil en el condado de Orange, California, para orientar a adolescentes encarcelados sobre cómo servir a sus comunidades. Utilizan arte y escritura creativa para enseñar inteligencia emocional, pensamiento crítico y cómo los adolescentes pueden crecer a partir de sus experiencias, según Rising.

"Nuestros esfuerzos buscan abordar la bien documentada tubería de la escuela a la prisión —en la cual jóvenes de vecindarios de bajos ingresos y grupos subrepresentados tienen una probabilidad desproporcionadamente alta de ser encarcelados— y redirigir a las personas hacia una tubería de la prisión a la universidad", explicó Rising.

Estados Unidos ha construido un sistema de justicia que a menudo se enfoca más en el castigo que en la rehabilitación, según la perspectiva de Rising. "Estábamos siendo almacenados en prisión sin servicios de apoyo", dijo sobre su experiencia antes de la huelga de hambre de 2013.

El trabajo de Rising representa un desafío directo al ciclo de criminalización, en el cual las personas encarceladas continúan siendo tratadas y etiquetadas como criminales tanto durante su encarcelamiento como después de su liberación, según describió. Su modelo busca demostrar que las personas con historiales criminales pueden convertirse en académicos, investigadores y agentes de cambio social cuando se les proporcionan las herramientas y oportunidades educativas adecuadas.

La expansión de la Rising Scholars Network a más de 90 colegios comunitarios en California y la creación del programa Gaucho Underground Scholars en el sistema de la Universidad de California representan avances institucionales concretos en la creación de vías educativas para personas anteriormente encarceladas. El financiamiento de 4 millones de dólares asegurado por Rising indica un nivel significativo de apoyo institucional para estos esfuerzos.

El enfoque de Rising en la investigación de métodos mixtos para evaluar programas de reintegración busca proporcionar evidencia empírica sobre qué estrategias funcionan mejor para prevenir la reincidencia. Al documentar las trayectorias profesionales, barreras, ayuda financiera y deuda estudiantil de personas anteriormente encarceladas que participan en programas de apoyo universitario, su investigación doctoral podría informar la asignación futura de recursos y el diseño de políticas.

El programa West Coast Credible Messengers, que trabaja con adolescentes en centros de detención juvenil del condado de Orange, representa un esfuerzo preventivo para interrumpir el ciclo de encarcelamiento antes de que se consolide. Al enmarcar la reintegración como un asunto de salud comunitaria y utilizar métodos creativos como el arte y la escritura para desarrollar habilidades socioemocionales, el programa busca ofrecer alternativas al encarcelamiento repetido para jóvenes en riesgo.

La trayectoria de Rising desde un recluso con educación secundaria inadecuada hasta un candidato doctoral en criminología en una universidad de investigación importante ilustra el potencial transformador de la educación superior para personas encarceladas. Su insistencia en que las personas con experiencia vivida de encarcelamiento deben producir conocimiento sobre justicia y criminalidad desafía las jerarquías tradicionales de expertise académico y podría influir en cómo se estudian y abordan las cuestiones de justicia penal en el futuro.

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