De víctima a sanadora: la ortopedista amputada que fabrica prótesis para heridos de guerra en República Democrática del Congo
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De víctima a sanadora: la ortopedista amputada que fabrica prótesis para heridos de guerra en República Democrática del Congo

Wivine Kavira Mukata, quien perdió una pierna en un bombardeo de rebeldes ugandeses en 2014, ahora trabaja en el único centro ortopédico de Goma fabricando prótesis para víctimas del conflicto armado que se ha intensificado desde enero de 2025 cuando el grupo rebelde M23 tomó la ciudad.

INTERNACIONAL5 ENE 2026

GOMA, REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO - Wivine Kavira Mukata estaba en la cocina preparando plátanos y sopa de pescado para su familia en febrero de 2014, cuando una bomba destrozó su casa en Beni, ubicada en la provincia de Kivu del Norte, al este de la República Democrática del Congo (RDC).

Sus padres resultaron heridos en el ataque, atribuido por las autoridades congoleñas a rebeldes ugandeses. A ella tuvieron que amputarle una pierna, justo por encima de la rodilla. Esa experiencia traumática transformó su vida y sus aspiraciones profesionales: aunque antes soñaba con ser informática, Mukata decidió certificarse en Ortopedia y Prótesis para ayudar a otras víctimas del conflicto en RDC.

"Nunca voy a olvidar el día que vi a un hombre, que había perdido las dos piernas, feliz con sus prótesis. Desde entonces me prometí que trabajaría para devolver la sonrisa a las víctimas de la violencia en el Congo", cuenta Mukata, ahora de 28 años, a Reuters.

Tras el ataque, Mukata recibió tratamiento y una prótesis en el centro ortopédico Shirika la Umoja, en la ciudad de Goma, capital de Kivu del Norte. Una década después, en ese mismo lugar, participa en la creación de aparatos ortopédicos para otras víctimas del conflicto.

Mukata se formó en Togo como ortopedista y regresó a Goma en diciembre de 2024, justo un mes antes de que comenzara un nuevo ciclo de violencia en la región. En enero de 2025, el grupo armado Movimiento 23 de Marzo (M23) tomó Goma en una ofensiva relámpago. Más de 7.000 personas han muerto en la región, de acuerdo con cifras oficiales del Gobierno congoleño, y casi medio millón se han quedado sin hogar desde la escalada del conflicto.

Esta nueva ola de violencia ha generado una intensa actividad en el centro Shirika la Umoja, cuyo nombre significa "La comunidad conduce a la unidad" en suajili. Este es el único centro de su tipo en Goma, donde profesionales ofrecen servicios integrales a personas amputadas, incluyendo sillas de ruedas, prótesis y órtesis, aparatos que sirven para mejorar una función corporal.

Unas 722 personas recibieron prótesis en el centro en 2024. Hasta septiembre de 2025, 524 personas se han beneficiado de algún tipo de rehabilitación física, incluyendo 143 que recibieron prótesis y 192 que recibieron órtesis, según datos del centro.

Mukata ha estado trabajando a diario en este centro, fabricando prótesis y otros dispositivos, y ayudando a los pacientes en un proceso que ella misma inició hace más de una década. "Te desmoralizas. Crees que es el final de tu historia", afirma, describiendo el impacto mental de una amputación. Por eso, en Shirika la Umoja también ofrecen atención en salud mental para las víctimas.

Entre los pacientes atendidos recientemente está Ajuamungu Kikoba, una joven de 17 años que acudió al centro el 25 de agosto de 2025. Kikoba perdió una pierna debido al conflicto armado entre los rebeldes del M23 y el ejército congoleño. Mukata, junto con el ortopedista Dieudonne Zukpa, prepararon a la joven para su cambio de prótesis y posteriormente la acompañaron en su sesión de rehabilitación física.

Otra de las pacientes es Melissa Hamuli, de 30 años, sobreviviente de un bombardeo que le paralizó las piernas y le dejó múltiples cicatrices. Tras recibir su nueva órtesis, Hamuli celebró estirando sus piernas: "Gracias a esto, ahora podré ir y venir de casa", expresó con alegría.

El equipo del centro incluye a profesionales como el kinesiterapeuta Luc Busherwa, de 46 años, quien se encarga de la rehabilitación física de los pacientes, ayudándoles a recuperar el movimiento mediante ejercicios terapéuticos y técnicas manuales.

El centro Shirika la Umoja, que se convirtió en socio oficial del Comité Internacional de la Cruz Roja en 2014, ofrece un espacio donde los amputados pueden probar muletas y sillas de ruedas entre sesiones de fisioterapia. El personal, como Gisele Kantu, asiste a los pacientes en este proceso de adaptación.

"Con lo que hacemos aquí, devolvemos la confianza y la motivación a las personas. Yo también fui víctima y puedo motivarles porque después de la amputación, la vida continúa", dice Mukata, quien conoce de primera mano el largo camino de recuperación física y emocional que enfrentan sus pacientes.

La guerra que azota el este de RDC tiene sus raíces en el genocidio ruandés de 1994 y ha persistido durante tres décadas, con periodos de mayor o menor intensidad. La reciente escalada desde enero de 2025 ha puesto a prueba la capacidad del único centro ortopédico de Goma, pero también ha reafirmado la misión de profesionales como Mukata, quien transformó su propia tragedia en una vocación para ayudar a otros.

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