Delcy Rodríguez cumple seis meses al frente de Venezuela con casi 3.000 muertos por terremoto y popularidad en mínimos
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, alcanzó el viernes sus primeros seis meses en el poder con 2.954 muertos confirmados por el doble terremoto del 24 de junio y una desaprobación del 63,3%, según una encuesta de AtlasIntel. El sismo, que causó daños por 37.000 millones de dólares según la ONU, ha puesto a prueba su gestión en un país quebrado y bajo la tutela de Estados Unidos, que desplegó marines en suelo venezolano para coordinar la respuesta humanitaria.
Delcy Rodríguez llegó a sus primeros seis meses al frente de Venezuela en medio de una crisis humanitaria sin precedentes. El viernes se cumplió medio año desde que asumió el poder tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos el 3 de enero de 2026, y lo hizo con 2.954 muertos confirmados por el doble terremoto del 24 de junio y un número aún incierto de cuerpos bajo los escombros, según informó El País.
La catástrofe natural ha transformado radicalmente el panorama político que enfrentaba Rodríguez. Hace dos semanas, la presidenta encargada aspiraba a mejorar su baja aprobación mediante una recuperación económica basada en los ingresos petroleros, pero el terremoto impuso una urgencia que alteró cualquier balance previsto. Según un expolítico venezolano opositor citado por El País, el sismo será su "respiro" o "el último clavo del ataúd".
**Magnitud de la catástrofe**
Los dos sismos, de magnitud 7,2 y 7,5, devastaron el litoral central del país. Un informe de la ONU calculó los daños físicos directos en 37.000 millones de dólares, casi el triple de la primera estimación, según El País. De esa cifra, 24.000 millones corresponden a edificaciones y 13.000 millones a infraestructura.
La Organización Mundial de la Salud alertó del riesgo de brote de enfermedades por la insalubridad en los campamentos improvisados, según la misma fuente. Diez días después del primer sismo, los equipos de rescate internacionales empezaban a ceder terreno a las labores de recuperación y evaluación estructural, y muchos comenzaron a replegarse.
En La Guaira, la zona cero de la catástrofe, los vecinos se sintieron abandonados. Esperaron durante días la llegada de refuerzos o de maquinaria, faltó coordinación y sobraron uniformados sin hacer nada, según El País. "Les invito a que hablen también con las personas que están agradecidas", dijo la presidenta a los periodistas.
**Desaprobación en aumento**
La última encuesta de AtlasIntel para Bloomberg News, con trabajo de campo entre el 26 y el 30 de junio, muestra que la desaprobación de Rodríguez subió a 63,3% en junio, casi cinco puntos más que en mayo, tras los sismos, según El País. Casi dos tercios de los consultados desaprobaron la gestión del Gobierno frente a la emergencia, y el 52,4% calificó la respuesta como "muy deficiente".
Durante la emergencia, los venezolanos confiaron más en actores no estatales que en las instituciones, según la encuesta. Médicos, bomberos, empresas privadas, organizaciones no gubernamentales, grupos religiosos y la propia María Corina Machado contribuyeron más que el Gobierno, la policía o la propia Rodríguez.
"Este Gobierno está acabado", afirmó una fuente con interlocución en Washington y en Caracas citada por El País. "Pensaban seguir pedaleando hasta donde fuese, pero el terremoto ha desnudado a todo el mundo. Están desconectados de la realidad".
**Dos tiempos de gestión**
El mandato de Rodríguez se puede leer en dos tiempos, según analistas citados por El País. En los primeros tres meses fue proactiva y tomó medidas de mucha visibilidad: cambió las leyes de hidrocarburos y minería, abrió la economía, volvieron instituciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional, impulsó una reforma judicial, sacó de la cárcel a presos políticos y aprobó una ley de amnistía. También dio la vuelta a su gabinete y fue apartando a los más fieles al madurismo.
"Ella iba más rápido de lo que éramos capaces de medir", dijo alguien dedicado a analizar metodológicamente los avances de esta nueva era sin Maduro, según El País.
En los siguientes 90 días, sin embargo, la imagen se invirtió. "No había saltos significativos, la economía seguía sin mejorar", resumió el expolítico opositor. "Se bajó la fiebre de los tres meses", añadió, en referencia al entusiasmo inicial de sectores que esperaban una avalancha de inversión que nunca se materializó.
En términos de transición política, apenas dio un paso: invitar a la opositora Dinorah Figuera a liderar las negociaciones que podrían desembocar en unas elecciones, sin fecha clara, según El País.
**Tutela estadounidense reforzada**
La presidenta defendió el jueves en una rueda de prensa su celeridad en dar órdenes y tomar decisiones. Es probable que así haya sido, pero esas órdenes no siempre se tradujeron en el terreno como ella cree o como muestran los videos propagandísticos de su Gobierno, según El País. Venezuela y sus instituciones, vaciadas durante 27 años de chavismo, no estaban preparadas para una catástrofe de esta magnitud.
En lugar de incidir en la dimensión de la tragedia y reconocer las limitaciones obvias, su entorno lleva días señalando el "sesgo" de los periodistas que le preguntaron en su comparecencia. "Lluvia de mentiras", afirmó el ministro del Interior, Diosdado Cabello, exponiendo a los periodistas en sus redes, según la misma fuente.
El terremoto ha reforzado la intervención estadounidense. Estados Unidos desplegó equipos de búsqueda y rescate y fue el propio Marco Rubio quien marcó las prioridades de la respuesta humanitaria, según El País. Cientos de marines están en suelo venezolano y han ocupado el aeropuerto de Maiquetía, la principal puerta del país, con la misión oficial de reconstruirlo.
"No se van a ir. Fracasaron en Irán, las elecciones de mitad del mandato van a ser un desastre… El único logro de Trump es Venezuela y necesitan que sea un éxito", explicó la fuente con interlocución en ambos equipos citada por El País. "Los estadounidenses necesitan poner resultados encima de la mesa y los Rodríguez [en referencia a Delcy y su hermano Jorge] están entrampados en una realidad en la que entregaron la soberanía para mantenerse en el poder".
Salvo algunos sectores duros del chavismo, nadie se atreve ahora a cuestionar la ayuda estadounidense, a pesar de que el malestar con Washington ya venía creciendo, según la misma fuente. La intervención sin disimulo de Donald Trump en asuntos internos y su claro objetivo de sacar provecho de los recursos del país mantenían en rebelión a los sectores más duros del chavismo y empezaban a incomodar a cada vez más gente.
**La incógnita de María Corina Machado**
A la sombra de la reconstrucción se mueve la incógnita de María Corina Machado. La líder opositora, que sigue en el exilio desde finales de 2025, ha intentado volver dos veces al país tras los terremotos, pero tanto el chavismo como Estados Unidos hicieron todo lo posible por impedírselo, según El País.
Altos funcionarios de la Administración Trump calificaron sus intentos de regreso como un "oportunismo político grotesco" en plena emergencia humanitaria. Es la prueba más clara de que, seis meses después, Machado —la dirigente con mejor imagen del país, 53% positiva según la última encuesta— tampoco escapa de la tutela de Washington, según la misma fuente.
**Cómo llegó Rodríguez al poder**
Hace medio año, Trump cumplía su amenaza e invadía Venezuela para llevarse a Nicolás Maduro y Cilia Flores, según El País. Hacía tiempo que su círculo más cercano, incluyendo Delcy Rodríguez, venía advirtiéndole de que había que negociar, incluyendo su salida del poder, pero Maduro creía que lo de Estados Unidos era una bravuconada de su presidente.
Tras la operación, que aunque quirúrgica dejó cerca de 100 muertos, Rodríguez se vio sentada en Miraflores, bajo la amenaza de los estadounidenses de que si no colaboraba, ella sería la siguiente, según la misma fuente. Enseguida reconfiguró el núcleo duro de poder y se rodeó de su hermano, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y la persona en la que más confía.
También del ministro del Interior, Diosdado Cabello, una figura en la mira de los estadounidenses, que pasó a colaborar y a abrir su propia vía de comunicación con ellos. A pesar de las desconfianzas del principio, Cabello, que guardaba las esencias del chavismo, ha acabado siendo la tercera pata de una silla que solo se sostiene si los tres se mantienen unidos, según El País.
**Trayectoria política**
Rodríguez ha sido parte del régimen chavista desde la época de Hugo Chávez, y en casi dos décadas ha ocupado prácticamente todos los puestos esenciales del aparato: ministra, canciller, presidenta de la Asamblea Constituyente y, desde 2018, vicepresidenta, según El País. En ese cargo tuvo bajo su mando el Sebin, la llamada policía política de Venezuela.
Ella, sin embargo, es defendida por los suyos y también por parte de sus críticos como una de las dirigentes chavistas con más ánimo reformista y mucho menos dogmática y fanática que sus compañeros de filas, incluido el temido Diosdado Cabello, también todopoderoso en la época de Maduro, según la misma fuente.
La permanencia de Rodríguez fue una decisión de Estados Unidos, pero era la heredera natural mucho antes. Tras las elecciones de 2024, en las que Maduro se autoproclamó vencedor a pesar de los indicios de fraude, el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, ahora investigado en España por tráfico de influencias, propuso un plan para aplacar la crisis e insuflar ciertos aires de democracia a la autocracia, según El País.
Entre las medidas que el expresidente sugirió estaba la de crear la figura de un primer ministro a cargo de la gobernabilidad, dejando al propio Maduro como jefe de Estado de carácter simbólico, similar a algunas monarquías europeas. De haberlo aceptado Maduro, Rodríguez era la señalada para ese puesto, según fuentes conocedoras de ese episodio citadas por El País. Pero no lo hizo.
**Vacío constitucional**
Los 180 días de Delcy Rodríguez arrastran un conflicto constitucional que nunca se resolvió. La noche del 3 de enero, horas después de la captura de Maduro, el Tribunal Supremo de Justicia calificó lo ocurrido como una situación excepcional derivada del "secuestro" del presidente en una agresión militar extranjera, según El País.
Con ese argumento evitó pronunciarse sobre si su ausencia constituye una falta temporal o una falta absoluta, pregunta que la Constitución sí exige responder y que obliga a convocar elecciones en 30 días si se declara lo segundo. Varios constitucionalistas venezolanos sostienen que el Tribunal Supremo de Justicia diseñó una figura híbrida, ajena al texto constitucional, para blindar la permanencia de Rodríguez sin abrir un proceso electoral, según la misma fuente.
El terremoto, mientras tanto, ha paralizado esa urgencia jurídica, si es que alguna vez existió. La reconstrucción del país, los miles de muertos y la presencia militar estadounidense en territorio venezolano definen ahora el futuro inmediato de un gobierno que enfrenta su mayor prueba de legitimidad y capacidad de gestión en medio de una crisis humanitaria sin precedentes en la historia reciente del país.




