Descubren un nuevo mecanismo de propagación viral oculto en células muertas
Ciencia

Descubren un nuevo mecanismo de propagación viral oculto en células muertas

Investigadores de la Universidad La Trobe en Australia han identificado un proceso previamente desconocido mediante el cual los virus se propagan aprovechando las vesículas que las células liberan al morir. El hallazgo, publicado en Nature Communications, revela que durante la apoptosis (muerte celular programada), las células dejan atrás estructuras llamadas F-ApoEVs que el sistema inmunológico utiliza para limpiar los restos celulares, pero que los virus como la influenza pueden secuestrar para infectar células sanas vecinas, abriendo nuevas vías para el desarrollo de tratamientos antivirales.

CIENCIA17 JUL 2026

El cuerpo humano experimenta un recambio celular constante y masivo. Según la investigación de La Trobe University, cientos de miles de millones de células mueren y son reemplazadas cada día como parte del funcionamiento normal del organismo. Este proceso de renovación celular es fundamental para mantener la salud, pero hasta ahora se desconocía completamente cómo los virus podían aprovecharlo para propagarse.

El equipo de investigadores, liderado por la bioquímica Stephanie Rutter del Instituto La Trobe para la Ciencia Molecular (LIMS), utilizó imágenes de lapso de tiempo en 3D para analizar diferentes tipos de células mientras morían. Su objetivo era identificar las proteínas que quedan tras la apoptosis y cómo el sistema inmunológico interactúa posteriormente con ellas.

La apoptosis es un proceso mediante el cual el cuerpo programa la muerte de células que ya no son necesarias, están dañadas o podrían ser potencialmente peligrosas. Durante este proceso, las células liberan vesículas extracelulares (EV), pequeñas bolsas que contienen proteínas, ADN y ARN que las células utilizan para comunicarse entre sí.

Los investigadores identificaron un tipo previamente desconocido de vesícula extracelular, a la que denominaron F-ApoEVs: vesículas extracelulares derivadas de la huella de muerte, desencadenadas por apoptosis. Estas estructuras funcionan como una especie de rastro de migas de pan que el sistema inmunológico puede seguir para limpiar las células que han muerto.

"Sabemos que el cuerpo elimina los fragmentos de células muertas para evitar que se acumulen y causen inflamación y enfermedades autoinmunes como el lupus eritematoso sistémico, y observamos que los F-ApoEVs se eliminan fácilmente del sitio de muerte celular", explica Stephanie Rutter. "Lo que no esperábamos era cómo los virus también pueden aprovechar este proceso y causar infección ocultándose en los F-ApoEVs".

El descubrimiento más inquietante surgió cuando los investigadores infectaron células moribundas con influenza. El virus ocultó algunas de sus partículas dentro de los F-ApoEVs. Cuando el sistema inmunológico limpia los restos de la célula muerta, estos fragmentos de patógeno se dispersan hacia células vecinas sanas, permitiendo que el virus se propague de una manera completamente nueva que no había sido documentada anteriormente.

Ivan Poon, bioquímico del LIMS, subraya la importancia del hallazgo: "Se creía que el proceso de fragmentación celular durante la muerte celular era aleatorio y bastante simple. Nuestros hallazgos demuestran la complejidad de este proceso y destacan cómo cada paso es crítico para ayudar a que la célula moribunda se descomponga eficientemente y sea eliminada por el sistema inmunológico".

El proceso de comunicación celular es fundamental en todo esto. Las células se comunican constantemente entre sí para mantener el equilibrio biológico del organismo. Ahora se ha identificado otro elemento en esa comunicación que puede tanto apoyar como potencialmente dañar la salud.

Georgia Atkin-Smith, bióloga celular del Instituto de Investigación Médica Walter y Eliza Hall en Australia, comenta: "Este estudio ha revelado que las células moribundas pueden continuar comunicándose desde la tumba e impactar la función inmunológica".

Aunque estos mecanismos aún necesitan ser probados y analizados fuera del laboratorio, los investigadores sugieren que los tratamientos farmacológicos futuros podrían mejorar la función de los F-ApoEVs para proteger mejor contra enfermedades autoinmunes y detener la propagación viral. Poon añade: "Comprender este proceso biológico básico podría abrir nuevas vías de investigación para desarrollar nuevos tratamientos que aprovechen estos pasos y ayuden al sistema inmunológico a combatir mejor las enfermedades".

Las implicaciones de este descubrimiento son significativas. Si los científicos logran entender completamente cómo funcionan los F-ApoEVs y cómo pueden ser manipulados, podrían desarrollarse nuevas estrategias terapéuticas. Esto incluiría no solo mejorar la capacidad del sistema inmunológico para limpiar células muertas y prevenir enfermedades autoinmunes, sino también bloquear el mecanismo que los virus utilizan para propagarse a través de estas vesículas.

La investigación abre un campo completamente nuevo en la virología y la inmunología, demostrando que incluso en procesos biológicos bien estudiados como la muerte celular, aún hay mecanismos fundamentales por descubrir que tienen implicaciones profundas para la salud humana.

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Investigadores de la Universidad La Trobe en Australia han identificado un proceso previamente desconocido mediante el cual los virus se propagan aprovechando las vesículas que las células liberan al morir. El hallazgo, publicado en Nature Communications, revela que durante la apoptosis (muerte celular programada), las células dejan atrás estructuras llamadas F-ApoEVs que el sistema inmunológico utiliza para limpiar los restos celulares, pero que los virus como la influenza pueden secuestrar para infectar células sanas vecinas, abriendo nuevas vías para el desarrollo de tratamientos antivirales.

17 jul 2026
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El cuerpo humano experimenta un recambio celular constante y masivo. Según la investigación de La Trobe University, cientos de miles de millones de células mueren y son reemplazadas cada día como parte del funcionamiento normal del organismo. Este proceso de renovación celular es fundamental para mantener la salud, pero hasta ahora se desconocía completamente cómo los virus podían aprovecharlo para propagarse.

El equipo de investigadores, liderado por la bioquímica Stephanie Rutter del Instituto La Trobe para la Ciencia Molecular (LIMS), utilizó imágenes de lapso de tiempo en 3D para analizar diferentes tipos de células mientras morían. Su objetivo era identificar las proteínas que quedan tras la apoptosis y cómo el sistema inmunológico interactúa posteriormente con ellas.

La apoptosis es un proceso mediante el cual el cuerpo programa la muerte de células que ya no son necesarias, están dañadas o podrían ser potencialmente peligrosas. Durante este proceso, las células liberan vesículas extracelulares (EV), pequeñas bolsas que contienen proteínas, ADN y ARN que las células utilizan para comunicarse entre sí.

Los investigadores identificaron un tipo previamente desconocido de vesícula extracelular, a la que denominaron F-ApoEVs: vesículas extracelulares derivadas de la huella de muerte, desencadenadas por apoptosis. Estas estructuras funcionan como una especie de rastro de migas de pan que el sistema inmunológico puede seguir para limpiar las células que han muerto.

"Sabemos que el cuerpo elimina los fragmentos de células muertas para evitar que se acumulen y causen inflamación y enfermedades autoinmunes como el lupus eritematoso sistémico, y observamos que los F-ApoEVs se eliminan fácilmente del sitio de muerte celular", explica Stephanie Rutter. "Lo que no esperábamos era cómo los virus también pueden aprovechar este proceso y causar infección ocultándose en los F-ApoEVs".

El descubrimiento más inquietante surgió cuando los investigadores infectaron células moribundas con influenza. El virus ocultó algunas de sus partículas dentro de los F-ApoEVs. Cuando el sistema inmunológico limpia los restos de la célula muerta, estos fragmentos de patógeno se dispersan hacia células vecinas sanas, permitiendo que el virus se propague de una manera completamente nueva que no había sido documentada anteriormente.

Ivan Poon, bioquímico del LIMS, subraya la importancia del hallazgo: "Se creía que el proceso de fragmentación celular durante la muerte celular era aleatorio y bastante simple. Nuestros hallazgos demuestran la complejidad de este proceso y destacan cómo cada paso es crítico para ayudar a que la célula moribunda se descomponga eficientemente y sea eliminada por el sistema inmunológico".

El proceso de comunicación celular es fundamental en todo esto. Las células se comunican constantemente entre sí para mantener el equilibrio biológico del organismo. Ahora se ha identificado otro elemento en esa comunicación que puede tanto apoyar como potencialmente dañar la salud.

Georgia Atkin-Smith, bióloga celular del Instituto de Investigación Médica Walter y Eliza Hall en Australia, comenta: "Este estudio ha revelado que las células moribundas pueden continuar comunicándose desde la tumba e impactar la función inmunológica".

Aunque estos mecanismos aún necesitan ser probados y analizados fuera del laboratorio, los investigadores sugieren que los tratamientos farmacológicos futuros podrían mejorar la función de los F-ApoEVs para proteger mejor contra enfermedades autoinmunes y detener la propagación viral. Poon añade: "Comprender este proceso biológico básico podría abrir nuevas vías de investigación para desarrollar nuevos tratamientos que aprovechen estos pasos y ayuden al sistema inmunológico a combatir mejor las enfermedades".

Las implicaciones de este descubrimiento son significativas. Si los científicos logran entender completamente cómo funcionan los F-ApoEVs y cómo pueden ser manipulados, podrían desarrollarse nuevas estrategias terapéuticas. Esto incluiría no solo mejorar la capacidad del sistema inmunológico para limpiar células muertas y prevenir enfermedades autoinmunes, sino también bloquear el mecanismo que los virus utilizan para propagarse a través de estas vesículas.

La investigación abre un campo completamente nuevo en la virología y la inmunología, demostrando que incluso en procesos biológicos bien estudiados como la muerte celular, aún hay mecanismos fundamentales por descubrir que tienen implicaciones profundas para la salud humana.

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