La fertilización in vitro y la gestación subrogada representan dos caminos distintos hacia la paternidad para parejas e individuos con problemas de fertilidad, según expertos en reproducción asistida. Mientras la FIV implica la fecundación de óvulos en laboratorio para transferirlos al útero de la madre biológica, la gestación subrogada requiere que una tercera persona lleve el embarazo, con tasas de éxito que oscilan entre el 53% y el 79% dependiendo de factores como la edad y la clínica seleccionada.