Arte y Cultura

Director ruso exiliado Pavel Talankin recibe premio en España tras ganar el Oscar por documental sobre adoctrinamiento escolar en Rusia

Pavel Talankin, de 35 años, director del documental 'Mr Nobody contra Putin' ganador del Oscar al mejor documental, recibió el premio Pau i Justícia en el Festival Internacional de Cinema i Drets Humans de Valencia este viernes. El cineasta ruso, exiliado en Praga desde hace dos años y catalogado como 'agente extranjero' por el gobierno de Vladimir Putin, documentó el adoctrinamiento de estudiantes en escuelas rusas para la guerra en Ucrania, lo que le obligó a abandonar su país y provocó que un tribunal ruso prohibiera la difusión de su película.

ARTE Y CULTURA29 MAY 2026

Pavel Talankin, antiguo profesor de 35 años en la pequeña ciudad rusa de Karabash, en la región de los Urales, se encuentra en Valencia para recibir el premio Pau i Justícia que le ha concedido la XVII edición del Festival Internacional de Cinema i Drets Humans, Humans Fest, según informó El País. El cineasta ganó el Oscar al mejor documental con 'Mr Nobody contra Putin', película que codirigió con el estadounidense David Borenstein y que documenta el adoctrinamiento escolar en Rusia durante la invasión de Ucrania.

El documental muestra cómo se adoctrina a los alumnos de la escuela rusa en la que Talankin trabajaba para el manejo de drones o para no tener 'miedo a morir por la patria' en la 'desnazificación' de Ucrania, según El País. Talankin grabó el día a día de la escuela durante los dos primeros años de la invasión de Ucrania, desde febrero de 2022, aprovechando su posición como profesional del centro educativo.

La película se estrenó en la Filmoteca Valenciana con una respuesta masiva, agotando las entradas durante el fin de semana, según Viva Valencia. La proyección y posterior debate estaban previstos para las 18.30 horas del viernes en la Filmoteca Valenciana, con un aforo completo, y la Sala Berlanga acogió el coloquio con Talankin, la ayudante de dirección Katya Kize, también ganadora del Oscar, y Pilar Almenar, directora del festival.

Talankin llegó con puntualidad a la Filmoteca de la Generalitat con el semblante entre serio y reservado, vestido con pantalones cortos y aventándose con un abanico para paliar el intenso calor, según El País. Durante la entrevista, el cineasta explicó las consecuencias que tuvo la difusión de su documental.

'Cuando la película se hizo viral, vinieron a la escuela agentes del FSB [Servicio Federal de Seguridad, heredero del KGB], reunieron a todos los profesores, mis antiguos compañeros, y les dijeron que no podían hablar de la película. Y tampoco en otras escuelas. Les dijeron: Escuchad y memorizad: esta película no existe ni existió, esta persona no existe ni existió; a esta persona ni se le escribe, ni se le habla', explicó Talankin a El País.

Una semana después de ganar el Oscar, Talankin fue incluido en la lista de agentes extranjeros del gobierno ruso, según sus propias declaraciones a El País. Esta proscripción implica la prohibición de toda vida pública en Rusia bajo la acusación de actuar 'bajo influencia extranjera'. Viva Valencia informó que el realizador ha denunciado su inclusión en esta lista, documento que el Estado utiliza para señalar a cientos de personas.

Un tribunal ruso ha prohibido la difusión del documental porque contiene 'signos de propaganda que transmiten una actitud negativa hacia el Gobierno ruso y la operación militar especial', según El País. Talankin ha advertido que la difusión del filme en redes sociales dentro de Rusia puede conllevar sanciones administrativas y penales, reflejando la censura vigente en el país, según Viva Valencia.

El cineasta se exilió hace dos años y ahora vive en Praga, según El País. 'Estoy totalmente concienciado de lo que ha pasado y desde el principio entendí todos los riesgos y sabía qué iba a suceder', declaró Talankin según Viva Valencia. El director era plenamente consciente de las posibles repercusiones de su trabajo: 'Sí sabía lo que podía pasar y ha pasado. Asumí todos los riesgos. Las escuelas en Rusia son organizaciones cerradas en las que incluso los padres ni siquiera se dan cuenta de lo que pasa. Y yo pude grabar porque era un profesional de allí y tenía derecho a hacerlo', explicó a El País.

Talankin respondió con ironía que solo volvería ahora a Rusia si buscara llevar una vida muy ordenada y estable, con horarios inflexibles, sin libertad, en alusión a la rutina carcelaria, según El País. No puede tener la certeza de que durante el tiempo que dura el vuelo hasta su país no se formule una orden de detención contra él. El cineasta mencionó que a una mujer le cayeron ocho años de prisión solo por dar una ayuda a Ucrania y por retuitear una publicación en las redes sociales te pueden caer más años de cárcel que por asesinato, según El País.

A pesar del exilio, Talankin mantiene relación con los alumnos ya graduados de la escuela en la que estuvo grabando y en la que su madre es bibliotecaria, según El País. 'Sí, hablamos, nos comunicamos. Mi madre aprendió a usar Instagram', comentó esbozando una leve sonrisa. Su madre también aprendió a usar VPN [red privada virtual que cifra la conexión a internet y oculta la dirección IP] para entrar en las páginas bloqueadas en Rusia. Cuenta también con grupos de apoyo en su país.

Su madre se va a jubilar este año, después de medio siglo, si bien alguien anticipó interesadamente la noticia, según El País. 'Me llamó estando en su trabajo y me dijo que había leído en el periódico que la habían despedido con vergüenza del trabajo, aunque ella estaba ahí, en su puesto trabajando', relató Talankin.

En Praga, Talankin asegura sentirse bien, según El País. La gente, en general, no le juzga tanto por ser ruso, sino por cómo es, aunque ha oído algún comentario crítico recordando a la antigua URSS, cuando aplastó con sus tanques el aperturismo de la primavera de Praga, que lideraba en 1968 el reformista Alexander Dubček, cuando fue elegido primer secretario del Partido Comunista de Checoslovaquia.

No descarta estar siendo vigilado en su nueva vida en la República Checa, pero tampoco tiene pruebas, según El País. Recurre de nuevo al humor para aludir una situación angustiosa: 'Yo me siento seguro, pero no puedo decir con seguridad que nadie me sigue. Porque esas personas tampoco me dirían hola o me saludarían, ¿no?'.

En Praga se dedica a trabajar con su película y llevarla a festivales, según El País. El Oscar ha contribuido a darle un indudable empujón a la promoción del filme. 'Ha cambiado la dirección de mi profesión, porque antes era pedagogo y ahora trabajo más en el arte, aunque quiero de decir que el trabajo de profesor también es creativo. Así que se parecen más o menos', comentó.

Durante su visita a Valencia, Talankin mostró su solidaridad con los docentes valencianos de la enseñanza pública no universitaria que llevan tres semanas de huelga indefinida, según El País. El cineasta ha manifestado su respaldo a los docentes inmersos en la huelga indefinida de la educación pública no universitaria en la Comunitat Valenciana, según Viva Valencia. Considera que esta lucha no sería posible en Rusia donde la represión estatal impediría manifestaciones públicas de los profesores.

Talankin destacó cómo 'demasiadas veces la gente da por sentada la democracia, la libertad y la seguridad', según Viva Valencia. El cineasta enfatiza que 'la democracia es un desierto, en medio del cual crece un árbol pequeño, solitario y muy frágil, por lo que nuestra tarea consiste en llevar agua en las manos'. Como finalidad, el documental tiene como propósito que el público conozca 'lo que pasa en los colegios en Rusia'.

Dice que, como es norma en los eslavos, se tomó muy serio el contenido de sus palabras en la gala de los Oscar, según El País. 'Es muy importante para un ruso lo que se dice, no solo lo que se hace', puntualizó la traductora Iulianiia Novikova, periodista rusa exiliada en Valencia, incidiendo en el mensaje de su compatriota. Talankin se sorprendió de la notable repercusión que tuvieron sus palabras. Fue calurosamente acogido por el star system de Hollywood, aunque no mantiene ningún contacto estable de aquellos días.

Cuenta con tantos referentes cinematográficos que no se decide por uno, según El País. Tiene muchas ganas de ver la película Minotauro, de su compatriota exiliado en París Andrey Zviaguintsev, ganadora del Gran Premio del Jurado en la última edición del Festival de Cannes. 'Me alegro mucho por él, que puede volver a trabajar como director. Es muy difícil realizarse en otros países y volver al mismo nivel. A ver si nos sirve de ejemplo a los demás', subrayó en alusión al director de las penetrantes Sin amor [su último largometraje rodado en Rusia, en 2017] o Leviatán.

Pilar Almenar, directora del festival, ha valorado la participación de Talankin y Kize como un reconocimiento al esfuerzo constante detrás de la proyección, según Viva Valencia. Confesó haber establecido contacto con ellos antes de que ganaran el Oscar y ha celebrado que finalmente la película forme parte del certamen, tras dificultades organizativas previas.

Para Almenar, la presencia de un director con reconocimiento Oscar en el evento representa el resultado de 'soñar en grande', augurando que no debe existir límite para atraer talento y proyectar historias significativas, según Viva Valencia. El filme ha sido descrito como una historia quijotesca, una lucha minúscula frente a una maquinaria de poder enorme en defensa de los derechos humanos. La directora ha subrayado la adecuada sintonía entre los realizadores y la identidad del festival, el cual mantiene un perfil pequeño y con un mensaje claro.

Talankin describe su obra como única debido a que revela las realidades internas de los centros escolares, algo impracticable en el contexto ruso por las restricciones, según Viva Valencia. Su posición oficial dentro del colegio le otorgaba el acceso necesario para registrar los hechos sin levantar sospechas. Anteriormente, Talankin trabajaba en una escuela primaria de Karabash, en Rusia, donde filmó con el pretexto de camarógrafo oficial la instrumentalización política que obliga a profesores a realizar actividades pro Putin y la guerra en Ucrania. El objetivo de esta propaganda es captar a jóvenes para incorporarlos al conflicto bélico, situación que el documental expone con detalle.

En consonancia con el foco de esta edición del festival en los derechos de la infancia y la juventud, Talankin ha destacado la importancia de visibilizar la manipulación educativa en Rusia, según Viva Valencia. La vulnerabilidad del colectivo que difunda el documental en Rusia ha sido también reiterada para resaltar el clima represivo actual.

Se despidió también con humor, según El País. Reconoce que no se ha puesto crema para proteger del sol su blanca piel eslava, porque en su pueblo de los Urales, tener la piel bronceada, incluso 'quemada por el sol', es signo de distinción, 'de ricos'.

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29 may 2026
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Pavel Talankin, antiguo profesor de 35 años en la pequeña ciudad rusa de Karabash, en la región de los Urales, se encuentra en Valencia para recibir el premio Pau i Justícia que le ha concedido la XVII edición del Festival Internacional de Cinema i Drets Humans, Humans Fest, según informó El País. El cineasta ganó el Oscar al mejor documental con 'Mr Nobody contra Putin', película que codirigió con el estadounidense David Borenstein y que documenta el adoctrinamiento escolar en Rusia durante la invasión de Ucrania.

El documental muestra cómo se adoctrina a los alumnos de la escuela rusa en la que Talankin trabajaba para el manejo de drones o para no tener 'miedo a morir por la patria' en la 'desnazificación' de Ucrania, según El País. Talankin grabó el día a día de la escuela durante los dos primeros años de la invasión de Ucrania, desde febrero de 2022, aprovechando su posición como profesional del centro educativo.

La película se estrenó en la Filmoteca Valenciana con una respuesta masiva, agotando las entradas durante el fin de semana, según Viva Valencia. La proyección y posterior debate estaban previstos para las 18.30 horas del viernes en la Filmoteca Valenciana, con un aforo completo, y la Sala Berlanga acogió el coloquio con Talankin, la ayudante de dirección Katya Kize, también ganadora del Oscar, y Pilar Almenar, directora del festival.

Talankin llegó con puntualidad a la Filmoteca de la Generalitat con el semblante entre serio y reservado, vestido con pantalones cortos y aventándose con un abanico para paliar el intenso calor, según El País. Durante la entrevista, el cineasta explicó las consecuencias que tuvo la difusión de su documental.

'Cuando la película se hizo viral, vinieron a la escuela agentes del FSB [Servicio Federal de Seguridad, heredero del KGB], reunieron a todos los profesores, mis antiguos compañeros, y les dijeron que no podían hablar de la película. Y tampoco en otras escuelas. Les dijeron: Escuchad y memorizad: esta película no existe ni existió, esta persona no existe ni existió; a esta persona ni se le escribe, ni se le habla', explicó Talankin a El País.

Una semana después de ganar el Oscar, Talankin fue incluido en la lista de agentes extranjeros del gobierno ruso, según sus propias declaraciones a El País. Esta proscripción implica la prohibición de toda vida pública en Rusia bajo la acusación de actuar 'bajo influencia extranjera'. Viva Valencia informó que el realizador ha denunciado su inclusión en esta lista, documento que el Estado utiliza para señalar a cientos de personas.

Un tribunal ruso ha prohibido la difusión del documental porque contiene 'signos de propaganda que transmiten una actitud negativa hacia el Gobierno ruso y la operación militar especial', según El País. Talankin ha advertido que la difusión del filme en redes sociales dentro de Rusia puede conllevar sanciones administrativas y penales, reflejando la censura vigente en el país, según Viva Valencia.

El cineasta se exilió hace dos años y ahora vive en Praga, según El País. 'Estoy totalmente concienciado de lo que ha pasado y desde el principio entendí todos los riesgos y sabía qué iba a suceder', declaró Talankin según Viva Valencia. El director era plenamente consciente de las posibles repercusiones de su trabajo: 'Sí sabía lo que podía pasar y ha pasado. Asumí todos los riesgos. Las escuelas en Rusia son organizaciones cerradas en las que incluso los padres ni siquiera se dan cuenta de lo que pasa. Y yo pude grabar porque era un profesional de allí y tenía derecho a hacerlo', explicó a El País.

Talankin respondió con ironía que solo volvería ahora a Rusia si buscara llevar una vida muy ordenada y estable, con horarios inflexibles, sin libertad, en alusión a la rutina carcelaria, según El País. No puede tener la certeza de que durante el tiempo que dura el vuelo hasta su país no se formule una orden de detención contra él. El cineasta mencionó que a una mujer le cayeron ocho años de prisión solo por dar una ayuda a Ucrania y por retuitear una publicación en las redes sociales te pueden caer más años de cárcel que por asesinato, según El País.

A pesar del exilio, Talankin mantiene relación con los alumnos ya graduados de la escuela en la que estuvo grabando y en la que su madre es bibliotecaria, según El País. 'Sí, hablamos, nos comunicamos. Mi madre aprendió a usar Instagram', comentó esbozando una leve sonrisa. Su madre también aprendió a usar VPN [red privada virtual que cifra la conexión a internet y oculta la dirección IP] para entrar en las páginas bloqueadas en Rusia. Cuenta también con grupos de apoyo en su país.

Su madre se va a jubilar este año, después de medio siglo, si bien alguien anticipó interesadamente la noticia, según El País. 'Me llamó estando en su trabajo y me dijo que había leído en el periódico que la habían despedido con vergüenza del trabajo, aunque ella estaba ahí, en su puesto trabajando', relató Talankin.

En Praga, Talankin asegura sentirse bien, según El País. La gente, en general, no le juzga tanto por ser ruso, sino por cómo es, aunque ha oído algún comentario crítico recordando a la antigua URSS, cuando aplastó con sus tanques el aperturismo de la primavera de Praga, que lideraba en 1968 el reformista Alexander Dubček, cuando fue elegido primer secretario del Partido Comunista de Checoslovaquia.

No descarta estar siendo vigilado en su nueva vida en la República Checa, pero tampoco tiene pruebas, según El País. Recurre de nuevo al humor para aludir una situación angustiosa: 'Yo me siento seguro, pero no puedo decir con seguridad que nadie me sigue. Porque esas personas tampoco me dirían hola o me saludarían, ¿no?'.

En Praga se dedica a trabajar con su película y llevarla a festivales, según El País. El Oscar ha contribuido a darle un indudable empujón a la promoción del filme. 'Ha cambiado la dirección de mi profesión, porque antes era pedagogo y ahora trabajo más en el arte, aunque quiero de decir que el trabajo de profesor también es creativo. Así que se parecen más o menos', comentó.

Durante su visita a Valencia, Talankin mostró su solidaridad con los docentes valencianos de la enseñanza pública no universitaria que llevan tres semanas de huelga indefinida, según El País. El cineasta ha manifestado su respaldo a los docentes inmersos en la huelga indefinida de la educación pública no universitaria en la Comunitat Valenciana, según Viva Valencia. Considera que esta lucha no sería posible en Rusia donde la represión estatal impediría manifestaciones públicas de los profesores.

Talankin destacó cómo 'demasiadas veces la gente da por sentada la democracia, la libertad y la seguridad', según Viva Valencia. El cineasta enfatiza que 'la democracia es un desierto, en medio del cual crece un árbol pequeño, solitario y muy frágil, por lo que nuestra tarea consiste en llevar agua en las manos'. Como finalidad, el documental tiene como propósito que el público conozca 'lo que pasa en los colegios en Rusia'.

Dice que, como es norma en los eslavos, se tomó muy serio el contenido de sus palabras en la gala de los Oscar, según El País. 'Es muy importante para un ruso lo que se dice, no solo lo que se hace', puntualizó la traductora Iulianiia Novikova, periodista rusa exiliada en Valencia, incidiendo en el mensaje de su compatriota. Talankin se sorprendió de la notable repercusión que tuvieron sus palabras. Fue calurosamente acogido por el star system de Hollywood, aunque no mantiene ningún contacto estable de aquellos días.

Cuenta con tantos referentes cinematográficos que no se decide por uno, según El País. Tiene muchas ganas de ver la película Minotauro, de su compatriota exiliado en París Andrey Zviaguintsev, ganadora del Gran Premio del Jurado en la última edición del Festival de Cannes. 'Me alegro mucho por él, que puede volver a trabajar como director. Es muy difícil realizarse en otros países y volver al mismo nivel. A ver si nos sirve de ejemplo a los demás', subrayó en alusión al director de las penetrantes Sin amor [su último largometraje rodado en Rusia, en 2017] o Leviatán.

Pilar Almenar, directora del festival, ha valorado la participación de Talankin y Kize como un reconocimiento al esfuerzo constante detrás de la proyección, según Viva Valencia. Confesó haber establecido contacto con ellos antes de que ganaran el Oscar y ha celebrado que finalmente la película forme parte del certamen, tras dificultades organizativas previas.

Para Almenar, la presencia de un director con reconocimiento Oscar en el evento representa el resultado de 'soñar en grande', augurando que no debe existir límite para atraer talento y proyectar historias significativas, según Viva Valencia. El filme ha sido descrito como una historia quijotesca, una lucha minúscula frente a una maquinaria de poder enorme en defensa de los derechos humanos. La directora ha subrayado la adecuada sintonía entre los realizadores y la identidad del festival, el cual mantiene un perfil pequeño y con un mensaje claro.

Talankin describe su obra como única debido a que revela las realidades internas de los centros escolares, algo impracticable en el contexto ruso por las restricciones, según Viva Valencia. Su posición oficial dentro del colegio le otorgaba el acceso necesario para registrar los hechos sin levantar sospechas. Anteriormente, Talankin trabajaba en una escuela primaria de Karabash, en Rusia, donde filmó con el pretexto de camarógrafo oficial la instrumentalización política que obliga a profesores a realizar actividades pro Putin y la guerra en Ucrania. El objetivo de esta propaganda es captar a jóvenes para incorporarlos al conflicto bélico, situación que el documental expone con detalle.

En consonancia con el foco de esta edición del festival en los derechos de la infancia y la juventud, Talankin ha destacado la importancia de visibilizar la manipulación educativa en Rusia, según Viva Valencia. La vulnerabilidad del colectivo que difunda el documental en Rusia ha sido también reiterada para resaltar el clima represivo actual.

Se despidió también con humor, según El País. Reconoce que no se ha puesto crema para proteger del sol su blanca piel eslava, porque en su pueblo de los Urales, tener la piel bronceada, incluso 'quemada por el sol', es signo de distinción, 'de ricos'.

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