Hong Qi, activista chino que obtuvo asilo en Reino Unido tras proyectar consignas antigubernamentales en su ciudad natal, denunció que una intérprete contratada por la policía de Devon y Cornualles lo reprendió políticamente cuando solicitó asistencia tras quedar sin fondos por el congelamiento de sus cuentas bancarias por parte de las autoridades chinas. El caso expone la infiltración del Departamento de Trabajo del Frente Unido del régimen comunista en la comunidad de intérpretes chinos en Reino Unido, según un informe desclasificado del Ministerio del Interior británico.