Arte y Cultura

Donna Haraway defiende crear parentescos en lugar de bebés ante la crisis climática y demográfica

La filósofa y bióloga estadounidense Donna Haraway, de 81 años, sostiene que la humanidad debe repensar la reproducción y las relaciones familiares en un planeta con 8.500 millones de habitantes. En una entrevista desde California, la autora del influyente 'Manifiesto cíborg' afirma que vivimos en un mundo pronatalista y antiinfancia donde los bebés deberían ser escasos y valiosos, mientras propone construir solidaridades duraderas con humanos y otras especies para enfrentar el colapso climático y el autoritarismo.

ARTE Y CULTURA30 MAY 2026

Donna Haraway, nacida en Denver hace 81 años, es una filósofa, bióloga y teórica feminista conocida por su pensamiento innovador en el cruce entre las ciencias y las humanidades, según El País. Profesora emérita en la Cátedra de Historia de la Conciencia en la Universidad de California en Santa Cruz, Haraway fue la primera profesora titular de la primera cátedra de teoría feminista de Estados Unidos, en Hawái, según la misma fuente.

Haraway se dio a conocer en 1985 con su ensayo 'Manifiesto cíborg', donde señaló que los humanos estamos integrados en y con la tecnología, según El País. Ha dirigido más de 60 tesis doctorales en distintas áreas y su obra ha inspirado a decenas de artistas. Entre sus reconocimientos, en 1992 recibió el American Book Award y el Premio Erasmus 2025, que otorga la fundación holandesa en memoria del pensador de Róterdam, según la publicación.

El viernes 5 de junio participará telemáticamente en un acto de La Casa Encendida en Madrid que celebra los 10 años de 'Seguir con el problema: generar parentesco en el Chthuluceno', editado en España por Consonni en 2019, donde señala que el mundo hoy gira en torno a redes de vida interconectadas, según El País.

Haraway comparte vivienda con tres gallinas, dos perros que antes fueron callejeros y el divulgador científico Rusten Hogness, su pareja, según la misma fuente. Atendió la entrevista de buena mañana por videoconferencia desde un rincón que luce un desorden confortable: un par de gafas sobre una mesa, pilas de libros, ropa amontonada y una bicicleta estática detrás, según El País.

**El origen del pensamiento no binario**

Haraway explicó que nunca se sintió atraída por las categorías definidas y que creció desde el principio en un mundo denso y corporal que no se descomponía fácilmente, según El País. En las aulas de Filosofía aprendió el lenguaje que le permitió nombrar que confundimos la representación con las cosas en sí, según sus declaraciones.

Leer a Alfred North Whitehead y su 'La ciencia y el mundo moderno' fue importante, así como los pragmatistas estadounidenses Charles Peirce y William James, y más tarde la filósofa belga Isabelle Stengers, según Haraway. Estos pensadores le ayudaron a nombrar sus intuiciones básicas sobre estar en el mundo, según declaró a El País.

**El cíborg y la tecnología**

Haraway oyó por primera vez la palabra cíborg en plena guerra de Vietnam, cuando el entonces secretario de Defensa, Robert McNamara, instaló en Honolulu el frente de batalla electrónica y ella daba clase en la Universidad de Hawái, según sus declaraciones a El País. El origen militar del cíborg estaba presente para ella como activista, como bióloga y como intelectual, según la misma fuente.

Más tarde, un estudiante que estuvo en el Ejército le contó que el término cíborg había sido acuñado durante la carrera espacial, en el esfuerzo por llevar al hombre a la Luna, y que el mejoramiento de los seres humanos con tests en simios con implantes de dispositivos que controlan el azúcar en sangre o señales neuronales formaba parte de ese mismo horizonte tecnológico, según Haraway. El cíborg para ella nunca fue simplemente una máquina, sino una conjunción de carne y tecnología digital, según declaró.

Haraway nunca fue antitecnológica, según El País. La filósofa afirmó que su mano es una tecnología con usos funcionales y que la tecnología es la organización funcional del mundo, según sus declaraciones. Sin embargo, el grado en que la tecnología estaba siendo puesta al servicio de una construcción del mundo militarizado y dominado por los hombres era un problema enorme para el pensamiento feminista, según Haraway.

Quiso habitar ese terreno, retorcerlo, desmilitarizarlo, según declaró. El 'Manifiesto cíborg' estaba en alianza con sus amigas ecofeministas, pero sin adoptar la posición antitecnológica que predominaba entonces, según Haraway. Ella quería defender una postura feminista cíborg, según la misma fuente.

**La inteligencia artificial y el colapso necesario**

Si escribiera el ensayo hoy, Haraway hablaría de los grandes modelos de lenguaje y los chatbots, según declaró a El País. Utilizó como metáfora un cuadro de su amiga Lynn Randolph llamado 'La Anunciación de la Segunda Venida', donde aparece un cíborg femenino que reposa sobre un chip junto a un ángel Gabriel que anuncia un embarazo, según sus declaraciones.

Haraway bautizó al cíborg Claudette y cree que está embarazada de Claude, el modelo de lenguaje de Anthropic, según declaró. Lo que estaba gestándose en el vientre de ese cíborg son los grandes modelos de lenguaje, los chatbots y ese tipo de entidades digitales que ahora pueblan nuestro mundo, que está plagado de sensores que alimentan auténticas cascadas de datos hacia centros de datos gigantescos, según Haraway.

La filósofa mencionó que le gusta cuando la tecnología falla, según El País. Estas tecnologías que son tan valiosas fallan constantemente, al menos tanto como los humanos, según Haraway. Son momentos de lucidez: en las condiciones de ruptura es cuando surge la posibilidad de la comprensión, según declaró. No obtenemos nuevas ideas cuando las cosas funcionan, las obtenemos cuando las cosas se rompen, según la misma fuente.

Haraway está implicada con personas que intentan impedir la construcción de más centros de detención para inmigrantes antes de ser deportados, según declaró a El País. Al resistir, intentan hacer que falle todo el aparato, de forma que abra en el mundo la posibilidad de que ocurra algo distinto, según sus declaraciones. Intentan hacer colapsar los sistemas de opresión para que, desde el vientre del monstruo, puedan surgir nuevas posibilidades, según Haraway.

Respecto al uso de inteligencia artificial, Haraway afirmó que es imposible no usarla, ya que cada vez que entra en Google recibe un resumen con IA de lo que ha buscado, según declaró a El País. No la usa de forma activa e intencionada porque es demasiado perezosa para aprender a usarla, según sus palabras.

Haraway es partidaria de una IA lenta, de desarrollarla solo en la medida en que haya relaciones energéticas sostenibles, relaciones ecológicas sostenibles y una reorganización creativa del trabajo, según declaró. Está a favor de una IA lenta, integrada en la construcción del mundo en el que cree, y no de la IA rápida a la que hoy nos están sometiendo, según la misma fuente.

**Resistencia al autoritarismo**

Los nacionalismos étnicos autoritarios están en auge en muchos sitios como India, Francia, España, Inglaterra y Estados Unidos, según Haraway. La filósofa aprendió de la lucha española contra Franco y del hecho de que la democracia española emergiera de ese periodo aportando energía positiva al mundo, según declaró a El País.

A la vez, España está atrapada en el neoliberalismo, las contradicciones de la Unión Europea y en la necesidad de producir unidad sin seguir drenando al resto del mundo con los problemas de inmigración resultantes, según Haraway. Los migrantes están soportando el peso de todos los desastres, según la misma fuente.

La lucha contra la autoridad pasa por aprender a acoger al extranjero, establecer lazos —crear parentesco— con personas que en principio son extrañas, y aprender a reconstruir sociedades mucho más heterogéneas, según Haraway. No es que la inmigración sea algo nuevo; nuestras sociedades son recomposiciones forzadas por la destrucción climática y el capitalismo de extracción, según declaró.

Haraway forma parte de la red que apoya a los inmigrantes, la red de respuesta rápida, según El País. Ha recibido formación como observadora legal y para recoger testimonios, y patrulla lugares donde los agentes de control migratorio pueden aparecer, según sus declaraciones. Es parte de un grupo de unas 2.000 personas en su ciudad, que es pequeña, según Haraway. Y ha estado aprendiendo español, según la misma fuente.

**Parentescos raros y control poblacional**

Haraway dedica 'Seguir con el problema: generar parentesco en el Chthuluceno' a quienes generan parentescos raros, según El País. La filósofa explicó que no se siente particularmente cómoda con la familia nuclear heteronormativa ni con sus genealogías, según sus declaraciones.

Le interesa implicarse en prácticas que crean parentesco entre nosotros, según Haraway. Los antropólogos definen el parentesco como una solidaridad difusa y duradera, algo no opcional, según la misma fuente. Le interesa lo duradero —que se extiende, con suerte, por generaciones—, lo difuso —no implica necesariamente vivir bajo el mismo techo— y lo solidario: estar para y con, según declaró.

Le interesa hacer parentesco con humanos y con más-que-humanos, según Haraway. Siente que pertenece a la misma camada que los cíborgs, los perros, los ciervos, la levadura, las bacterias y las secuoyas, según declaró a El País. Su buena amiga, la antropóloga Susan Harding, y su hijo adoptivo, Marco, son una forma de parentesco raro junto a Rusten y ella desde hace 30 años, según la misma fuente.

Respecto al control de la población, Haraway aclaró que no está a favor, pero tiene un lema: "Crea parentescos, no bebés", según El País. El control de la población institucional ha sido imperialista y racista, lo rechaza de plano, según declaró.

Hoy somos 8.500 millones de habitantes, una cifra escandalosa, según Haraway. Es alrededor del triple de los que éramos en 1944, cuando nació, según la misma fuente. Hemos pasado de unos 2.500 millones a 8.500 millones favoreciendo a los ricos como ella, explotando a la mayoría de sus habitantes, según declaró.

Somos más de lo necesario para un florecimiento de la biodiversidad y del ser humano, según Haraway. Defiende hacer parentesco de otras formas y cuidar de los bebés que ya existen, según la misma fuente. Vivimos en un mundo pronatalista y antiinfancia, según declaró. Se defiende una especie de embarazo obligatorio sin un cuidado serio de quienes ya han nacido, de los niños, sin una atención real a las mujeres y a sus familias, según Haraway.

La filósofa es proinfancia y no natalista, pero no antinatalista, según El País. Cree que tener bebés debería ser algo escaso y valioso, según declaró. Cuidar de los bebés es algo realmente importante, según Haraway. Huelen casi tan bien como los cachorros, aunque no del todo, según la misma fuente.

**Feminismo y fluidez de género**

Haraway fue a un instituto católico femenino dirigido por monjas que tomaban a sus alumnas muy en serio: como jugadoras de baloncesto, como pensadoras, como personas, según declaró a El País. Fue un gran regalo en su vida, según la misma fuente. En la universidad tuvo una profesora de Filosofía que lo cambió todo, según Haraway. Más adelante, en Yale, se integró en el comité Women in Cell Biology, que hacía frente a la estructura patriarcal en el estudio de la biología, según sus declaraciones. Se convirtió en feminista de forma explícita en los años sesenta, según El País.

Respecto a las divisiones del movimiento feminista en España entre sectores protrans y antitrans, Haraway afirmó que el feminismo no es sinónimo del bien y que siempre ha estado lleno de conflictos y divisiones, según El País. Ha habido feministas fascistas, existen todavía hoy, según declaró.

Para Haraway el feminismo trata de romper el género, no de reforzarlo, según sus declaraciones a El País. Trata de entender que las categorías de género están hechas —no inventadas sin más, sino construidas— y que podrían ser de otra forma: menos violentas y binarias, más abiertas y hospitalarias, según la misma fuente.

La fluidez de género y una cierta soberanía sobre el propio cuerpo —aunque es cautelosa con esa palabra— son importantes, según Haraway. El género tiene una historia evolutiva, y hoy esa fluidez es muy intensa: los ríos fluyen con fuerza, según declaró. El feminismo forma parte de ese río, según la misma fuente.

Las feministas que quieren fijar y definir el género, saber de antemano lo que es —esto y no aquello—, cometen errores con las categorías, en las políticas y Haraway se opone a sus propuestas, según declaró a El País. Aun así, las sigue leyendo, según la misma fuente. Se niega a cancelarlas, según Haraway. Sigue leyendo Harry Potter y se niega por completo a cancelar a alguien con quien no está de acuerdo, según declaró.

**Implicaciones futuras**

El pensamiento de Haraway sobre la necesidad de repensar las relaciones humanas y la reproducción en un contexto de crisis climática y demográfica plantea interrogantes sobre el futuro de las sociedades occidentales. Su propuesta de crear parentescos alternativos y reducir la natalidad choca con las políticas pronatalistas de muchos gobiernos que enfrentan el envejecimiento poblacional.

La participación de Haraway en el evento de La Casa Encendida en Madrid el 5 de junio marca una década desde la publicación de 'Seguir con el problema' en España, un libro que ha influido en movimientos ecologistas y feministas que cuestionan el modelo de crecimiento económico y demográfico actual. Su activismo directo en redes de apoyo a inmigrantes en California demuestra que su filosofía no se limita a la teoría académica, sino que se traduce en acciones concretas de resistencia al autoritarismo y al control migratorio.

La visión de Haraway sobre la tecnología como herramienta que debe fallar para generar cambio ofrece una perspectiva poco convencional en un momento de expansión acelerada de la inteligencia artificial. Su llamado a una IA lenta y sostenible contrasta con la carrera tecnológica actual impulsada por grandes inversiones de capital, planteando la necesidad de repensar el desarrollo tecnológico en función de criterios ecológicos y sociales en lugar de puramente económicos.

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30 may 2026
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Donna Haraway, nacida en Denver hace 81 años, es una filósofa, bióloga y teórica feminista conocida por su pensamiento innovador en el cruce entre las ciencias y las humanidades, según El País. Profesora emérita en la Cátedra de Historia de la Conciencia en la Universidad de California en Santa Cruz, Haraway fue la primera profesora titular de la primera cátedra de teoría feminista de Estados Unidos, en Hawái, según la misma fuente.

Haraway se dio a conocer en 1985 con su ensayo 'Manifiesto cíborg', donde señaló que los humanos estamos integrados en y con la tecnología, según El País. Ha dirigido más de 60 tesis doctorales en distintas áreas y su obra ha inspirado a decenas de artistas. Entre sus reconocimientos, en 1992 recibió el American Book Award y el Premio Erasmus 2025, que otorga la fundación holandesa en memoria del pensador de Róterdam, según la publicación.

El viernes 5 de junio participará telemáticamente en un acto de La Casa Encendida en Madrid que celebra los 10 años de 'Seguir con el problema: generar parentesco en el Chthuluceno', editado en España por Consonni en 2019, donde señala que el mundo hoy gira en torno a redes de vida interconectadas, según El País.

Haraway comparte vivienda con tres gallinas, dos perros que antes fueron callejeros y el divulgador científico Rusten Hogness, su pareja, según la misma fuente. Atendió la entrevista de buena mañana por videoconferencia desde un rincón que luce un desorden confortable: un par de gafas sobre una mesa, pilas de libros, ropa amontonada y una bicicleta estática detrás, según El País.

**El origen del pensamiento no binario**

Haraway explicó que nunca se sintió atraída por las categorías definidas y que creció desde el principio en un mundo denso y corporal que no se descomponía fácilmente, según El País. En las aulas de Filosofía aprendió el lenguaje que le permitió nombrar que confundimos la representación con las cosas en sí, según sus declaraciones.

Leer a Alfred North Whitehead y su 'La ciencia y el mundo moderno' fue importante, así como los pragmatistas estadounidenses Charles Peirce y William James, y más tarde la filósofa belga Isabelle Stengers, según Haraway. Estos pensadores le ayudaron a nombrar sus intuiciones básicas sobre estar en el mundo, según declaró a El País.

**El cíborg y la tecnología**

Haraway oyó por primera vez la palabra cíborg en plena guerra de Vietnam, cuando el entonces secretario de Defensa, Robert McNamara, instaló en Honolulu el frente de batalla electrónica y ella daba clase en la Universidad de Hawái, según sus declaraciones a El País. El origen militar del cíborg estaba presente para ella como activista, como bióloga y como intelectual, según la misma fuente.

Más tarde, un estudiante que estuvo en el Ejército le contó que el término cíborg había sido acuñado durante la carrera espacial, en el esfuerzo por llevar al hombre a la Luna, y que el mejoramiento de los seres humanos con tests en simios con implantes de dispositivos que controlan el azúcar en sangre o señales neuronales formaba parte de ese mismo horizonte tecnológico, según Haraway. El cíborg para ella nunca fue simplemente una máquina, sino una conjunción de carne y tecnología digital, según declaró.

Haraway nunca fue antitecnológica, según El País. La filósofa afirmó que su mano es una tecnología con usos funcionales y que la tecnología es la organización funcional del mundo, según sus declaraciones. Sin embargo, el grado en que la tecnología estaba siendo puesta al servicio de una construcción del mundo militarizado y dominado por los hombres era un problema enorme para el pensamiento feminista, según Haraway.

Quiso habitar ese terreno, retorcerlo, desmilitarizarlo, según declaró. El 'Manifiesto cíborg' estaba en alianza con sus amigas ecofeministas, pero sin adoptar la posición antitecnológica que predominaba entonces, según Haraway. Ella quería defender una postura feminista cíborg, según la misma fuente.

**La inteligencia artificial y el colapso necesario**

Si escribiera el ensayo hoy, Haraway hablaría de los grandes modelos de lenguaje y los chatbots, según declaró a El País. Utilizó como metáfora un cuadro de su amiga Lynn Randolph llamado 'La Anunciación de la Segunda Venida', donde aparece un cíborg femenino que reposa sobre un chip junto a un ángel Gabriel que anuncia un embarazo, según sus declaraciones.

Haraway bautizó al cíborg Claudette y cree que está embarazada de Claude, el modelo de lenguaje de Anthropic, según declaró. Lo que estaba gestándose en el vientre de ese cíborg son los grandes modelos de lenguaje, los chatbots y ese tipo de entidades digitales que ahora pueblan nuestro mundo, que está plagado de sensores que alimentan auténticas cascadas de datos hacia centros de datos gigantescos, según Haraway.

La filósofa mencionó que le gusta cuando la tecnología falla, según El País. Estas tecnologías que son tan valiosas fallan constantemente, al menos tanto como los humanos, según Haraway. Son momentos de lucidez: en las condiciones de ruptura es cuando surge la posibilidad de la comprensión, según declaró. No obtenemos nuevas ideas cuando las cosas funcionan, las obtenemos cuando las cosas se rompen, según la misma fuente.

Haraway está implicada con personas que intentan impedir la construcción de más centros de detención para inmigrantes antes de ser deportados, según declaró a El País. Al resistir, intentan hacer que falle todo el aparato, de forma que abra en el mundo la posibilidad de que ocurra algo distinto, según sus declaraciones. Intentan hacer colapsar los sistemas de opresión para que, desde el vientre del monstruo, puedan surgir nuevas posibilidades, según Haraway.

Respecto al uso de inteligencia artificial, Haraway afirmó que es imposible no usarla, ya que cada vez que entra en Google recibe un resumen con IA de lo que ha buscado, según declaró a El País. No la usa de forma activa e intencionada porque es demasiado perezosa para aprender a usarla, según sus palabras.

Haraway es partidaria de una IA lenta, de desarrollarla solo en la medida en que haya relaciones energéticas sostenibles, relaciones ecológicas sostenibles y una reorganización creativa del trabajo, según declaró. Está a favor de una IA lenta, integrada en la construcción del mundo en el que cree, y no de la IA rápida a la que hoy nos están sometiendo, según la misma fuente.

**Resistencia al autoritarismo**

Los nacionalismos étnicos autoritarios están en auge en muchos sitios como India, Francia, España, Inglaterra y Estados Unidos, según Haraway. La filósofa aprendió de la lucha española contra Franco y del hecho de que la democracia española emergiera de ese periodo aportando energía positiva al mundo, según declaró a El País.

A la vez, España está atrapada en el neoliberalismo, las contradicciones de la Unión Europea y en la necesidad de producir unidad sin seguir drenando al resto del mundo con los problemas de inmigración resultantes, según Haraway. Los migrantes están soportando el peso de todos los desastres, según la misma fuente.

La lucha contra la autoridad pasa por aprender a acoger al extranjero, establecer lazos —crear parentesco— con personas que en principio son extrañas, y aprender a reconstruir sociedades mucho más heterogéneas, según Haraway. No es que la inmigración sea algo nuevo; nuestras sociedades son recomposiciones forzadas por la destrucción climática y el capitalismo de extracción, según declaró.

Haraway forma parte de la red que apoya a los inmigrantes, la red de respuesta rápida, según El País. Ha recibido formación como observadora legal y para recoger testimonios, y patrulla lugares donde los agentes de control migratorio pueden aparecer, según sus declaraciones. Es parte de un grupo de unas 2.000 personas en su ciudad, que es pequeña, según Haraway. Y ha estado aprendiendo español, según la misma fuente.

**Parentescos raros y control poblacional**

Haraway dedica 'Seguir con el problema: generar parentesco en el Chthuluceno' a quienes generan parentescos raros, según El País. La filósofa explicó que no se siente particularmente cómoda con la familia nuclear heteronormativa ni con sus genealogías, según sus declaraciones.

Le interesa implicarse en prácticas que crean parentesco entre nosotros, según Haraway. Los antropólogos definen el parentesco como una solidaridad difusa y duradera, algo no opcional, según la misma fuente. Le interesa lo duradero —que se extiende, con suerte, por generaciones—, lo difuso —no implica necesariamente vivir bajo el mismo techo— y lo solidario: estar para y con, según declaró.

Le interesa hacer parentesco con humanos y con más-que-humanos, según Haraway. Siente que pertenece a la misma camada que los cíborgs, los perros, los ciervos, la levadura, las bacterias y las secuoyas, según declaró a El País. Su buena amiga, la antropóloga Susan Harding, y su hijo adoptivo, Marco, son una forma de parentesco raro junto a Rusten y ella desde hace 30 años, según la misma fuente.

Respecto al control de la población, Haraway aclaró que no está a favor, pero tiene un lema: "Crea parentescos, no bebés", según El País. El control de la población institucional ha sido imperialista y racista, lo rechaza de plano, según declaró.

Hoy somos 8.500 millones de habitantes, una cifra escandalosa, según Haraway. Es alrededor del triple de los que éramos en 1944, cuando nació, según la misma fuente. Hemos pasado de unos 2.500 millones a 8.500 millones favoreciendo a los ricos como ella, explotando a la mayoría de sus habitantes, según declaró.

Somos más de lo necesario para un florecimiento de la biodiversidad y del ser humano, según Haraway. Defiende hacer parentesco de otras formas y cuidar de los bebés que ya existen, según la misma fuente. Vivimos en un mundo pronatalista y antiinfancia, según declaró. Se defiende una especie de embarazo obligatorio sin un cuidado serio de quienes ya han nacido, de los niños, sin una atención real a las mujeres y a sus familias, según Haraway.

La filósofa es proinfancia y no natalista, pero no antinatalista, según El País. Cree que tener bebés debería ser algo escaso y valioso, según declaró. Cuidar de los bebés es algo realmente importante, según Haraway. Huelen casi tan bien como los cachorros, aunque no del todo, según la misma fuente.

**Feminismo y fluidez de género**

Haraway fue a un instituto católico femenino dirigido por monjas que tomaban a sus alumnas muy en serio: como jugadoras de baloncesto, como pensadoras, como personas, según declaró a El País. Fue un gran regalo en su vida, según la misma fuente. En la universidad tuvo una profesora de Filosofía que lo cambió todo, según Haraway. Más adelante, en Yale, se integró en el comité Women in Cell Biology, que hacía frente a la estructura patriarcal en el estudio de la biología, según sus declaraciones. Se convirtió en feminista de forma explícita en los años sesenta, según El País.

Respecto a las divisiones del movimiento feminista en España entre sectores protrans y antitrans, Haraway afirmó que el feminismo no es sinónimo del bien y que siempre ha estado lleno de conflictos y divisiones, según El País. Ha habido feministas fascistas, existen todavía hoy, según declaró.

Para Haraway el feminismo trata de romper el género, no de reforzarlo, según sus declaraciones a El País. Trata de entender que las categorías de género están hechas —no inventadas sin más, sino construidas— y que podrían ser de otra forma: menos violentas y binarias, más abiertas y hospitalarias, según la misma fuente.

La fluidez de género y una cierta soberanía sobre el propio cuerpo —aunque es cautelosa con esa palabra— son importantes, según Haraway. El género tiene una historia evolutiva, y hoy esa fluidez es muy intensa: los ríos fluyen con fuerza, según declaró. El feminismo forma parte de ese río, según la misma fuente.

Las feministas que quieren fijar y definir el género, saber de antemano lo que es —esto y no aquello—, cometen errores con las categorías, en las políticas y Haraway se opone a sus propuestas, según declaró a El País. Aun así, las sigue leyendo, según la misma fuente. Se niega a cancelarlas, según Haraway. Sigue leyendo Harry Potter y se niega por completo a cancelar a alguien con quien no está de acuerdo, según declaró.

**Implicaciones futuras**

El pensamiento de Haraway sobre la necesidad de repensar las relaciones humanas y la reproducción en un contexto de crisis climática y demográfica plantea interrogantes sobre el futuro de las sociedades occidentales. Su propuesta de crear parentescos alternativos y reducir la natalidad choca con las políticas pronatalistas de muchos gobiernos que enfrentan el envejecimiento poblacional.

La participación de Haraway en el evento de La Casa Encendida en Madrid el 5 de junio marca una década desde la publicación de 'Seguir con el problema' en España, un libro que ha influido en movimientos ecologistas y feministas que cuestionan el modelo de crecimiento económico y demográfico actual. Su activismo directo en redes de apoyo a inmigrantes en California demuestra que su filosofía no se limita a la teoría académica, sino que se traduce en acciones concretas de resistencia al autoritarismo y al control migratorio.

La visión de Haraway sobre la tecnología como herramienta que debe fallar para generar cambio ofrece una perspectiva poco convencional en un momento de expansión acelerada de la inteligencia artificial. Su llamado a una IA lenta y sostenible contrasta con la carrera tecnológica actual impulsada por grandes inversiones de capital, planteando la necesidad de repensar el desarrollo tecnológico en función de criterios ecológicos y sociales en lugar de puramente económicos.

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