El gobierno del Reino Unido y Escocia ha otorgado más de 9 millones de libras a dos empresas biotecnológicas en Grangemouth que convierten desechos de destilerías en productos químicos de alto valor, como parte de una estrategia para reemplazar la infraestructura industrial basada en combustibles fósiles.
Dos empresas emergentes en Grangemouth, Reino Unido, están revolucionando la industria química al convertir residuos de whisky en productos de alto valor mediante procesos de fermentación bacteriana y de algas. MiAlgae y Celtic Renewables han recibido financiamiento gubernamental para desarrollar tecnologías que transforman los subproductos de las destilerías en nutrientes y compuestos químicos.
MiAlgae, una empresa biotecnológica, ha obtenido 3 millones de libras para producir ácidos grasos omega-3 utilizando una cepa de algas especialmente desarrollada que se alimenta de residuos de whisky. Según Douglas Martin, fundador de la compañía, cada tonelada de algas producida puede ahorrar 30 toneladas de peces, contribuyendo a la preservación de los stocks pesqueros.
Por su parte, Celtic Renewables recibirá 6 millones de libras para desarrollar una biorrefinería que producirá acetona, butanol y etanol mediante fermentación bacteriana de residuos de destilería. Mark Simmers, director ejecutivo de la empresa, afirma que existe potencial para reemplazar completamente la producción de estos compuestos químicos basados en combustibles fósiles.
Ambas empresas se beneficiarán de la infraestructura local y la base de habilidades en Grangemouth, una región que busca reinventarse tras el cierre de la refinería de petróleo Petroineos. El gobierno del Reino Unido ha proporcionado además 120 millones de libras en préstamos y subvenciones para preservar la infraestructura química crítica de la zona.
Los planes de MiAlgae incluyen construir una planta que estará operativa en seis meses, con capacidad para escalar hasta 50 módulos de fermentación. Celtic Renewables ya opera una planta piloto y planea construir hasta tres biorrefineries en los próximos cinco años.
Los gobiernos de Reino Unido y Escocia ven estas iniciativas como parte fundamental de su estrategia para descarbonizar la industria y generar nuevos empleos. Se estima que estas empresas podrían crear hasta 459 puestos de trabajo en la región para 2030, aprovechando los aproximadamente 150 destilerías existentes en Escocia.
Ambas compañías consideran que sus tecnologías son complementarias y buscan impulsar un cambio significativo en la producción de productos químicos, demostrando que los residuos industriales pueden convertirse en recursos valiosos para una economía más sostenible.