El Pentágono anunció este viernes un cambio radical en su estrategia de defensa nacional para 2026, donde limitará el apoyo militar a sus aliados europeos y de otras regiones, centrándose primordialmente en la protección del territorio estadounidense y la disuasión de China.
El Departamento de Defensa de Estados Unidos presentó su nueva Estrategia de Defensa Nacional, marcando un giro significativo en su política exterior bajo la administración de Donald Trump. El documento, titulado "Restaurar la paz mediante la fuerza para una nueva edad de oro de Estados Unidos", establece que Washington ofrecerá un "apoyo más limitado" a sus aliados internacionales.
Según el informe, la prioridad principal será la defensa del territorio nacional y el hemisferio occidental, considerado su "patio trasero". El Pentágono advierte que los aliados deberán asumir mayor responsabilidad en su propia defensa, especialmente en Europa y la región de Asia-Pacífico.
En relación con Europa, el documento describe a Rusia como una amenaza "persistente pero manejable" para los miembros orientales de la OTAN. La estrategia sugiere que los países europeos tendrán que intensificar su compromiso de seguridad con un respaldo estadounidense más reducido.
Respecto a Asia, el Pentágono prevé un papel "más limitado" en la disuasión de Corea del Norte, delegando la responsabilidad principal a Corea del Sur. En la región del Indo-Pacífico, el objetivo será impedir que China domine a Estados Unidos o a sus aliados, pero sin buscar un cambio de régimen.
El documento refleja una aproximación de "realismo pragmático", alejándose de las estrategias "utópicas" de administraciones anteriores. La nueva visión enfatiza un enfoque de "America First", donde las alianzas tienen un papel importante pero no como "dependencias" de generaciones pasadas.
La estrategia también incluye referencias a operaciones en América Latina, donde la administración Trump ha incrementado su presencia militar, incluyendo acciones controversiales como la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro.
Los analistas interpretan este cambio como una redefinición significativa del compromiso militar estadounidense global, priorizando intereses nacionales directos sobre intervenciones internacionales extensivas.