El brote de ébola más rápido de la historia se expande en la República Democrática del Congo con 1.759 casos y 600 muertes
La República Democrática del Congo enfrenta el brote de ébola de más rápido crecimiento jamás registrado, con 1.759 casos confirmados y 600 muertes según datos del gobierno del 8 de julio. El virus, causado por la variante rara Bundibugyo sin tratamiento ni vacuna aprobados, se ha expandido desde la provincia de Ituri hacia North Kivu y South Kivu, y ha cruzado fronteras llegando a Uganda con 20 casos confirmados y dos muertes. Expertos advierten que la propagación se ve intensificada por conflictos armados activos, cortes en financiamiento humanitario y ataques contra trabajadores sanitarios, factores que podrían convertir este en el brote más mortal de la historia.
Wessam Mankoula, jefe de preparación y respuesta ante emergencias de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades, confirmó a reporteros el jueves que este es el brote de más rápido crecimiento jamás registrado, no solo entre los anteriores brotes de Bundibugyo sino entre todos los virus que causan ébola.
El ministerio de salud congoleño reportó que casos sospechosos se han registrado ahora en las provincias de Tshopo y Haut-Uélé, indicando la expansión continua de la enfermedad más allá del epicentro en Ituri. El brote fue reportado inicialmente en mayo en la provincia de Ituri, en el noreste del país, y desde entonces se ha propagado a las provincias vecinas de North Kivu y South Kivu.
**La convergencia letal entre conflicto armado y enfermedad**
Las tres provincias afectadas son escenarios de conflictos armados prolongados que han causado muertes y desplazamientos masivos de población. Ituri es el centro de un conflicto de larga duración entre milicias que compiten por el control de sus recursos minerales. En North Kivu y South Kivu, el ejército congoleño y milicias aliadas luchan contra la coalición rebelde M23, con ambos bandos controlando diferentes territorios.
Ladd Serwat, analista senior del grupo de monitoreo de conflictos Acled, explicó que los grupos armados en la provincia han complicado el acceso humanitario en el pasado, particularmente en comunidades percibidas como alineadas con grupos étnicos rivales. Aunque los trabajadores sanitarios pueden viajar a través de las provincias, las administraciones locales dificultan la coordinación de la respuesta médica y el intercambio de información.
"La superposición entre actividad militante, desplazamiento de población y control estatal débil podría complicar significativamente los esfuerzos para contener el brote", señaló Serwat.
Una evaluación de la Organización Internacional para las Migraciones realizada a principios de año encontró que 3,3 millones de personas desplazadas viven en Ituri, North Kivu y South Kivu, siendo esta última provincia hogar de 1,2 millones de desplazados.
**El colapso del financiamiento humanitario**
El financiamiento humanitario para la República Democrática del Congo disminuyó drásticamente en 2025, en gran medida porque la administración Trump congeló la asistencia de ayuda exterior a programas financiados a través del departamento de estado estadounidense.
Carla Martinez, jefa de la República Democrática del Congo en la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, explicó que la reducción en financiamiento obligó a más de 10 organizaciones humanitarias a reducir o suspender actividades. Esta situación debilitó los sistemas de salud locales y las redes de vigilancia epidemiológica, dificultando la detección y contención rápida de brotes e incrementando los riesgos planteados por el ébola y otras enfermedades.
"El brote de ébola es un recordatorio contundente de que cuando los sistemas humanitarios están subfinanciados, se vuelven más vulnerables a nuevas emergencias", dijo Martinez. "Sin recursos adicionales, tanto la respuesta de salud pública como las operaciones humanitarias más amplias estarán bajo presión creciente, con posibles consecuencias graves para la República Democrática del Congo y la región más amplia".
**Ataques contra trabajadores sanitarios y centros de tratamiento**
Los trabajadores sanitarios y los centros de tratamiento de ébola han sido objeto de ataques tanto en el brote actual como en anteriores en Ituri, North Kivu y South Kivu. Los incidentes incluyen violencia, disturbios y daños a la propiedad, interrumpiendo la prestación de servicios esenciales.
Durante el brote actual, 10 voluntarios de la Cruz Roja han sido atacados, con cuatro sufriendo lesiones, según Alex Lock, portavoz de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. La mayoría de los incidentes ocurrieron durante entierros seguros realizados por voluntarios de la Cruz Roja y fueron causados por desconfianza alimentada por rumores e información falsa circulando sobre la enfermedad.
En un incidente durante un entierro el mes pasado, cuatro voluntarios resultaron heridos, incluyendo dos que sufrieron lesiones graves y tuvieron que ser trasladados por aire a la capital, Kinshasa, para recibir tratamiento.
La desinformación sobre el virus y la desconfianza en los respondedores de salud ha sido alimentada por décadas de inestabilidad e interferencia externa en el este de la República Democrática del Congo. Lock señaló que los ataques los obligan a detener o posponer actividades críticas de respuesta, interrumpiendo esfuerzos vitales de contención y poniendo a miembros de la comunidad en mayor riesgo.
"Un colega inmovilizado significa una reducción directa en la capacidad de respuesta", dijo Lock. "Esto obstaculiza nuestra efectividad operacional y no beneficia a nadie, ni a la comunidad que necesita ayuda ni a quienes trabajamos incansablemente para apoyarla en la contención y erradicación del virus".
**Perspectivas futuras**
La variante Bundibugyo que causa este brote carece de tratamiento o vacuna aprobados, lo que limita significativamente las opciones de intervención médica. Los expertos advierten que el brote podría convertirse en el más mortal jamás registrado si los factores que impulsan su propagación —conflicto armado, financiamiento insuficiente y desconfianza comunitaria— no se abordan de manera urgente y coordinada.
La expansión a nuevas provincias y el cruce de fronteras hacia Uganda demuestran que el virus no respeta límites geográficos ni administrativos. Sin una respuesta humanitaria y de salud pública robustamente financiada, coordinada entre países y que aborde las causas subyacentes de la desconfianza comunitaria, el brote amenaza con convertirse en una crisis de salud pública regional de magnitudes sin precedentes.

