

Los glaciares de Islandia están perdiendo masa a un ritmo alarmante, afectando tanto al medio ambiente como a la industria turística del país.
En Islandia, los glaciares han perdido aproximadamente el 18% de su superficie desde 1890, según un estudio de la Universidad de Islandia. El glaciar Vatnajökull, el más grande de Europa, ha disminuido en más de 400 km². Este fenómeno, impulsado por el calentamiento global, está provocando deslizamientos de tierra, avalanchas y cambios en la actividad volcánica, lo que representa una amenaza para el turismo, una de las principales industrias del país. En 2024, Islandia recibió cerca de 2.3 millones de turistas, seis veces su población, lo que generó un 8% del PIB nacional. Sin embargo, el aumento del turismo ha ejercido presión sobre las infraestructuras locales y ha incrementado las emisiones de carbono. Thorvarður Árnason, director del Centro de Investigación de la Universidad de Islandia, sugiere que se promuevan estancias más largas y sostenibles para aliviar la presión sobre las comunidades locales. Además, el gobierno islandés ha implementado un impuesto nocturno para financiar la infraestructura rural y ha establecido una estrategia turística hasta 2030. Jóhann Páll Jóhannsson, ministro de Medio Ambiente, Energía y Clima, destaca el desafío de reducir las emisiones del transporte, a pesar de que el 60% de los nuevos vehículos vendidos en Islandia son eléctricos. A nivel global, un informe de la Iniciativa Internacional del Clima de la Criósfera advierte sobre la pérdida irreversible de hielo en Groenlandia y la Antártida, lo que podría elevar el nivel del mar significativamente. El informe insta a reducir drásticamente las emisiones de CO₂ para mitigar estos efectos.