Arte y Cultura

El Louvre reabre la Galería Apolo nueve meses después del robo de joyas de la Corona valoradas en 88 millones de euros

La Galería Apolo del Museo del Louvre en París reabrió al público el miércoles 22 de julio de 2026, nueve meses después de que ladrones robaran joyas de la Corona francesa valoradas en 88 millones de euros (102 millones de dólares) en un audaz atraco a plena luz del día. La sala, una de las más visitadas de la pinacoteca mundial, permanecerá vacía de sus colecciones de joyas, que han sido retiradas y serán reubicadas en una cámara acorazada sin ventanas en otra parte del museo, mientras que las piezas robadas aún no han sido recuperadas.

ARTE Y CULTURA22 JUL 2026

El robo ocurrió el 19 de octubre de 2025, cuando cuatro hombres accedieron a plena luz del día por una escalera al balcón que da acceso a la galería. Los asaltantes, armados con radiales, rompieron las vitrinas y se llevaron ocho joyas de la colección de la Corona francesa. La operación tardó menos de ocho minutos, según reportes de las fuentes.

Del botín total, con un valor estimado en 88 millones de euros pero con un valor patrimonial incalculable, solo se ha podido recuperar la corona que perteneció a la emperatriz Eugenia de Montijo, que se les cayó a los ladrones durante la huida. La pieza sufrió importantes daños, aunque el Museo del Louvre indicó que se podrá restaurar en su totalidad.

El grupo de asaltantes fue detenido una semana después del robo y se encuentra en prisión preventiva, acusado de robo en banda organizada. Los detenidos declararon haber actuado por encargo. Nueve meses después, no hay rastro de las ocho piezas sustraídas, y cobra fuerza el peor de los escenarios: que el conjunto de 8.700 piedras preciosas que engastaban las ocho joyas hayan sido desmontadas para ser talladas y vendidas por separado.

La reapertura de la Galería Apolo marca un cambio en la estrategia del museo. Christophe Leribault, director del Louvre desde febrero de 2026, explicó que la idea es que esta galería recupere su función inicial del siglo XVII como sala de ceremonias, permitiendo que los visitantes paseen y admiren la arquitectura y los frescos del techo, similar a como ocurre con la sala de los espejos del Palacio de Versalles. Las antiguas piezas expuestas serán reubicadas en otras partes del museo, en una "sala segura, una especie de cámara acorazada, sin ventanas", aunque Leribault señaló que "es una obra de gran envergadura, pero debemos encontrar el lugar ideal, y la financiación para ello".

El robo reveló importantes fallos en la seguridad del museo más visitado y grande del mundo. Varias auditorías, algunas realizadas antes del asalto y otras posteriores, habían revelado la insuficiente vigilancia y la degradación en muchas de las salas del edificio. El Tribunal de Cuentas, en otro informe, criticó que durante los últimos años el museo priorizó la adquisición de obras a la inversión en mantenimiento y renovación de sus instalaciones.

El incidente fue el principio de una crisis institucional que provocó, meses más tarde, la dimisión de la entonces presidenta Laurence des Cars. La ministra francesa de Cultura, Catherine Pégard, asistió a la reapertura de la Galería Apolo y reflexionó sobre el impacto del robo: "Aquel día siniestro, cuando se llevaron piezas icónicas, no puede olvidarse y, de hecho, creo que no debe olvidarse. Fue un trauma para todo el mundo, que durante varios días expresó su conmoción y tristeza en todos los idiomas. Fue un trauma para nosotros, al descubrir la fragilidad de un lugar que creíamos inquebrantable y que, como tantos otros, resultó vulnerable".

Tras el robo, el centro entró en una espiral de desgracias. Se tuvo que cerrar la Galería Campana, que alberga parte de la cerámica griega, por riesgo de derrumbe de las vigas. Además, una fuga de agua en la biblioteca de antigüedades egipcias del museo dañó entre 300 y 400 documentos históricos. En diciembre de 2025, una huelga de los trabajadores de la pinacoteca en protesta por la degradación de sus condiciones y la falta de personal obligó a cerrar el museo varios días.

La seguridad en el museo parisino se ha reforzado significativamente con la incorporación de nuevas cámaras de vigilancia y sistemas antiintrusión. La mejora de la seguridad es una prioridad del plan decenal "Louvre Nuevo Renacimiento", iniciado el año pasado, con un costo estimado de hasta 800 millones de euros (933 millones de dólares) para modernizar la infraestructura, aliviar la aglomeración y dar a la Mona Lisa una galería dedicada para 2031.

Desde 1889 se exponían en la Galería Apolo las joyas de la Corona francesa. La reapertura de la sala sin sus colecciones de joyas representa tanto un regreso a la función ceremonial original como un reconocimiento de las vulnerabilidades de seguridad que el robo expuso. Los visitantes podrán recorrer la majestuosa sala y ver sus techos dorados y frescos griegos camino a la cercana Mona Lisa, pero no verán ninguna joya de la Corona ni vitrinas vacías.

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La Galería Apolo del Museo del Louvre en París reabrió al público el miércoles 22 de julio de 2026, nueve meses después de que ladrones robaran joyas de la Corona francesa valoradas en 88 millones de euros (102 millones de dólares) en un audaz atraco a plena luz del día. La sala, una de las más visitadas de la pinacoteca mundial, permanecerá vacía de sus colecciones de joyas, que han sido retiradas y serán reubicadas en una cámara acorazada sin ventanas en otra parte del museo, mientras que las piezas robadas aún no han sido recuperadas.

22 jul 2026
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El robo ocurrió el 19 de octubre de 2025, cuando cuatro hombres accedieron a plena luz del día por una escalera al balcón que da acceso a la galería. Los asaltantes, armados con radiales, rompieron las vitrinas y se llevaron ocho joyas de la colección de la Corona francesa. La operación tardó menos de ocho minutos, según reportes de las fuentes.

Del botín total, con un valor estimado en 88 millones de euros pero con un valor patrimonial incalculable, solo se ha podido recuperar la corona que perteneció a la emperatriz Eugenia de Montijo, que se les cayó a los ladrones durante la huida. La pieza sufrió importantes daños, aunque el Museo del Louvre indicó que se podrá restaurar en su totalidad.

El grupo de asaltantes fue detenido una semana después del robo y se encuentra en prisión preventiva, acusado de robo en banda organizada. Los detenidos declararon haber actuado por encargo. Nueve meses después, no hay rastro de las ocho piezas sustraídas, y cobra fuerza el peor de los escenarios: que el conjunto de 8.700 piedras preciosas que engastaban las ocho joyas hayan sido desmontadas para ser talladas y vendidas por separado.

La reapertura de la Galería Apolo marca un cambio en la estrategia del museo. Christophe Leribault, director del Louvre desde febrero de 2026, explicó que la idea es que esta galería recupere su función inicial del siglo XVII como sala de ceremonias, permitiendo que los visitantes paseen y admiren la arquitectura y los frescos del techo, similar a como ocurre con la sala de los espejos del Palacio de Versalles. Las antiguas piezas expuestas serán reubicadas en otras partes del museo, en una "sala segura, una especie de cámara acorazada, sin ventanas", aunque Leribault señaló que "es una obra de gran envergadura, pero debemos encontrar el lugar ideal, y la financiación para ello".

El robo reveló importantes fallos en la seguridad del museo más visitado y grande del mundo. Varias auditorías, algunas realizadas antes del asalto y otras posteriores, habían revelado la insuficiente vigilancia y la degradación en muchas de las salas del edificio. El Tribunal de Cuentas, en otro informe, criticó que durante los últimos años el museo priorizó la adquisición de obras a la inversión en mantenimiento y renovación de sus instalaciones.

El incidente fue el principio de una crisis institucional que provocó, meses más tarde, la dimisión de la entonces presidenta Laurence des Cars. La ministra francesa de Cultura, Catherine Pégard, asistió a la reapertura de la Galería Apolo y reflexionó sobre el impacto del robo: "Aquel día siniestro, cuando se llevaron piezas icónicas, no puede olvidarse y, de hecho, creo que no debe olvidarse. Fue un trauma para todo el mundo, que durante varios días expresó su conmoción y tristeza en todos los idiomas. Fue un trauma para nosotros, al descubrir la fragilidad de un lugar que creíamos inquebrantable y que, como tantos otros, resultó vulnerable".

Tras el robo, el centro entró en una espiral de desgracias. Se tuvo que cerrar la Galería Campana, que alberga parte de la cerámica griega, por riesgo de derrumbe de las vigas. Además, una fuga de agua en la biblioteca de antigüedades egipcias del museo dañó entre 300 y 400 documentos históricos. En diciembre de 2025, una huelga de los trabajadores de la pinacoteca en protesta por la degradación de sus condiciones y la falta de personal obligó a cerrar el museo varios días.

La seguridad en el museo parisino se ha reforzado significativamente con la incorporación de nuevas cámaras de vigilancia y sistemas antiintrusión. La mejora de la seguridad es una prioridad del plan decenal "Louvre Nuevo Renacimiento", iniciado el año pasado, con un costo estimado de hasta 800 millones de euros (933 millones de dólares) para modernizar la infraestructura, aliviar la aglomeración y dar a la Mona Lisa una galería dedicada para 2031.

Desde 1889 se exponían en la Galería Apolo las joyas de la Corona francesa. La reapertura de la sala sin sus colecciones de joyas representa tanto un regreso a la función ceremonial original como un reconocimiento de las vulnerabilidades de seguridad que el robo expuso. Los visitantes podrán recorrer la majestuosa sala y ver sus techos dorados y frescos griegos camino a la cercana Mona Lisa, pero no verán ninguna joya de la Corona ni vitrinas vacías.

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