

La cotización del café ha alcanzado máximos históricos en 2025, llegando a 445 dólares por saca de 60 kilos en mayo, el doble que un año antes, para moderarse luego a 390 dólares. Tres años consecutivos de malas cosechas en Brasil y Vietnam, los aranceles del 50% impuestos por Estados Unidos y la especulación de fondos de inversión han provocado un aumento del 34,5% en la factura de importación de café para países de altos ingresos como España, según la FAO.
El mundo del café vive una coyuntura extraordinaria con precios inimaginables hasta hace poco. La causa principal: tres años consecutivos de malas cosechas que han hundido los stocks mundiales, dejando una oferta que apenas satisface la demanda global. A esto se suman los estragos climáticos, la guerra arancelaria iniciada por Trump y la especulación de los fondos de inversión, que han puesto su mirada en este grano cuya demanda, aunque con altibajos, nunca ha dejado de aumentar.
Según datos de la Bolsa de Nueva York, la saca de 60 kilos de café alcanzó en mayo de 2025 los 445 dólares, el doble que un año antes, para moderarse posteriormente a 390 dólares. Estas cifras representan niveles inéditos en la historia del mercado cafetero.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha confirmado que los países de altos ingresos, como España, han tenido que pagar un 34,5% más por café, té y cacao en 2025, lo que supone un incremento de 65.200 millones de dólares, el mayor en una década. Este aumento ha contribuido a que la factura global de importaciones de alimentos alcance un récord de 2,2 billones de dólares, un 8% más que el año anterior.
En España, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el café se ha encarecido un 17,6% entre enero y octubre de 2025, y presenta un incremento interanual del 19,4% respecto a octubre de 2024.
**Brasil: el corazón de la crisis**
En el corazón cafetalero de Brasil, principal productor mundial con un tercio de la oferta global, la familia Oliveira ejemplifica la situación que viven los productores. Propietarios de la hacienda Campestre en Varginha, estado de Minas Gerais, Mauri Oliveira, de 66 años, y sus hijas Noemia, de 36, y Naiara, de 33, gestionan 150 hectáreas de cafetales.
A pesar de los precios récord, el ambiente en la finca no es de euforia. "Preferiríamos no haber perdido el 40% de la cosecha por la sequía y que los precios no estuvieran tan altos. Mejor tener un mercado estable con la saca a 2.000 reales [340 dólares], que ya es un buen beneficio, que tenerla a 3.000 y no tener café para cosechar", explica Noemia Oliveira, agrónoma y responsable técnica de la finca.
Los Oliveira, como muchos productores brasileños, han sufrido los embates de un clima cada vez más impredecible. En 2024 estuvieron más de 100 días sin precipitaciones, y los 20 días sin una gota en enero de 2025 fueron la puntilla. El resultado: esperaban cosechar 90 sacas por hectárea, pero tendrán que contentarse con 65.
"Antes llovía en el momento adecuado, a partir de agosto. Ahora la lluvia llega más tarde y el sol calienta demasiado. Como tuvimos 15 años sin heladas, la gente pensó que no habría más, se confió y empezó a plantar en tierras más bajas. Y en 2021 cayó una helada que arruinó a muchos", relata Mauri Oliveira.
Todos en el sector recuerdan la cosecha 2020-2021, la más abundante de la historia, con 63 millones de sacas. Desde entonces, los estragos climáticos han marcado el paso del negocio en Brasil, con tres años de disgustos en forma de sequías, olas de calor y heladas.
**El impacto de la sequía y los aranceles**
La sequía ha mermado la oferta de Brasil y Vietnam en 10 millones de sacas, equivalente al 6% del consumo mundial, un problema acuciante cuando la oferta supera por poco la demanda. Según los expertos, tradicionalmente el café da una buena cosecha y, al año siguiente, una menor. Este 2025 toca una floja, lo que ha contribuido al alza de precios.
El mercado, ya volátil, recibió otra fuerte sacudida en agosto cuando Estados Unidos, primer destino del café brasileño, impuso aranceles del 50%. En un abrir y cerrar de ojos, las exportaciones a ese país se desplomaron a la mitad, mientras Alemania despegaba como alternativa.
Los productores que trabajan con menos margen se quedaron sin los mejores beneficios de esta fiebre cafetera porque en el pico de precios, febrero de 2025, ya habían vendido la cosecha. "Quienes hacen mucho dinero son quienes trabajan con los papeles en la Bolsa", señala Naiara Oliveira, responsable financiera de la hacienda Campestre.
**Especulación y fondos de inversión**
Los fondos de inversión han irrumpido en el mercado del café como una bomba atómica, según Chico Pereira, gerente de comercialización de la cooperativa Cocatrel, que cuenta con 9.000 socios y exporta a 40 países. "Nadie en el mundo sabe qué pasará en los próximos meses, ni hoy. Mañana los grandes fondos podrían ver que otra materia da mejor resultado e irse a comprar oro, petróleo o cualquier otra cosa. Eso causaría una caída muy pronunciada", advierte.
Hace un par de años el mercado dio la vuelta, y las ventas a futuro (pactar un plazo y un precio para entregar la mercancía más adelante) empezaron a ofrecer peores precios que vender de inmediato. Eso ha dinamitado los stocks y ha llevado a muchas exportadoras a la ruina.
**Innovación frente al cambio climático**
Ante los desafíos climáticos, los productores brasileños están implementando diversas estrategias. Noemia Oliveira ha incorporado prácticas de agricultura regenerativa en la hacienda Campestre: "Cuando llegamos, quisimos salir de lo obvio, de lo tradicional. Ahora sabemos que este cóctel de plantas que intercalamos entre las filas de cafetos nos ayudan a contener el viento, a evitar heridas en las hojas por las que entran las plagas. Y que a más diversidad, menos riesgo de enfermedad".
Paralelamente, científicos como Carlos Henrique de Carvalho, de 69 años, de Embrapa, la agencia pública de investigación agropecuaria, trabajan en el desarrollo de nuevas variedades. "Buscamos variedades que soporten mejor el estrés térmico", explica el ingeniero agrónomo, aunque admite que "cuando llega a 38 grados, no hay nada que hacer".
Otros productores, como André Casotti Brito, de 31 años, dueño de la hacienda Pinheiros, apuestan por la tecnología. Su finca cuenta con riego, paneles solares y estación meteorológica propia. "El futuro es la sostenibilidad y hay que estar en la vanguardia", enfatiza.
**Impacto en los consumidores**
El aumento de precios del café forma parte de una tendencia más amplia en el sector alimentario. Según la FAO, la factura global de importaciones de alimentos ha alcanzado un récord de 2,2 billones de dólares en 2025, un 8% más que el año anterior, impulsada principalmente por el encarecimiento del café, el cacao y los huevos.
En España, además del café (+17,6%), otros productos que han experimentado fuertes subidas de precios entre enero y octubre de 2025 son los huevos (+21,7%), el chocolate (+13,9%), la carne de vacuno (+13,6%) y el cacao (+12,7%), según datos del INE.
La FAO prevé que los precios de importación de alimentos seguirán altos debido a los vaivenes del clima, las condiciones económicas globales, los precios de insumos, las tarifas comerciales y las tensiones geopolíticas.
**Perspectivas futuras**
Los expertos del sector cafetero coinciden en que se necesitan una o dos buenas cosechas para estabilizar el suministro global. Entretanto, todos viven pendientes del cielo, del termómetro, de la Bolsa de Nueva York y de las decisiones arancelarias de Trump, quien ha sugerido que quizá alivie los aranceles al café en vista de lo caro que se ha puesto para los consumidores estadounidenses.
La Unión Europea, por su parte, prepara una ley que entrará en vigor en 2026 y que vetará el café procedente de áreas deforestadas después de 2020, lo que añade otro factor de incertidumbre para los productores.
Mientras tanto, en la hacienda Campestre, Mauri Oliveira sigue disfrutando de su ritual: cada noche de luna llena, cena con otros fazendeiros antes de emprender una cabalgada nocturna por los senderos de las lomas cafetaleras, donde las conversaciones giran inevitablemente en torno a los precios del café y sus perspectivas futuras.