El precio del gas natural en Europa experimentó un aumento cercano al 40% este lunes 2 de marzo de 2026, alcanzando niveles no vistos desde febrero de 2025, después de que la compañía estatal QatarEnergy suspendiera la producción de gas natural licuado (GNL) en sus instalaciones de Ras Laffan y Mesaieed tras ataques con drones iraníes. El contrato TTF negociado en los Países Bajos superó los 46 euros por megavatio hora, según datos del mercado energético de Londres, mientras el petróleo Brent subió 8% hasta 79 dólares por barril en medio de la escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán.
La crisis energética en Europa se agudizó este lunes tras el anuncio de QatarEnergy de cesar la producción de gas natural licuado y sus derivados debido a ataques militares perpetrados contra sus instalaciones en las zonas industriales de Ras Laffan y Mesaieed, según informó la compañía estatal qatarí en un comunicado. Qatar es el segundo exportador de gas licuado del mundo y el principal suministrador de la Unión Europea después de Estados Unidos, según El País.
El precio del gas natural en el mercado europeo registró incrementos dramáticos. Los contratos futuros de abril en el hub TTF de los Países Bajos alcanzaron aproximadamente 559 dólares por 1.000 metros cúbicos, equivalentes a 46,085 euros por megavatio hora, según datos difundidos por el ICE de Londres reportados por Agenparl. El País señala que el contrato TTF se disparó cerca del 50% tras el cierre de la planta de GNL de Ras Laffan. En Amsterdam, el precio subió desde 41 euros por megavatio hora hasta 46 euros, un incremento del 45%, antes de descender ligeramente bajo los 45 euros con un alza final del 38,13%, según Adnkronos.
La suspensión de la producción qatarí se produjo en el contexto de una escalada militar regional. El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron una operación militar a gran escala contra Irán, atacando diversas ciudades incluida Teherán, según Agenparl. La Casa Blanca justificó la acción citando presuntas amenazas misiles y nucleares. En respuesta, el Cuerpo de las Guardias de la Revolución Islámica anunció operaciones de represalia con ataques contra objetivos en Israel y, según diversas fuentes, contra bases militares estadounidenses en la región.
El Ministerio de Defensa de Qatar había informado previamente de ataques con drones contra infraestructuras energéticas en el país, según Agenparl. Además de la planta qatarí, la producción de la refinería saudí de Ras Tanura, una de las mayores del mundo, también se paralizó tras ser atacada por otro dron, según El País.
El impacto en los mercados petroleros fue igualmente significativo. El precio del petróleo Brent subió 8% hasta los 79 dólares por barril, según El País. Los futuros del diésel registraron un aumento del 20%. Morgan Stanley elevó su pronóstico para el Brent del segundo trimestre a 80 dólares por barril desde 62,50 dólares.
El estrecho de Ormuz, punto crítico para el comercio energético mundial, experimentó una interrupción efectiva del tráfico. Aunque la vía marítima, un corredor entre Omán e Irán de unas pocas decenas de kilómetros en su parte más estrecha, no ha sido físicamente bloqueada, las empresas navieras y los transportistas de petróleo congelaron sus operaciones, dejando unos 150 buques paralizados en la zona, según Reuters citado por El País. A través del estrecho de Ormuz fluye alrededor de una quinta parte del comercio marítimo mundial, con una media de 14,5 millones de barriles de petróleo diarios, de los cuales el 90% se dirige a Asia, según El País.
Teherán informó de ataques contra tres petroleros propiedad de Estados Unidos y Reino Unido, según El País. El Departamento de Transporte estadounidense emitió una recomendación para que los buques comerciales eviten navegar por el estrecho, el golfo Pérsico, el golfo de Omán y el mar Arábigo. Los analistas de Goldman Sachs señalaron en una nota que el tráfico de petroleros "parece estar significativamente interrumpido, ya que muchos transportistas, productores de petróleo y aseguradoras han adoptado una actitud cautelosa de espera", aunque aclararon que "hasta donde sabemos, no hay daños confirmados en la producción de petróleo ni en la infraestructura de exportación".
La mitad de las mayores aseguradoras marítimas del mundo dejaron de cubrir los riesgos de guerra de los buques que entren en el Golfo Pérsico, según informó Bloomberg citado por El País. La eliminación del seguro puede suponer la paralización definitiva de un tráfico ya reducido a mínimos.
Para el mercado del gas, la situación refleja el impacto más duro desde la invasión rusa de Ucrania hace cuatro años, según El País. Aunque los países asiáticos compran la mayor parte del GNL transportado desde Oriente Próximo, cualquier interrupción presionará la competencia por lograr suministros alternativos, lo que puede impulsar al alza los precios en todo el mundo, incluida Europa, que desde 2022 ha aumentado con fuerza sus importaciones de gas de Estados Unidos.
La Comisión Europea intentó calmar las preocupaciones. La portavoce para Energía Anna-Kaisa Itkonen declaró en Bruselas que "no hay ningún problema inmediato para la seguridad energética" de la Unión Europea, según Adnkronos. "Hemos pedido a los Estados miembros que compartan sus evaluaciones antes del final de hoy. Reuniremos un grupo de coordinación para el petróleo en las próximas 48 horas" para evaluar la situación, añadió. La portavoz jefe Paula Pinho señaló que "afortunadamente, estamos casi al final del período" en que los edificios se calientan y los depósitos de gas están llenos alrededor del 30%, en línea con los planes energéticos. "Por ahora no vemos elementos de preocupación" para las reservas de metano, subrayó Itkonen.
Sin embargo, Itkonen reconoció que habrá "un debate dedicado" en el colegio de comisarios del viernes sobre los precios de las fuentes energéticas, aunque el tema podría también ser "tocado" en el colegio de seguridad del lunes. Es "claro" que las condiciones de las "vías de transporte" de las commodities energéticas tendrán un impacto en los precios "a largo plazo", concluyó.
Los analistas ofrecieron proyecciones variadas sobre la evolución de los precios. Jorge León, jefe de análisis geopolítico de Rystad Energy, declaró a Reuters que "el cambio más inmediato y tangible que afecta a los mercados petroleros es la interrupción efectiva del tráfico a través del estrecho de Ormuz, lo que impide que 15 millones de barriles diarios de crudo lleguen a los mercados". "A menos que surjan señales de una distensión, prevemos un aumento significativo en los precios del petróleo", añadió, estimando un rango para los precios de entre 85 y 90 dólares por barril.
Alan Gelder, vicepresidente sénior de mercados petroleros de Wood Mackenzie, estableció una comparación histórica: "En nuestra opinión, el equivalente histórico más cercano es el embargo petrolero de Oriente Medio de la década de 1970, que aumentó los precios del petróleo un 300%, hasta alrededor de 12 dólares por barril en 1974. Eso equivale a 90 dólares por barril en 2026. Superar esta cifra en el mercado actual, preocupado por pérdidas significativas de suministro, parece muy factible", según declaraciones recogidas por El País.
Goldman Sachs estimó que una interrupción de un mes en el transporte marítimo a través de Ormuz podría provocar que los precios del gas europeo lleguen a duplicarse, considerando un plazo de cuatro o cinco semanas, según El País.
Los expertos de Citigroup señalaron: "Prevemos que el petróleo Brent se cotizará en el rango de 80 a 90 dólares por barril, según nuestro escenario base, al menos durante la próxima semana". Este banco contempla entre sus opciones un cambio de régimen en Irán: "Nuestra perspectiva base es que el liderazgo iraní cambie, o que el régimen rectifique lo suficiente como para detener la guerra en una o dos semanas. O que Estados Unidos decida desescalar el conflicto tras haber visto un cambio de liderazgo y un retroceso en el programa de misiles y nuclear de Irán".
Samy Chaar, economista jefe de Lombard Odier, barajó dos escenarios para el conflicto según El País: uno "de escalada limitada y de incremento limitado del precio del petróleo", y un segundo escenario, que no es el principal, de "un choque petrolero global, con un cierre prolongado del estrecho de Ormuz y una fuerte confrontación militar, lo que llevaría a un aumento de hasta 50 dólares por barril en el precio del petróleo".
La OPEP+ acordó el domingo un pequeño aumento de la producción de petróleo de 206.000 barriles diarios para abril, según El País, pero gran parte aún debe salir del Golfo Pérsico en buques cisterna. Irán bombea alrededor de 3,3 millones de barriles al día, o el 3% de la producción mundial, y está sujeto a sanciones internacionales, por lo que China se ha convertido en los últimos años en su destino final.
La firma DWS recogió datos del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales que apuntan a que, con la presencia militar actual en la región, se espera que la operación dure aproximadamente una semana, según El País. El presidente Trump también insinuó este plazo al anunciar que los bombardeos "continuarán sin interrupción durante toda la semana o durante el tiempo que sea necesario para lograr nuestro objetivo de paz en todo Oriente Medio y, de hecho, en todo el mundo".
Los analistas de UBS señalaron en una nota que "consideramos que el ritmo de la recuperación del tráfico a través de Ormuz y el alcance de las represalias iraníes serán clave para el precio del petróleo en los próximos días", según El País.
Rong Ren Goh, gestor de Eastspring Investments, afirmó: "Los riesgos en Oriente Medio han aumentado. Los mercados reajustarán sus precios, pasando de un shock geopolítico a un shock por riesgo de un conflicto prolongado, a menos que Irán manifieste su voluntad de negociar".
Mirabaud AM consideró que, en esta etapa inicial del conflicto, "los fundamentos económicos siguen siendo sólidos, pero aún es prematuro cuantificar cualquier impacto duradero". En gran medida, esta situación "dependerá de la duración e intensidad del conflicto, así como de su efecto en los mercados energéticos globales", según El País.
La zona del Golfo Pérsico es la principal fuente de petróleo y gas del mundo, según El País. Los expertos señalan como el primer riesgo para los mercados la inseguridad sobre el futuro de Irán, cuarto mayor productor de petróleo, dadas las complejidades del sistema de gobierno de la República Islámica, la naturaleza ideológica y religiosa de su base de apoyo y el poder de su Guardia Revolucionaria.
Los mercados vaticinan que la duración y las consecuencias del ataque serán limitadas, como ocurrió durante la Guerra de los 12 Días de junio del año pasado entre Israel e Irán, según El País. Con muchas precauciones, los analistas no contemplan, de momento, un cambio de régimen iraní como sucedió en 1979. La barrera psicológica de los 100 dólares el barril no parece ahora tan alejada, según la misma fuente.
La escalada militar y las interrupciones en la producción y el transporte energético están contribuyendo a un clima de fuerte volatilidad en los mercados del gas, alimentando preocupaciones por posibles ulteriores aumentos de los precios en Europa, según Agenparl. La incertidumbre en torno a la magnitud y la duración del conflicto actual, y la ambigüedad sobre el futuro político de Irán se encuentran en el centro de la tormenta energética que enfrenta Europa.