El Boletín de Científicos Atómicos ha adelantado su simbólico Reloj del Apocalipsis a tan solo 85 segundos de la medianoche, cuatro segundos menos que el año pasado, situándolo en el punto más cercano al fin del mundo desde su creación hace 79 años. Las políticas de Donald Trump, los conflictos en Gaza y Ucrania, y la falta de cooperación internacional ante amenazas como el cambio climático y la proliferación nuclear son las principales causas de este alarmante ajuste.
La humanidad se encuentra más cerca que nunca de un posible desastre global, según advierte el prestigioso grupo de científicos que gestiona el simbólico Reloj del Apocalipsis (Doomsday Clock). El comité ha decidido situar las manecillas a solo 85 segundos de la medianoche, cuatro segundos menos que en 2025, marcando el punto más próximo al colapso desde que se estableció este indicador en 1947.
Según el Boletín de Científicos Atómicos, la deriva del presidente estadounidense Donald Trump ha sido un factor determinante en este avance hacia el abismo. Su negacionismo del cambio climático, la promoción de energías nucleares obsoletas y derivadas del petróleo, junto con la escalada de nuevos conflictos como la intervención militar en Venezuela y las amenazas a Groenlandia e Irán, han acelerado el proceso de autodestrucción global, según indica la organización.
Daniel Holz, presidente del Boletín y profesor de Física, Astronomía y Astrofísica de la Universidad de Chicago, ha expresado su preocupación: "Nadie evita la descontrolada carrera armamentística nuclear o el cambio climático. Los ataques al medio ambiente han escalado, el dióxido de carbono atmosférico y los niveles mundiales del mar han alcanzado máximos históricos y sequías, incendios, inundaciones y tormentas continúan intensificándose. Y esto solo empeorará", según recoge el informe.
A estos factores se suman el genocidio en Gaza y la guerra en Ucrania, además de los riesgos emergentes relacionados con la biotecnología y la inteligencia artificial. Holz advierte específicamente sobre esta última: "Es una tecnología disruptiva significativa y acelerada, pero también está potenciando la desinformación, lo que hace aún más difícil abordarla".
Alexandra Bell, directora del Boletín, amplía las responsabilidades más allá de Trump: "Obviamente, las acciones de esta administración han afectado al reloj, pero se trata de riesgos globales y lo que hemos visto en todo el mundo es un fracaso flagrante en el liderazgo, sin importar el cambio gubernamental, una tendencia hacia el imperialismo y el enfoque orwelliano de la gobernanza", según sus declaraciones recogidas por El País.
Jon Wolfstahl, integrante del comité científico y director de Riesgo Global en la Federación de Científicos Americanos (FAS), critica duramente la actual administración estadounidense: "Con Donald Trump no hay personas inteligentes dedicadas a proteger a Estados Unidos, trabajando en este problema, enfrentándose a nuestros adversarios para intentar reducir este peligro. Y eso tiene que cambiar".
El Reloj del Apocalipsis fue creado hace 79 años por un grupo de científicos entre los que se encontraban Albert Einstein y Robert Oppenheimer, junto con varios integrantes del Proyecto Manhattan. Desde su primera configuración en 1947, cuando marcaba siete minutos para la medianoche, las manecillas se han adelantado en 27 ocasiones, reflejando el deterioro de la situación global.
La década de los noventa representó un momento de esperanza, cuando tras la caída del bloque soviético y la firma del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas entre George Bush y Mijaíl Gorbachov en 1991, el reloj se alejó hasta los 17 minutos de la medianoche. Sin embargo, desde entonces, con la excepción de 2010, el reloj siempre se ha adelantado o permanecido estático.
En 2007, el cambio climático se incluyó como un peligro grave para la humanidad, factor que ha contribuido constantemente al avance de las agujas en los años posteriores. La evaluación actual refleja la preocupación de los científicos por la incapacidad de los líderes mundiales para cooperar en asuntos fundamentales para la supervivencia humana.
"La magnitud de los problemas que enfrenta la gente día a día puede ser abrumadora, pero si nos equivocamos en estos problemas, nada más importará", advierte Bell, subrayando la urgencia de tomar medidas decisivas para revertir esta peligrosa tendencia.