Enviado de Trump llega a Groenlandia sin invitación mientras EE.UU. negocia soberanía sobre nuevas bases militares
Jeff Landry, enviado especial de Donald Trump para Groenlandia y gobernador de Luisiana, llegó el domingo por la noche a Nuuk para asistir a una conferencia empresarial a la que no fue invitado oficialmente, según informó la Confederación de Empresarios de Groenlandia. El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, reiteró tras reunirse con Landry este lunes que la isla "no está en venta" y rechazó cualquier amenaza de anexión, mientras continúan las negociaciones entre Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia sobre la expansión militar estadounidense en el territorio ártico.
Jeff Landry aterrizó el domingo por la noche en Nuuk, la capital groenlandesa, declarando a la radiotelevisión pública danesa que estaba allí "para construir relaciones, para hacer amigos", según reportó El País. Landry, quien fue nombrado enviado especial para Groenlandia por Trump en diciembre pasado, adquirió por su cuenta una entrada para asistir como oyente el martes y miércoles a Future Greenland, una conferencia empresarial con cerca de 500 asistentes, sin haber recibido invitación oficial, según informó la Confederación de Empresarios de Groenlandia a medios locales.
Tras reunirse este lunes con Landry, el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, insistió en que la isla "no está en venta" y afirmó que no había "ninguna señal de que algo haya cambiado" en los planes de Estados Unidos para hacerse con el control de la gigantesca isla danesa, según El País. "Creemos que hay avances y, por parte de Groenlandia, estamos centrados en encontrar una solución que sea buena para todos nosotros y, lo más importante, que no se produzcan amenazas de anexión, toma de control o una compra de Groenlandia y del pueblo groenlandés", subrayó Nielsen.
En la reunión también participó el ministro de Exteriores groenlandés, Mute Egede, quien fue primer ministro de la isla ártica entre 2021 y 2025. "Pidieron una reunión y hemos explicado nuestra situación y nuestra postura, y que tenemos algunas líneas rojas: no venderemos Groenlandia, nos pertenecerá siempre", afirmó Egede, según El País. Landry no hizo declaraciones tras el encuentro.
La víspera, el gobernador de Luisiana dijo haber hablado con el presidente estadounidense antes de realizar su primer viaje a la isla danesa y que este le pidió que consiguiese hacer "tantos amigos como sea posible" durante su estancia en Nuuk, según reportó ABC Color. Landry rechazó cualquier intención anexionista en sus declaraciones a la televisión pública danesa DR, afirmando: "Estoy aquí sólo para construir relaciones, escuchar, aprender y ver si hay posibilidades para ampliar la relación entre Estados Unidos, Groenlandia y Dinamarca".
Este jueves, Landry inaugurará la nueva sede del consulado estadounidense en Nuuk, según El País. El enviado especial había sido invitado por un particular a asistir en marzo pasado a una tradicional carrera de trineos en la isla, pero la invitación fue retirada finalmente después de las críticas de la organización.
Las aspiraciones expansionistas de Trump sobre Groenlandia han sido una constante desde que regresó hace poco más de un año a la Casa Blanca, según El País. Tras amenazar con tomar el control de la isla, incluso sin descartar el uso de la fuerza militar, la tensión se redujo a finales de marzo —después de que seis países europeos enviaran pequeños contingentes a la isla en apoyo de Dinamarca— y la crisis se recondujo a la vía diplomática.
Desde finales de enero, cuando Trump anunció un preacuerdo con la OTAN para reforzar la seguridad en el Ártico, representantes de Estados Unidos se han reunido cinco veces en Washington con las delegaciones danesa y groenlandesa para alcanzar una solución negociada al conflicto, según El País y Primicias. Landry no ha participado en ninguno de esos encuentros en la capital estadounidense.
El equipo negociador de Trump está encabezado por Michael Needham, un alto cargo del Departamento de Estado, según Primicias. El jefe de la delegación danesa es Jeppe Tranholm, secretario de Estado de Asuntos Exteriores. En las reuniones participan también el embajador danés en Washington, Jesper Moller Sorensen, y el principal diplomático groenlandés en la capital, Jacob Isbosethsen.
El Pentágono tiene intención de abrir tres nuevas bases militares en el sur de Groenlandia, una pretensión que se ajusta al acuerdo de defensa vigente entre Washington y Copenhague, según El País y Primicias. Gregory Guillot, jefe del Comando Norte de Estados Unidos, declaró en una audiencia en el Congreso a mediados de marzo que el Pentágono quería "desarrollar más puertos y aeródromos" en Groenlandia, dada "su importancia estratégica", según Primicias.
La Administración Trump pretende levantar esas bases en el sur de Groenlandia —en Kangerlussuaq, Narsarsuaq y otra localización aún por determinar—, destinadas a vigilar la actividad submarina de Rusia y China, según fuentes vinculadas a la negociación citadas por la BBC y reportadas por Primicias.
Sin embargo, la Administración Trump reclama la soberanía del territorio que ocupen las futuras bases, una exigencia que no están dispuestos a aceptar los representantes daneses y groenlandeses, según El País. The New York Times publicó este lunes que la Casa Blanca pretende modificar el acuerdo de 1951 para garantizar la presencia indefinida de tropas estadounidenses en Groenlandia, incluso si la isla logra independizarse del Reino de Dinamarca en el futuro.
Una fuente aseguró a la BBC que Washington reclama la soberanía sobre el territorio que ocupen las futuras instalaciones, según reportó Primicias. "El asunto de la soberanía puede convertirse en un problema muy grande", advirtió Mikkel Runge Olesen, investigador del Instituto Danés de Estudios Internacionales y especializado en el Ártico y las relaciones transatlánticas. "No veo posible que políticos daneses o groenlandeses lleguen a aceptarlo", añadió el experto.
Olesen apuntó que lograr ese objetivo sería útil políticamente para Trump: "Alardearía de haber conseguido algo que sin las amenazas militares nunca habría podido obtener, y probablemente tendría razón", según Primicias. El investigador añadió que una transferencia de soberanía "colocaría a Estados Unidos en una posición mucho más fuerte de cara a mantener su presencia en la isla. Sin duda, sería muchísimo más difícil que se marcharan después, incluso en el hipotético caso de que Groenlandia se independizara o la OTAN se desintegrara".
Según The New York Times, citado por El País, Washington reclama también una capacidad efectiva de veto sobre futuras inversiones de Rusia y China en la isla de 57.000 habitantes, la mayor del planeta. Los representantes de Trump también han insistido en las reuniones que se han celebrado en la capital estadounidense en que se acuerde algún tipo de cooperación para explotar los vastos recursos naturales de Groenlandia.
Un acuerdo bilateral de defensa firmado en 1951 y renovado en 2004 otorga a Estados Unidos una posición privilegiada para expandir su presencia militar en Groenlandia, según Primicias. En principio, no habría obstáculos para construir esas tres bases y desplegar allí a cientos o miles de soldados. El Pentágono quiere rehabilitar dos de ellas: la de Narsarsuaq, con un puerto de aguas profundas, y la de Kangerlussuaq, con una larga pista de aterrizaje, según Primicias.
Durante la Guerra Fría llegó a haber en Groenlandia 10.000 soldados estadounidenses repartidos en 17 bases, que se fueron cerrando paulatinamente conforme disminuía el peso del Ártico en la pugna con la Unión Soviética, según El País. Estados Unidos mantiene hoy únicamente la base espacial de Pituffik, en el noroeste de la isla. Allí, en marzo de 2025, el vicepresidente J.D. Vance, rodeado de militares, cargó contra Dinamarca por no haber invertido lo suficiente en las últimas décadas para garantizar la seguridad del territorio, según Primicias.
"La estrategia del Gobierno de Dinamarca durante 2025 fue tratar de apaciguar a Estados Unidos mediante inversiones en defensa", sostuvo Olesen, según Primicias. "Pero a comienzos de año se dieron cuenta de que no funcionaba". Tras anunciar un paquete de 27.400 millones de coronas danesas (unos 3.700 millones de euros) para reforzar la seguridad en el Ártico, Trump afirmó que lo único que había hecho su aliado en la OTAN era enviar "otro trineo tirado por perros", según Primicias.
El presidente —que durante su primer mandato ya canceló un viaje a Copenhague después de que la primera ministra, Mette Frederiksen, descartara la venta de Groenlandia— endureció el tono en los días siguientes: "Me gustaría llegar a un acuerdo, ya saben, por las buenas. Pero si no lo hacemos por las buenas, lo haremos por las malas", según Primicias.
"El Gobierno danés adoptó entonces una postura más firme, centrada en movilizar a sus aliados europeos", resumió Olesen, según Primicias. Francia, Alemania, el Reino Unido, Países Bajos, Suecia y Noruega enviaron pequeños contingentes a Groenlandia. Trump suavizó su postura, y Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos acordaron abrir una vía de diálogo para resolver la crisis.
El primer ministro groenlandés declaró el martes en Copenhague que se habían producido "algunos avances en la dirección correcta" en las conversaciones tripartitas en Washington, según Primicias. Nielsen aseguró que los equipos danés y groenlandés han trasladado su voluntad de "hacer más en materia de seguridad nacional e internacional y asumir mayores responsabilidades". "Nuestra única exigencia es el respeto", subrayó Nielsen durante su intervención en un foro sobre democracia.
En los últimos meses Trump apenas ha mencionado Groenlandia, con una excepción, según Primicias. En abril, tras el rechazo de sus aliados europeos a implicarse en la guerra con Irán, publicó en Truth, su red social: "¡¡¡LA OTAN NO ESTABA AHÍ CUANDO LA NECESITAMOS, Y NO ESTARÁ AHÍ SI LA VOLVEMOS A NECESITAR. RECORDAD GROENLANDIA, ESE ENORME TROZO DE HIELO MAL GESTIONADO!!!".
Acosado por Trump, el Gobierno groenlandés ha mostrado en el último año su interés en estrechar los lazos con Bruselas, según Primicias. "Los países miembros de la UE han sido unos aliados firmes y han estado a nuestro lado cuando más lo hemos necesitado", subrayó este martes el primer ministro. Nielsen lamentó que las complejas negociaciones para formar Gobierno en Dinamarca tras las elecciones de marzo dificultan por ahora un acuerdo a corto plazo con Estados Unidos.
Tanto Copenhague como Nuuk han resaltado que en las negociaciones se deben respetar las líneas rojas de la integridad territorial, la soberanía y el derecho de autodeterminación de los groenlandeses, según ABC Color.
Olesen incidió en el riesgo de que las conversaciones descarrilen por la exigencia de la Administración Trump de designar las futuras bases como territorio soberano de Estados Unidos, según Primicias. "Si mantiene esa postura, cabe esperar una escalada, un repunte de la tensión, que ha permanecido mucho más contenida desde enero", vaticinó el investigador.

