La erupción del Etna, que inició en la noche del domingo 5 al lunes 6 de julio, generó una columna de ceniza de aproximadamente 1,5 kilómetros de altura que el viento desplazó hacia el sur, según informó el Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia (INGV) en un comunicado. Esta emisión de ceniza provocó el cierre inmediato del aeropuerto de Catania, principal terminal aérea de Sicilia, que permaneció inoperativo durante más de 24 horas.
"Tras el cambio de alerta por actividad volcánica de rojo a naranja, se ha decidido reanudar las operaciones aéreas con efecto inmediato", señaló el aeropuerto de Catania al filo de las 12.00 horas del martes 7 de julio, según reportó el diario El País. Sin embargo, el impacto en el tráfico aéreo fue considerable: cerca de 120 vuelos fueron cancelados y más de 60 desviados a otros aeropuertos sicilianos, obligando a muchos viajeros a realizar largos trayectos en autobuses o vehículos privados para llegar a sus destinos.
A primera hora del martes, la sociedad gestora de los aeropuertos sicilianos (SAR) había comunicado que el cierre del aeropuerto de Catania, iniciado en la noche del lunes, estaría en vigor al menos hasta las 14.00 horas. "A raíz de la actividad volcánica del Etna, se mantiene la suspensión de todos los vuelos de llegada y el bloqueo total de las salidas, por el momento hasta las 14.00, en el aeropuerto Fontanarossa de Catania", señaló la SAR en un comunicado, según El País.
El Observatorio Volcánico para la Aviación (VONA) emitió su último aviso sobre el Etna a las 3.12 de la madrugada del lunes, indicando "una fuerte actividad estromboliana procedente de los cráteres de la cumbre y una continua e intensa emisión de ceniza", según informó el INGV. La actividad estromboliana se caracteriza por explosiones moderadas que expulsan fragmentos de lava incandescente y ceniza.
Poco antes de la reapertura del aeropuerto, las aerolíneas advirtieron que, dependiendo de la evolución de la situación, podría ser necesario reprogramar despegues y aterrizajes no solo en Catania, sino en los tres aeropuertos sicilianos. Las compañías recomendaron a los pasajeros consultar el estado de sus vuelos en las páginas web del aeropuerto o de las aerolíneas correspondientes, según El País.
Los científicos del INGV señalaron que los modelos de previsión elaborados a partir de datos meteorológicos indicaban que la dispersión de la ceniza continuaría hacia el sur durante las horas siguientes al cierre del aeropuerto.
Esta erupción forma parte de un proceso eruptivo más amplio que el Etna comenzó el 26 de junio, caracterizado inicialmente por la expulsión de lava. Ese episodio obligó a las autoridades italianas a intensificar el nivel de vigilancia sobre el volcán, según informó el INGV. El instituto precisó el domingo que los flujos de lava se habían detenido por completo el 4 de julio, pero la repentina emisión de ceniza alteró los planes de miles de viajeros.
Entre la noche del 2 y el 3 de julio, los científicos detectaron un segundo y pequeño flujo de lava que avanzó poco más de un centenar de metros antes de detenerse, según el INGV.
El Etna, ubicado en la costa este de Sicilia, es el volcán activo más alto de la placa europea y uno de los más activos del mundo. Sus erupciones son frecuentes y pueden variar en intensidad, desde emisiones menores de ceniza hasta flujos de lava significativos. La proximidad del aeropuerto de Catania al volcán hace que las operaciones aéreas sean particularmente vulnerables a la actividad volcánica, especialmente cuando hay emisión de ceniza que puede dañar los motores de las aeronaves y reducir la visibilidad.
El cierre de aeropuertos por actividad volcánica no es infrecuente en zonas con volcanes activos. La ceniza volcánica representa un peligro significativo para la aviación porque puede causar fallos en los motores de los aviones, dañar los sistemas electrónicos y obstruir los instrumentos de navegación. Por esta razón, las autoridades aeronáuticas aplican protocolos estrictos de seguridad que incluyen el cierre temporal de aeropuertos cuando la concentración de ceniza en la atmósfera alcanza niveles peligrosos.
La reapertura del aeropuerto de Catania este martes al mediodía marca el inicio de un proceso de normalización del tráfico aéreo en la región, aunque las aerolíneas y autoridades aeroportuarias continúan monitoreando la actividad del Etna para prevenir nuevas interrupciones. Los pasajeros afectados por las cancelaciones y desvíos deberán coordinarse con sus aerolíneas para reprogramar sus vuelos o buscar alternativas de transporte.




