El partido se disputará este martes a las 21.00 horas en Dallas, con transmisión por La1 y Dazn. Las semifinales se completan este miércoles con el enfrentamiento entre Inglaterra y Argentina en Atlanta, a la misma hora. Se trata de un escenario sin precedentes en la historia de los Mundiales: cuatro campeones del mundo en las semifinales, y los cuatro equipos que comenzaron el torneo como máximos favoritos según el ranking de la FIFA.
Francia llega como el equipo más temido en ataque, según reportes de la fuente. La selección dirigida por Didier Deschamps ha mostrado un arsenal ofensivo letal durante todo el torneo, con Kylian Mbappé, Ousmane Dembélé, Doué y Olise como sus principales armas. Los franceses se caracterizan por abrasar con la velocidad de sus futbolistas, generando un juego de transiciones rápidas y ataques devastadores. Francia es descrita como una selección redonda y consistente desde el primer día, apabullante en todas sus citas. Los modelos de predicción y las casas de apuestas otorgan más opciones a los franceses para avanzar a la final.
La selección francesa es finalista en las dos últimas Copas del Mundo y campeona en 2018. Persigue alargar un ciclo extraordinario de tres finales consecutivas en Mundiales. Sin embargo, su defensa ha sufrido cambios significativos respecto a encuentros anteriores. En el partido de semifinal de la Nations League disputado el año pasado en Alemania, la defensa francesa estaba formada por Kalulu, Konaté, Lenglet y Theo Hernández. Ninguno de estos jugadores será titular contra España en esta ocasión.
España, bajo la dirección de Luis de la Fuente, ha seguido una trayectoria distinta en el torneo. El equipo ha demostrado una capacidad enorme de minimizar a los contrarios a través del juego, cada vez más fluido. La Roja ha mejorado progresivamente, recuperando paso a paso el funcionamiento de los mecanismos que maravillaron al mundo en la Eurocopa de Alemania, aunque sin contar con la versión deslumbrante de Nico Williams y Lamine Yamal de hace dos veranos. España abrasa con la velocidad de la pelota, no con la de sus futbolistas, generando un contraste fundamental con el modelo francés.
Los antecedentes recientes favorecen a España. En los dos últimos enfrentamientos directos, la selección española ha sido capaz de ganar a Francia con su estilo de juego. El partido de 2024 fue una semifinal en la que España remontó un resultado adverso. Carvajal estaba sancionado por su tarjeta roja contra Alemania en cuartos, dejando la banda derecha al cuidado del veterano Navas, de 38 años, precisamente donde atacaría Mbappé. Los franceses se adelantaron, pero Lamine Yamal anotó un golazo por la escuadra que inició la remontada completada por Olmo. Cinco días después, España derrotó a Inglaterra en la final de Berlín.
El enfrentamiento más reciente fue aún más dramático. En la semifinal de la Nations League disputada el año pasado en Alemania, España ganaba 5-1 a falta de 11 minutos para el final, con dos goles de Lamine Yamal. En ese momento, un gol de Cherki, que salió desde el banquillo, inició una transformación extraordinaria que terminó con un insólito 5-4 en el marcador final. Cherki fue determinante en aquella remontada, aunque ahora vive muy relegado en la selección francesa por la explosión deslumbrante de Olise, quien se ha convertido en un socio generoso de Mbappé.
La Roja está consciente de la amenaza ofensiva francesa. Según declaraciones de Baena, jugador español, "sabemos los cuatro jugadores que tiene arriba". El centrocampista añadió: "que ellos están más cómodos cuando tienen el balón transitando ofensivamente. Pero nosotros intentaremos hacer como todos los partidos, tener la posesión de balón, e intentar tener las menos pérdidas posibles para no favorecer al rival". Esta estrategia resume el enfoque español: mantener el control del juego para minimizar las oportunidades de contraataque francés.
El contraste entre ambos estilos será determinante. Francia persigue alargar un ciclo asombroso de tres finales consecutivas en Mundiales. España confía en que sea el momento de la aparición de Lamine Yamal y aspira a pisar la segunda final de su historia, 16 años después de aquella noche inolvidable de Sudáfrica en 2010.
El contexto político ha añadido tensión al encuentro. El expresidente Mariano Rajoy publicó un artículo en el que afirmaba que Francia tenía una plantilla de gran nivel y apostillaba: "Eso sí, sin franceses". Los gobiernos de ambos países censuraron el artículo por considerarlo "racista", generando un resquemor adicional que acompaña a la selección española en su viaje a Dallas. El partido se disputará además en el día nacional francés, aniversario de la Toma de la Bastilla, añadiendo una capa simbólica al enfrentamiento.
Dos modelos de excelencia se enfrentarán en Dallas. Ambos han llevado a sus respectivas selecciones a la cima del fútbol mundial, y ambos se han batido de manera repetida en el camino hacia los títulos en los últimos años. El resultado determinará quién avanzará a la final del domingo, en un partido que promete ser formidable, cuajado de estrellas y de cuentas pendientes.