Estados Unidos acelera transición democrática en Venezuela con inicio previsto para agosto
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Estados Unidos acelera transición democrática en Venezuela con inicio previsto para agosto

Estados Unidos anunció que la transición democrática en Venezuela comenzará a principios de agosto, según informó el secretario de Estado Marco Rubio. El proceso, que busca fortalecer la democracia tras los terremotos de junio que dejaron más de 5.200 muertos, involucra conversaciones entre el gobierno interino de Delcy Rodríguez y representantes de la Asamblea Nacional opositora de 2015, la última elegida democráticamente según Washington. Las negociaciones se desarrollan en medio de tensiones entre partidarios de Rodríguez y la líder opositora exiliada María Corina Machado.

INTERNACIONAL21 JUL 2026

Washington mantiene un control especial sobre Venezuela desde que el 3 de enero lanzó una operación militar para capturar a Nicolás Maduro en Caracas, dejando a Delcy Rodríguez como presidenta interina, según reportó El País. Durante estos meses, los partidarios de María Corina Machado, quien vive exiliada, han reclamado su regreso al país para asumir el poder tras considerar que ganó las elecciones de 2024.

Marco Rubio, secretario de Estado estadounidense, es el encargado de las relaciones bilaterales y de liderar las conversaciones con el gobierno venezolano. Durante una conferencia de prensa en la base aérea Andrews el lunes 21 de julio, antes de viajar a Filipinas para participar en la cumbre de la Asociación de Países del Sureste Asiático (ASEAN), anunció el cronograma de la transición. "Un grupo que representa a la Asamblea Nacional de 2015, la última asamblea nacional elegida democráticamente, el grupo que reconocimos como el gobierno legítimo de Venezuela, se reunió con el gobierno interino y acordó establecer un formato y un foro no solo para las conversaciones de reconciliación, sino también para iniciar el proceso de transición, que es lo que necesita el pueblo venezolano", dijo Rubio a periodistas.

Las primeras conversaciones oficiales comenzarán la primera semana de agosto, según el secretario de Estado. "Me pareció una oferta muy importante. Obviamente, veremos cómo se desarrolla, pero creemos que este acuerdo fue recibido en gran medida en Venezuela como una excelente noticia, y sin duda, estaremos muy involucrados en él", agregó Rubio.

Dinorah Figuera, diputada exiliada y presidenta de la Asamblea Nacional opositora electa en 2015, regresó a Caracas hace un mes después de pasar ocho años en el exilio. Washington favoreció su regreso para impulsar la renovación del Consejo Nacional Electoral (CNE). Figuera fue una de las diputadas elegidas en diciembre de 2015, cuando la oposición logró su primera victoria electoral frente al chavismo con mayoría calificada en el Parlamento. Es una de las pocas figuras políticas activas que quedan del gobierno interino de Juan Guaidó, quien en 2019 creó una estructura paralela de gestión apoyada en los poderes de esa Asamblea Nacional.

La estrategia diseñada por Marco Rubio, que cuenta con el apoyo de Donald Trump y el visto bueno de Delcy Rodríguez, busca debilitar los apoyos de María Corina Machado. Jorge Rodríguez, hermano de Delcy y presidente de la Asamblea Nacional, anunció que ha entablado un "diálogo político" y creado una "mesa técnica y política paritaria" con representantes de los diputados opositores de la Asamblea de 2015 a 2020, que el chavismo desconoció y boicoteó durante años. Mediante un comunicado difundido hace un mes tras la reunión de Rodríguez y Figuera, la Asamblea aseguró que el proceso cuenta con hitos y cronogramas concretos para el "fortalecimiento de la democracia, la consolidación de la paz y la búsqueda de un futuro de bienestar y prosperidad". Figuera también se reunió con John Barret, encargado de negocios estadounidense.

Estados Unidos ya había ofrecido pistas sobre el proceso de transición la semana anterior, mientras comienzan a recrudecerse las tensiones entre los partidarios de Delcy Rodríguez y María Corina Machado. Para evitar que este enfrentamiento se intensifique, Washington quiere acelerar el proceso. "Estados Unidos acoge con satisfacción los anuncios sobre una agenda conjunta que comenzará el 1 de agosto para promover la estabilidad, la democracia y la recuperación nacional de Venezuela", aseguró el Departamento de Estado estadounidense en un comunicado en el que recordó que este movimiento cuenta con el respaldo del gobierno interino liderado por Rodríguez.

Las negociaciones para poner en marcha el proceso de transición se producen en medio de los trabajos de reconstrucción y estabilización del país tras los graves terremotos sufridos a finales de junio. Dos sismos sacudieron el norte de Venezuela, dejando un balance de más de 5.200 muertos, decenas de miles de heridos y un paisaje desolador en La Guaira y Caracas. Cientos de edificios colapsaron, instalaciones públicas como hospitales, colegios y otros inmuebles se vinieron abajo, dejando un paisaje sembrado de escombros.

La catástrofe ha puesto de manifiesto la necesidad de un gobierno de unidad capaz de gestionar de forma eficaz los recursos para la reconstrucción y estabilización económica del país. Rubio ha asegurado que Estados Unidos ya ha aportado 180 millones de dólares de los 300 millones que comprometió para ayudar a Venezuela. "Ya superamos los 180 millones de dólares y estamos buscando más; haremos más. Los venezolanos harán más. Creo que estamos tratando de ayudarlos a obtener acceso a financiamiento y crédito internacionales para la reconstrucción. Todavía están elaborando un presupuesto del costo total, que será considerable, tanto para la remoción de escombros como para la construcción de nuevas infraestructuras", dijo el secretario de Estado.

El proceso de transición representa un giro significativo en la política estadounidense hacia Venezuela. Tras la operación militar de enero que resultó en la captura de Maduro, Washington ha mantenido a Delcy Rodríguez como presidenta interina mientras negocia los términos de una transición democrática. Sin embargo, la estrategia de fortalecer a Dinorah Figuera y la Asamblea Nacional de 2015 en lugar de respaldar directamente a María Corina Machado sugiere que Estados Unidos busca una solución que no necesariamente coloque a Machado en el poder, a pesar de que sus partidarios consideran que ganó las elecciones de 2024.

La reconstrucción tras los terremotos de junio añade urgencia al proceso. Con más de 5.200 muertos y una infraestructura devastada, Venezuela requiere estabilidad política y acceso a financiamiento internacional para recuperarse. El compromiso de Estados Unidos de aportar 300 millones de dólares en ayuda, del cual ya ha desembolsado 180 millones, vincula la asistencia humanitaria a la cooperación política con el gobierno interino.

Las conversaciones que comenzarán la primera semana de agosto determinarán si la transición democrática puede avanzar sin profundizar las divisiones entre los diferentes sectores de la oposición venezolana. El éxito del proceso dependerá de la capacidad de las partes para llegar a acuerdos sobre la renovación del Consejo Nacional Electoral y los mecanismos para garantizar elecciones libres y justas. Washington ha dejado claro que su participación activa en estas negociaciones será determinante para el futuro político de Venezuela.

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21 jul 2026
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Washington mantiene un control especial sobre Venezuela desde que el 3 de enero lanzó una operación militar para capturar a Nicolás Maduro en Caracas, dejando a Delcy Rodríguez como presidenta interina, según reportó El País. Durante estos meses, los partidarios de María Corina Machado, quien vive exiliada, han reclamado su regreso al país para asumir el poder tras considerar que ganó las elecciones de 2024.

Marco Rubio, secretario de Estado estadounidense, es el encargado de las relaciones bilaterales y de liderar las conversaciones con el gobierno venezolano. Durante una conferencia de prensa en la base aérea Andrews el lunes 21 de julio, antes de viajar a Filipinas para participar en la cumbre de la Asociación de Países del Sureste Asiático (ASEAN), anunció el cronograma de la transición. "Un grupo que representa a la Asamblea Nacional de 2015, la última asamblea nacional elegida democráticamente, el grupo que reconocimos como el gobierno legítimo de Venezuela, se reunió con el gobierno interino y acordó establecer un formato y un foro no solo para las conversaciones de reconciliación, sino también para iniciar el proceso de transición, que es lo que necesita el pueblo venezolano", dijo Rubio a periodistas.

Las primeras conversaciones oficiales comenzarán la primera semana de agosto, según el secretario de Estado. "Me pareció una oferta muy importante. Obviamente, veremos cómo se desarrolla, pero creemos que este acuerdo fue recibido en gran medida en Venezuela como una excelente noticia, y sin duda, estaremos muy involucrados en él", agregó Rubio.

Dinorah Figuera, diputada exiliada y presidenta de la Asamblea Nacional opositora electa en 2015, regresó a Caracas hace un mes después de pasar ocho años en el exilio. Washington favoreció su regreso para impulsar la renovación del Consejo Nacional Electoral (CNE). Figuera fue una de las diputadas elegidas en diciembre de 2015, cuando la oposición logró su primera victoria electoral frente al chavismo con mayoría calificada en el Parlamento. Es una de las pocas figuras políticas activas que quedan del gobierno interino de Juan Guaidó, quien en 2019 creó una estructura paralela de gestión apoyada en los poderes de esa Asamblea Nacional.

La estrategia diseñada por Marco Rubio, que cuenta con el apoyo de Donald Trump y el visto bueno de Delcy Rodríguez, busca debilitar los apoyos de María Corina Machado. Jorge Rodríguez, hermano de Delcy y presidente de la Asamblea Nacional, anunció que ha entablado un "diálogo político" y creado una "mesa técnica y política paritaria" con representantes de los diputados opositores de la Asamblea de 2015 a 2020, que el chavismo desconoció y boicoteó durante años. Mediante un comunicado difundido hace un mes tras la reunión de Rodríguez y Figuera, la Asamblea aseguró que el proceso cuenta con hitos y cronogramas concretos para el "fortalecimiento de la democracia, la consolidación de la paz y la búsqueda de un futuro de bienestar y prosperidad". Figuera también se reunió con John Barret, encargado de negocios estadounidense.

Estados Unidos ya había ofrecido pistas sobre el proceso de transición la semana anterior, mientras comienzan a recrudecerse las tensiones entre los partidarios de Delcy Rodríguez y María Corina Machado. Para evitar que este enfrentamiento se intensifique, Washington quiere acelerar el proceso. "Estados Unidos acoge con satisfacción los anuncios sobre una agenda conjunta que comenzará el 1 de agosto para promover la estabilidad, la democracia y la recuperación nacional de Venezuela", aseguró el Departamento de Estado estadounidense en un comunicado en el que recordó que este movimiento cuenta con el respaldo del gobierno interino liderado por Rodríguez.

Las negociaciones para poner en marcha el proceso de transición se producen en medio de los trabajos de reconstrucción y estabilización del país tras los graves terremotos sufridos a finales de junio. Dos sismos sacudieron el norte de Venezuela, dejando un balance de más de 5.200 muertos, decenas de miles de heridos y un paisaje desolador en La Guaira y Caracas. Cientos de edificios colapsaron, instalaciones públicas como hospitales, colegios y otros inmuebles se vinieron abajo, dejando un paisaje sembrado de escombros.

La catástrofe ha puesto de manifiesto la necesidad de un gobierno de unidad capaz de gestionar de forma eficaz los recursos para la reconstrucción y estabilización económica del país. Rubio ha asegurado que Estados Unidos ya ha aportado 180 millones de dólares de los 300 millones que comprometió para ayudar a Venezuela. "Ya superamos los 180 millones de dólares y estamos buscando más; haremos más. Los venezolanos harán más. Creo que estamos tratando de ayudarlos a obtener acceso a financiamiento y crédito internacionales para la reconstrucción. Todavía están elaborando un presupuesto del costo total, que será considerable, tanto para la remoción de escombros como para la construcción de nuevas infraestructuras", dijo el secretario de Estado.

El proceso de transición representa un giro significativo en la política estadounidense hacia Venezuela. Tras la operación militar de enero que resultó en la captura de Maduro, Washington ha mantenido a Delcy Rodríguez como presidenta interina mientras negocia los términos de una transición democrática. Sin embargo, la estrategia de fortalecer a Dinorah Figuera y la Asamblea Nacional de 2015 en lugar de respaldar directamente a María Corina Machado sugiere que Estados Unidos busca una solución que no necesariamente coloque a Machado en el poder, a pesar de que sus partidarios consideran que ganó las elecciones de 2024.

La reconstrucción tras los terremotos de junio añade urgencia al proceso. Con más de 5.200 muertos y una infraestructura devastada, Venezuela requiere estabilidad política y acceso a financiamiento internacional para recuperarse. El compromiso de Estados Unidos de aportar 300 millones de dólares en ayuda, del cual ya ha desembolsado 180 millones, vincula la asistencia humanitaria a la cooperación política con el gobierno interino.

Las conversaciones que comenzarán la primera semana de agosto determinarán si la transición democrática puede avanzar sin profundizar las divisiones entre los diferentes sectores de la oposición venezolana. El éxito del proceso dependerá de la capacidad de las partes para llegar a acuerdos sobre la renovación del Consejo Nacional Electoral y los mecanismos para garantizar elecciones libres y justas. Washington ha dejado claro que su participación activa en estas negociaciones será determinante para el futuro político de Venezuela.

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