Estados Unidos acusa a Cuba de orquestar "amenazas únicas" mientras la isla sufre hambre y apagones de seis meses
El Departamento de Estado estadounidense publicó un informe de 100 páginas acusando a Cuba de estar detrás de "muchos de los mayores trastornos políticos recientes en la historia estadounidense" y de representar "una amenaza única para la seguridad nacional estadounidense", mientras la isla enfrenta un bloqueo petrolero de seis meses que ha dejado a su población de 9,5 millones de personas buscando comida en basura sin recoger y soportando apagones de más de 24 horas. El informe, titulado "Cuba: Capital del Comunismo del Siglo XXI", fue publicado el lunes por el Departamento de Estado, dirigido por el cubanoamericano Marco Rubio, y acusa a La Habana de responsabilidad en eventos que van desde "los disturbios de George Floyd hasta el surgimiento de antifa y la explosión del activismo pro-terrorista en universidades estadounidenses".
El informe sin firma representa la última escalada en una campaña de "máxima presión" contra el gobierno cubano que comenzó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero, según reportes. Desde entonces, Cuba ha sido paralizada por el bloqueo petrolero, sanciones contra empresas extranjeras y amenazas de intervención militar.
El documento afirma que "el asalto de Cuba contra Estados Unidos nunca fue, en su raíz, una disputa sobre política económica o soberanía o incluso la propiedad de un territorio particular. Fue una revolución contra la civilización occidental en sí misma, librada, en parte, mediante el método novedoso e insidioso de persuadir a los hijos de occidente a que se vuelvan contra su propia herencia".
El informe acusa a Cuba de haber comenzado a conspirar contra gobiernos vecinos casi inmediatamente después de tomar La Habana en enero de 1959, citando expediciones contra Haití, República Dominicana, Nicaragua y Panamá en ese mismo año. Sin embargo, el documento omite contexto crucial: Haití estaba gobernado por François "Papa Doc" Duvalier, quien mató a aproximadamente 60.000 de sus propios ciudadanos; República Dominicana por Rafael Trujillo, responsable de la "masacre del perejil" que asesinó entre 20.000 y 35.000 haitianos; y Nicaragua por la familia Somoza, acreditada con el asesinato de hasta 50.000 nicaragüenses.
El informe dedica énfasis sospechoso a cuestiones raciales, citando a un oficial de inteligencia que supuestamente dijo al Miami Herald en 2002 que "somos mucho más abiertos a los latinos que a personas con dientes de acero y acento eslavo". También lamenta el compromiso ideológico de los espías reclutados por Cuba, pero no menciona que varios fueron inspirados por los intentos de la CIA de asesinar a Fidel Castro, ni tampoco el refugio que Estados Unidos ofreció a los exiliados Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, quienes organizaron el bombardeo del vuelo 455 de Cubana en 1976, que mató a 73 personas.
El documento agrupa la larga lucha interna estadounidense por los derechos civiles y la reforma social, reenmarcándola como una batalla entre actores extranjeros y la "civilización occidental", enfatizando grupos como los Panteras Negras, a los que acredita a Cuba. Aunque varios revolucionarios negros encontraron santuario en la isla, más famosamente Assata Shakur, quien tenía un precio de 2 millones de dólares por la muerte de un oficial estatal de Nueva Jersey, la experiencia no fue tan conspiradora como sugiere el autor del informe.
En entrevistas, Nehanda Abiodun, una de las fugitivas mencionadas, dijo que su política y rabia revolucionaria provenían de su experiencia creciendo en Nueva York en los años setenta, no de ningún amor por Cuba, cuyo gobierno llegó a resentir por silenciarla a cambio de refugio. Afirmó que lo primero que sucedió al llegar fue ser perfilada racialmente por la policía cubana. Si fue parte de una conspiración internacional bien engrasada, no se notó.
Durante cinco años, el gobierno cubano ni siquiera ha podido permitirse alimentar a su población de 9,5 millones de personas, quienes en su mayoría lo culpan por la crisis. El informe anticipa esta crítica, argumentando que "confundir la pobreza de Cuba con inofensividad es malinterpretar completamente la amenaza. Su debilidad material nunca fue la medida de su peligro".
El documento concluye que "hoy, agentes y operativos cubanos mantienen una presencia en cientos de grupos de fachada, organizaciones activistas, centros de solidaridad y redes de ONG e instituciones sin fines de lucro ideológicas. Estos grupos colectivamente representan uno de los vectores más grandes, sofisticados y peligrosos para la influencia extranjera hostil en la historia estadounidense moderna".
Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba, respondió diciendo que Estados Unidos había caído presa de una "nueva y más peligrosa versión del macartismo", refiriéndose a la campaña anticomunista de los años cincuenta liderada por el senador Joseph McCarthy.
Un académico cubano que prefirió permanecer anónimo ofreció una crítica más mordaz: "Lee exactamente como un informe que los medios estatales de Cuba escribirían sobre Estados Unidos".
La publicación del informe ocurre en el contexto de una campaña de máxima presión que ha dejado a Cuba en una situación humanitaria crítica. El bloqueo petrolero de seis meses ha causado apagones generalizados y escasez de alimentos, con ciudadanos reportando búsquedas desesperadas de comida en basura sin recoger. El informe parece ser también un intento de "marginalizar" a sectores de la izquierda estadounidense antes de las elecciones de mitad de período en noviembre.

