El 3 de enero de 2026, fuerzas especiales estadounidenses ejecutaron la Operación Resolución Absoluta, capturando al presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores en Caracas, tras un ataque militar que incluyó bombardeos de infraestructura estratégica.
En una operación militar sin precedentes, Estados Unidos capturó al presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores en la madrugada del 3 de enero de 2026. La operación, denominada 'Resolución Absoluta', comenzó alrededor de las 2:00 a.m. hora local con bombardeos coordinados en el norte de Venezuela.
Según fuentes oficiales, la operación involucró aproximadamente 150 aeronaves de la Marina, Fuerza Aérea y Cuerpo de Marines de Estados Unidos. Entre los medios utilizados se encontraban aviones de combate F-22, F-35, helicópteros Chinook y vehículos aéreos no tripulados, incluyendo el RQ-170 Sentinel.
El presidente Donald Trump justificó la intervención como una acción de cumplimiento de la ley con apoyo militar, argumentando que tenía 'autoridad constitucional inherente' para realizarla. Las principales acusaciones contra Maduro incluyen fraude electoral y liderar un 'estado narco'.
La vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez denunció la captura como un secuestro. Según reportes oficiales, al menos 23 oficiales de seguridad venezolanos y 32 miembros de inteligencia cubana murieron durante el ataque.
La comunidad internacional reaccionó dividida. Mientras la diáspora venezolana celebraba, varios países y expertos en derecho internacional señalaron que la operación violaba la Carta de la ONU y la soberanía de Venezuela.
Rodríguez fue juramentada como presidenta interina el 5 de enero. Como parte de los acuerdos posteriores a la intervención, se liberaron 250 prisioneros políticos y se anunció un acuerdo petrolero de 50 millones de barriles con Estados Unidos.
Uno de los objetivos explícitos de la operación, según Trump, era obtener acceso al petróleo venezolano, que posee las mayores reservas probadas del mundo, estimadas en 300 mil millones de barriles.
Las implicaciones geopolíticas de esta intervención son significativas, marcando un precedente en las relaciones internacionales y la política exterior estadounidense.