

El Comando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (CENTCOM) anunció este viernes la finalización del proceso de traslado de 5.700 prisioneros del grupo yihadista Estado Islámico desde Siria hasta Irak, una operación que se desarrolló en apenas tres semanas y coincide con el traspaso del control de algunas cárceles de las fuerzas kurdas al Gobierno central sirio.
La misión de traslado comenzó el 21 de enero y concluyó este jueves con un vuelo nocturno desde el noreste del territorio sirio, según precisó el CENTCOM en un comunicado. Esta zona, que hasta ahora funcionaba como un territorio autónomo de facto en manos de milicias kurdo-árabes, está dejando de serlo en el marco de un acuerdo sellado bajo presión militar de Damasco y tras la progresiva retirada del apoyo estadounidense a los kurdos después de la caída del régimen de Bachar el Asad hace poco más de un año.
El mayor general Kevin Lambert, comandante que encabezó la planificación y ejecución de la misión, aseguró que el traslado "ayudará a prevenir un resurgimiento del Estado Islámico en Siria", donde el grupo terrorista viene incrementando sus ataques y trata de aprovechar la transición política para recuperar fuerzas. Tras la derrota de su califato la década pasada por una coalición internacional liderada por EE.UU. y gracias al empuje de las fuerzas kurdas, el ISIS opera ahora más como insurgencia clandestina en zonas desérticas. La ONU estima que cuenta actualmente con unos 5.000 miembros.
Hace tres semanas, Washington informó de que trasladaría a Irak hasta 7.000 de los 9.000 yihadistas presos en Siria para garantizar su permanencia en instalaciones seguras. El anuncio se produjo en medio de la implementación de un acuerdo entre Damasco y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una alianza liderada por kurdos que hasta ahora gestionaban las principales cárceles para yihadistas y campamentos para sus familiares en el noreste de Siria.
El pasado diciembre, dos soldados estadounidenses y un intérprete murieron en un ataque yihadista cerca de Palmira, según informó El País. También el mes pasado, coincidiendo con una serie de enfrentamientos entre el Gobierno central sirio y las FDS, se registraron fugas en una cárcel con prisioneros del ISIS y en el campo de Al Hol, que alberga a miles de familiares de los yihadistas.
La progresiva retirada estadounidense, que mantiene cerca de un millar de soldados en Siria, responde al acuerdo sellado entre la Administración de Donald Trump y el nuevo presidente sirio, Ahmed al Shara, cuyo ejército asumirá el control de las bases militares y la custodia de los presos yihadistas que permanezcan en el país.
Hasta la operación estadounidense, las cárceles en Siria albergaban unos 9.000 prisioneros del ISIS, principalmente hombres. Los campamentos Al Hol y Al Roj —donde permanecen retenidos sobre todo mujeres y niños, familiares de miembros del ISIS— han pasado de manos kurdas a las del Ejecutivo de Damasco. En su punto álgido, a finales de 2019, Al Hol albergó unas 74.000 personas en condiciones precarias. Actualmente acoge a unas 26.000, casi todos sirios y en un 60% menores de edad. Al Roj es mucho más pequeño, con 2.400 personas.
Según el New York Times, el almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central estadounidense, declaró: "Apreciamos el liderazgo de Irak y su reconocimiento de que la transferencia de los detenidos es esencial para la seguridad regional". Los vuelos de traslado se realizaron bajo la Operación Inherent Resolve, responsable de las operaciones antiterroristas en la región. Funcionarios iraquíes han señalado que Estados Unidos acordó cubrir el costo del encarcelamiento de los prisioneros y el procesamiento de sus futuros juicios.
El traslado de presos se produce dos días después de que EE.UU. anunciara la retirada de sus tropas de la base militar de Al Tanf, establecida en 2014 en un cruce estratégico donde confluyen las fronteras siria, jordana e iraquí. La salida de los marines deja a las FDS en una posición debilitada, mientras las tropas de Al Shara asumen progresivamente el control del noreste del país y pasan a liderar la lucha contra los rescoldos del ISIS.
El líder sirio Ahmed al Shara asumió la presidencia interina tras poner fin en diciembre de 2024, en una ofensiva relámpago, a casi 14 años de guerra y medio siglo de dictadura de la dinastía El Asad. Antiguo comandante de la rama local de Al Qaeda, ha moderado su discurso para acercarse a la comunidad internacional y buscar la complicidad de Estados Unidos, convirtiéndose en el primer líder en la historia del país que ha sido recibido en la Casa Blanca.