Autoridades estadounidenses confirmaron el 3 de junio de 2026 el primer caso de gusano barrenador del Nuevo Mundo en territorio estadounidense desde 1966, detectado en un ternero de tres semanas en el condado de Zavala, Texas, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos. Un segundo caso fue confirmado días después en otro ternero a ocho kilómetros de distancia. El gobierno desplegó una respuesta de emergencia que incluye la liberación de cientos de millones de moscas estériles, perros rastreadores especializados y una zona de cuarentena de 20 kilómetros.