Estados Unidos exige que 50% del contenido de automóviles norteamericanos sea fabricado en su territorio en revisión del T-MEC
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Estados Unidos exige que 50% del contenido de automóviles norteamericanos sea fabricado en su territorio en revisión del T-MEC

La administración de Donald Trump propone modificar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) para exigir que la mitad de los componentes y materiales de un automóvil procedan de proveedores estadounidenses para beneficiarse de aranceles más bajos, según adelantó The Wall Street Journal este viernes. La propuesta, presentada durante las negociaciones en Ciudad de México, busca elevar el contenido regional del 75% al 82% y establecer que el 50% de ese valor sea producido en Estados Unidos, lo que representa un cambio radical frente al esquema actual que no especifica un mínimo exclusivo de contenido estadounidense.

NEGOCIOS29 MAY 2026

Estados Unidos ha puesto sobre la mesa una de las propuestas más ambiciosas y potencialmente disruptivas para la industria automotriz norteamericana: exigir que la mitad del valor de los componentes y materiales de un vehículo provenga de fuentes estadounidenses para poder acceder a aranceles preferenciales bajo el T-MEC, según informó The Wall Street Journal con base en fuentes familiarizadas con los planes de negociación.

La propuesta fue presentada por una delegación del Departamento de Comercio de Estados Unidos durante conversaciones celebradas esta semana en Ciudad de México como parte de la revisión del acuerdo comercial más importante de Norteamérica. Las autoridades mexicanas y estadounidenses prevén celebrar una segunda ronda de contactos en Washington durante julio, según reportó El País. Mientras tanto, aún no se han abierto conversaciones con el Gobierno de Canadá, que ha quedado fuera de esta fase inicial de negociaciones bilaterales.

Según Reuters, la propuesta contempla dos cambios principales: elevar el contenido regional requerido del 75% actual al 82%, y establecer que la mitad de ese contenido sea producido específicamente en Estados Unidos. The Wall Street Journal precisó que la exigencia equivale a establecer un 50% de contenido de fabricación estadounidense medido por el valor en dólares de los componentes.

La diferencia fundamental con el esquema vigente es que el T-MEC actual exige que el 75% del valor de un vehículo provenga de América del Norte para recibir trato preferencial, pero no establece un mínimo exclusivo de contenido estadounidense. El tratado incluye una regla laboral que requiere que el 40% de los componentes de vehículos de pasajeros y el 45% de las camionetas pickup procedan de plantas con salarios más altos, principalmente de Estados Unidos o Canadá, aplicada sobre componentes esenciales como motores, transmisiones, paneles de carrocería y componentes del chasis.

La propuesta estadounidense fue descrita como uno de los planteamientos iniciales para la negociación sobre la revisión del T-MEC con México, pero podría modificarse durante las sucesivas rondas de negociaciones, según avanzó The Wall Street Journal citando fuentes familiarizadas con los planes de Estados Unidos. Hasta ahora no está claro si ese requisito sustituiría las reglas actuales, si se sumaría a ellas o si será modificado durante las conversaciones, según Reuters.

El secretario de Comercio de Estados Unidos, Jamieson Greer, declaró públicamente que su gobierno busca reforzar las reglas de origen norteamericanas para impulsar la manufactura en su país. "Creo que a lo largo de estas negociaciones, vamos a hablar de las normas de origen de manera que se potencie el contenido estadounidense en estos productos", dijo Greer según citó Reuters. Greer también afirmó que Washington mantendrá al menos algunos aranceles sobre productos industriales mexicanos y canadienses, aunque podrían aplicarse tasas preferenciales.

La propuesta representa una amenaza directa para México, donde el T-MEC afecta a más del 80% de las exportaciones y representa un intercambio comercial de casi 900.000 millones de dólares con Estados Unidos, según El País. México cuenta con numerosas fábricas de automoción que fabrican piezas, componentes y ensamblan vehículos para marcas estadounidenses que luego se exportan al vecino del norte. Canadá, por su parte, está especializada en la fabricación de rancheras y pickups.

Si Estados Unidos logra imponer un requisito más alto de contenido estadounidense, las empresas que ensamblan vehículos en México podrían enfrentar nuevos retos para cumplir con el tratado y conservar acceso preferencial al mercado estadounidense. Entre los posibles efectos están la revisión de proveedores en México, mayor presión para comprar componentes fabricados en Estados Unidos, ajustes en costos de producción, cambios en decisiones de inversión y el riesgo de que algunos vehículos no califiquen para trato preferencial si no cumplen las nuevas reglas.

La Secretaría de Economía de México declinó hacer comentarios sobre las exigencias relacionadas con reglas de origen, según Reuters. La ausencia de una posición pública definitiva de México sobre este punto refleja la complejidad de una negociación que puede redefinir una de las cadenas productivas más importantes de Norteamérica.

El actual Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá se firmó en 2020 durante el primer mandato de Donald Trump en la Casa Blanca para reemplazar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Cuando se ratificó el tratado en 2020, se acordó abrir un periodo de revisión a los seis años, por lo que a partir de julio de 2026 los tres países negociarán nuevas condiciones.

La revisión del T-MEC ocurre en un entorno comercial más tenso por los aranceles impuestos por la administración Trump. Las negociaciones se complican por aranceles globales del 25% sobre automóviles y autopartes, además de gravámenes del 50% sobre acero, aluminio y cobre, según Reuters. En la práctica, estas medidas han debilitado el esquema de libre comercio que durante tres décadas marcó la relación económica de Norteamérica.

La negociación no se limita a automóviles. Los negociadores estadounidenses también buscarían nuevas reglas para el acero que reciba trato preferencial, según reportó Reuters. Barry Zekelman, director ejecutivo de Zekelman Industries, dijo a Reuters que los siderúrgicos fueron informados de que la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos presionará para exigir que el acero mexicano y canadiense con tratamiento arancelario preferencial sea fundido y moldeado en América del Norte.

Zekelman afirmó que esa medida ayudaría a reducir la entrada de componentes de acero chinos a operaciones manufactureras mexicanas. También sostuvo que Estados Unidos quiere que México iguale los aranceles estadounidenses sobre importaciones de acero y productos derivados fabricados con acero procedente de fuera de América del Norte. "Lo que van a hacer ahora es empezar a cerrar todos los resquicios que aún existen", dijo Zekelman a Reuters.

La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos anunció tres rondas de negociación entre Estados Unidos y México hasta finales de julio, incluida la ronda en Ciudad de México, según Reuters. La ausencia de Canadá no significa que el país quede fuera del tratado, pero muestra que Estados Unidos está tratando algunos temas por separado, pese a que cualquier cambio de fondo en el acuerdo comercial tendría implicaciones para los tres socios.

Donald Trump ha amenazado varias veces con acabar con el T-MEC, un acuerdo comercial que negoció él mismo durante su primer mandato y que ahora dice que es injusto con Estados Unidos, según El País. De salir adelante, la propuesta supondría una importante ventaja comercial para Estados Unidos en detrimento de sus otros dos socios, obligando a los fabricantes de automóviles a obtener muchas más piezas y materiales de proveedores estadounidenses en lugar de suministradores de México o Canadá.

Los fabricantes de coches de Norteamérica que cumplen los requisitos del T-MEC están exentos de aranceles. Greer ha dicho públicamente que quiere relocalizar en Estados Unidos la producción de coches que en los últimos años se desplazó a México y Canadá en busca de costes más bajos, y usarán la negociación del T-MEC para tratar de conseguirlo, según El País.

Aún hay puntos clave sin resolver: si México aceptará un requisito específico de contenido estadounidense, si Canadá será incorporado a una ronda posterior con el mismo planteamiento, si el nuevo requisito sustituirá o se sumará a las reglas actuales, qué periodo de transición tendrían las empresas, cómo se calcularía el contenido estadounidense en vehículos y autopartes, y qué pasaría con vehículos que cumplan contenido regional pero no el nuevo mínimo estadounidense.

La incertidumbre es significativa porque la industria automotriz depende de planeación de largo plazo. Las armadoras no cambian proveedores, plantas o diseños de producción de un día para otro. Para el consumidor, esta negociación puede tener efectos indirectos en el precio de autos, disponibilidad de modelos y costos de producción si las reglas finales modifican la cadena de suministro. Para empresas, proveedores y trabajadores del sector automotriz, el tema es más inmediato, ya que la propuesta de Washington puede obligar a revisar contratos, origen de componentes y estrategias de producción.

La propuesta marca el tono de una revisión comercial que puede redefinir una de las cadenas productivas más importantes de Norteamérica, con Estados Unidos usando la revisión del T-MEC para aumentar la fabricación dentro de su territorio mientras México enfrenta una negociación clave para proteger su papel en la industria automotriz regional sin perder acceso preferencial al mercado estadounidense.

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La administración de Donald Trump propone modificar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) para exigir que la mitad de los componentes y materiales de un automóvil procedan de proveedores estadounidenses para beneficiarse de aranceles más bajos, según adelantó The Wall Street Journal este viernes. La propuesta, presentada durante las negociaciones en Ciudad de México, busca elevar el contenido regional del 75% al 82% y establecer que el 50% de ese valor sea producido en Estados Unidos, lo que representa un cambio radical frente al esquema actual que no especifica un mínimo exclusivo de contenido estadounidense.

29 may 2026
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Estados Unidos ha puesto sobre la mesa una de las propuestas más ambiciosas y potencialmente disruptivas para la industria automotriz norteamericana: exigir que la mitad del valor de los componentes y materiales de un vehículo provenga de fuentes estadounidenses para poder acceder a aranceles preferenciales bajo el T-MEC, según informó The Wall Street Journal con base en fuentes familiarizadas con los planes de negociación.

La propuesta fue presentada por una delegación del Departamento de Comercio de Estados Unidos durante conversaciones celebradas esta semana en Ciudad de México como parte de la revisión del acuerdo comercial más importante de Norteamérica. Las autoridades mexicanas y estadounidenses prevén celebrar una segunda ronda de contactos en Washington durante julio, según reportó El País. Mientras tanto, aún no se han abierto conversaciones con el Gobierno de Canadá, que ha quedado fuera de esta fase inicial de negociaciones bilaterales.

Según Reuters, la propuesta contempla dos cambios principales: elevar el contenido regional requerido del 75% actual al 82%, y establecer que la mitad de ese contenido sea producido específicamente en Estados Unidos. The Wall Street Journal precisó que la exigencia equivale a establecer un 50% de contenido de fabricación estadounidense medido por el valor en dólares de los componentes.

La diferencia fundamental con el esquema vigente es que el T-MEC actual exige que el 75% del valor de un vehículo provenga de América del Norte para recibir trato preferencial, pero no establece un mínimo exclusivo de contenido estadounidense. El tratado incluye una regla laboral que requiere que el 40% de los componentes de vehículos de pasajeros y el 45% de las camionetas pickup procedan de plantas con salarios más altos, principalmente de Estados Unidos o Canadá, aplicada sobre componentes esenciales como motores, transmisiones, paneles de carrocería y componentes del chasis.

La propuesta estadounidense fue descrita como uno de los planteamientos iniciales para la negociación sobre la revisión del T-MEC con México, pero podría modificarse durante las sucesivas rondas de negociaciones, según avanzó The Wall Street Journal citando fuentes familiarizadas con los planes de Estados Unidos. Hasta ahora no está claro si ese requisito sustituiría las reglas actuales, si se sumaría a ellas o si será modificado durante las conversaciones, según Reuters.

El secretario de Comercio de Estados Unidos, Jamieson Greer, declaró públicamente que su gobierno busca reforzar las reglas de origen norteamericanas para impulsar la manufactura en su país. "Creo que a lo largo de estas negociaciones, vamos a hablar de las normas de origen de manera que se potencie el contenido estadounidense en estos productos", dijo Greer según citó Reuters. Greer también afirmó que Washington mantendrá al menos algunos aranceles sobre productos industriales mexicanos y canadienses, aunque podrían aplicarse tasas preferenciales.

La propuesta representa una amenaza directa para México, donde el T-MEC afecta a más del 80% de las exportaciones y representa un intercambio comercial de casi 900.000 millones de dólares con Estados Unidos, según El País. México cuenta con numerosas fábricas de automoción que fabrican piezas, componentes y ensamblan vehículos para marcas estadounidenses que luego se exportan al vecino del norte. Canadá, por su parte, está especializada en la fabricación de rancheras y pickups.

Si Estados Unidos logra imponer un requisito más alto de contenido estadounidense, las empresas que ensamblan vehículos en México podrían enfrentar nuevos retos para cumplir con el tratado y conservar acceso preferencial al mercado estadounidense. Entre los posibles efectos están la revisión de proveedores en México, mayor presión para comprar componentes fabricados en Estados Unidos, ajustes en costos de producción, cambios en decisiones de inversión y el riesgo de que algunos vehículos no califiquen para trato preferencial si no cumplen las nuevas reglas.

La Secretaría de Economía de México declinó hacer comentarios sobre las exigencias relacionadas con reglas de origen, según Reuters. La ausencia de una posición pública definitiva de México sobre este punto refleja la complejidad de una negociación que puede redefinir una de las cadenas productivas más importantes de Norteamérica.

El actual Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá se firmó en 2020 durante el primer mandato de Donald Trump en la Casa Blanca para reemplazar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Cuando se ratificó el tratado en 2020, se acordó abrir un periodo de revisión a los seis años, por lo que a partir de julio de 2026 los tres países negociarán nuevas condiciones.

La revisión del T-MEC ocurre en un entorno comercial más tenso por los aranceles impuestos por la administración Trump. Las negociaciones se complican por aranceles globales del 25% sobre automóviles y autopartes, además de gravámenes del 50% sobre acero, aluminio y cobre, según Reuters. En la práctica, estas medidas han debilitado el esquema de libre comercio que durante tres décadas marcó la relación económica de Norteamérica.

La negociación no se limita a automóviles. Los negociadores estadounidenses también buscarían nuevas reglas para el acero que reciba trato preferencial, según reportó Reuters. Barry Zekelman, director ejecutivo de Zekelman Industries, dijo a Reuters que los siderúrgicos fueron informados de que la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos presionará para exigir que el acero mexicano y canadiense con tratamiento arancelario preferencial sea fundido y moldeado en América del Norte.

Zekelman afirmó que esa medida ayudaría a reducir la entrada de componentes de acero chinos a operaciones manufactureras mexicanas. También sostuvo que Estados Unidos quiere que México iguale los aranceles estadounidenses sobre importaciones de acero y productos derivados fabricados con acero procedente de fuera de América del Norte. "Lo que van a hacer ahora es empezar a cerrar todos los resquicios que aún existen", dijo Zekelman a Reuters.

La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos anunció tres rondas de negociación entre Estados Unidos y México hasta finales de julio, incluida la ronda en Ciudad de México, según Reuters. La ausencia de Canadá no significa que el país quede fuera del tratado, pero muestra que Estados Unidos está tratando algunos temas por separado, pese a que cualquier cambio de fondo en el acuerdo comercial tendría implicaciones para los tres socios.

Donald Trump ha amenazado varias veces con acabar con el T-MEC, un acuerdo comercial que negoció él mismo durante su primer mandato y que ahora dice que es injusto con Estados Unidos, según El País. De salir adelante, la propuesta supondría una importante ventaja comercial para Estados Unidos en detrimento de sus otros dos socios, obligando a los fabricantes de automóviles a obtener muchas más piezas y materiales de proveedores estadounidenses en lugar de suministradores de México o Canadá.

Los fabricantes de coches de Norteamérica que cumplen los requisitos del T-MEC están exentos de aranceles. Greer ha dicho públicamente que quiere relocalizar en Estados Unidos la producción de coches que en los últimos años se desplazó a México y Canadá en busca de costes más bajos, y usarán la negociación del T-MEC para tratar de conseguirlo, según El País.

Aún hay puntos clave sin resolver: si México aceptará un requisito específico de contenido estadounidense, si Canadá será incorporado a una ronda posterior con el mismo planteamiento, si el nuevo requisito sustituirá o se sumará a las reglas actuales, qué periodo de transición tendrían las empresas, cómo se calcularía el contenido estadounidense en vehículos y autopartes, y qué pasaría con vehículos que cumplan contenido regional pero no el nuevo mínimo estadounidense.

La incertidumbre es significativa porque la industria automotriz depende de planeación de largo plazo. Las armadoras no cambian proveedores, plantas o diseños de producción de un día para otro. Para el consumidor, esta negociación puede tener efectos indirectos en el precio de autos, disponibilidad de modelos y costos de producción si las reglas finales modifican la cadena de suministro. Para empresas, proveedores y trabajadores del sector automotriz, el tema es más inmediato, ya que la propuesta de Washington puede obligar a revisar contratos, origen de componentes y estrategias de producción.

La propuesta marca el tono de una revisión comercial que puede redefinir una de las cadenas productivas más importantes de Norteamérica, con Estados Unidos usando la revisión del T-MEC para aumentar la fabricación dentro de su territorio mientras México enfrenta una negociación clave para proteger su papel en la industria automotriz regional sin perder acceso preferencial al mercado estadounidense.

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