El presidente Donald Trump anunció en la madrugada del sábado el inicio de una operación militar masiva y continua contra Irán, denominada Operación Furia Épica, con el objetivo declarado de eliminar amenazas inminentes del régimen iraní e impedir que desarrolle armas nucleares. La acción militar, lanzada sin autorización previa del Congreso, ha generado una fuerte oposición de legisladores demócratas que cuestionan la legalidad de los ataques y advierten sobre el riesgo de un conflicto prolongado en Medio Oriente.
En un video de ocho minutos publicado en redes sociales desde su residencia de Mar-a-Lago en Florida, Trump declaró que Estados Unidos está llevando a cabo una operación para defender al pueblo estadounidense eliminando amenazas inminentes del régimen iraní, según reportó la BBC. "Es un mensaje muy simple", dijo el presidente. "Nunca tendrán un arma nuclear".
Trump justificó los ataques argumentando que las actividades amenazantes de Irán ponen en peligro directo a Estados Unidos, sus tropas, sus bases en el extranjero y sus aliados en todo el mundo, según su declaración. El presidente utilizó el término "amenazas inminentes" como base legal para la acción militar, que no cuenta con respaldo internacional formal ni autorización del Congreso.
El mandatario presentó tres argumentos principales: que Irán ha sido una amenaza inminente para Estados Unidos desde la Revolución Islámica de 1979, que está cerca de desarrollar misiles balísticos intercontinentales capaces de alcanzar territorio estadounidense, y que está al borde de desarrollar un arma nuclear. Sin embargo, según el análisis de la BBC, la afirmación sobre los misiles no está respaldada por evaluaciones de inteligencia estadounidense, y resulta contradictoria con las declaraciones previas de Trump de que estas capacidades fueron "obliteradas" tras los ataques estadounidenses del verano pasado.
Según el análisis de Tom Bateman, corresponsal del Departamento de Estado de la BBC, la realidad sobre el momento elegido es que Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu consideran que el liderazgo iraní se encuentra en su punto más débil en años a nivel doméstico, con sus milicias aliadas en la región diezmadas tras la guerra de Gaza. La brutal represión de las protestas de este año por parte de Teherán inició una cuenta regresiva, y ambos líderes creen que este es el momento de atacar.
En su declaración, Trump afirmó que Estados Unidos buscó repetidamente llegar a un acuerdo con Irán. "Lo intentamos. Ellos querían hacerlo. No querían hacerlo de nuevo. Querían hacerlo. No querían hacerlo", dijo el presidente, según la BBC. Trump argumentó que no tuvo otra opción que atacar debido a un régimen iraní recalcitrante que jugó con los acercamientos de Washington para negociar el fin de su programa nuclear.
En las semanas recientes, Trump osciló sobre el alcance de sus demandas, a veces diciendo que un acuerdo debía incluir el fin de las capacidades de misiles convencionales de Irán, otras veces sugiriendo que no. Pero su línea roja convergió en la demanda de cero enriquecimiento nuclear, según la BBC. Teherán vio esto como una humillación. Las conversaciones mediadas entre Estados Unidos e Irán estaban programadas para continuar la próxima semana, con el mediador Omán afirmando el viernes que un avance estaba al alcance, con Irán ofreciendo no almacenar material nuclear. Pero Trump rechazó esto.
La realidad, según señala Bateman, es que fue Trump en su primer mandato quien unilateralmente retiró a Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2015 entre potencias mundiales e Irán, liderado por Obama. Trump dijo que el acuerdo era demasiado débil, pero Teherán siempre usó esto como evidencia para afirmar que fue él, no ellos, quien tomó el camino de la violencia sobre las negociaciones.
Trump describió la acción como "una operación masiva y continua para prevenir que esta dictadura radical muy malvada amenace a Estados Unidos y nuestros intereses de seguridad nacional fundamentales", según su declaración. Sin embargo, el presidente no proporcionó detalles sobre la duración o el alcance exacto de la Operación Furia Épica, dejando abierta la interpretación sobre si los ataques durarán días, semanas o incluso más tiempo, según el análisis de Daniel Bush, corresponsal de la BBC en Washington.
Es notable que Trump no buscó autorización del Congreso para el ataque, lo que ha enfurecido a los legisladores, especialmente a los demócratas, quienes están pidiendo que el Congreso frene a Trump, según Bush. La administración informó a un pequeño grupo de líderes del Congreso antes del ataque, pero el sábado el líder de la mayoría del Senado, John Thune, dijo que esperaba que la administración informe a "todos los senadores" sobre la operación.
El líder demócrata Hakeem Jeffries emitió una declaración contundente criticando la decisión de Trump. "Los redactores de la Constitución de Estados Unidos dieron al Congreso el poder exclusivo de declarar la guerra como la rama del gobierno más cercana al pueblo estadounidense", afirmó Jeffries, según el comunicado oficial de su oficina.
Jeffries reconoció que "Irán es un actor malicioso y debe ser confrontado agresivamente por sus violaciones de derechos humanos, ambiciones nucleares, apoyo al terrorismo y la amenaza que representa para nuestros aliados como Israel y Jordania en la región". Sin embargo, añadió que "ausentes circunstancias apremiantes, la administración Trump debe buscar autorización para el uso preventivo de fuerza militar que constituye un acto de guerra".
El líder demócrata señaló que "Donald Trump no buscó autorización del Congreso antes de atacar a Irán. En cambio, la decisión del presidente de abandonar la diplomacia y lanzar un ataque militar masivo ha dejado a las tropas estadounidenses vulnerables a las acciones de represalia de Irán", según su declaración. Jeffries expresó sus oraciones por la seguridad de los hombres y mujeres de las fuerzas armadas estadounidenses que han sido puestos en peligro en un teatro de guerra peligroso.
Jeffries cuestionó la coherencia de la administración Trump: "Si el programa nuclear de Irán fue 'completa y totalmente obliterado' por los ataques militares en junio de 2025, como Donald Trump proclamó audazmente, no debería haber necesidad de atacarlos ahora", según su comunicado. El líder demócrata también advirtió que "el avance de la seguridad y estabilidad en Medio Oriente requiere más que poderío militar, como descubrimos dolorosamente en varias guerras fallidas en Irak y Afganistán".
Jeffries exigió que "la administración Trump debe explicarse al pueblo estadounidense y al Congreso inmediatamente, proporcionar una justificación férrea para este acto de guerra, definir claramente el objetivo de seguridad nacional y articular un plan para evitar otro atolladero militar costoso y prolongado en Medio Oriente", según su declaración oficial.
El líder demócrata informó que la Resolución de Poderes de Guerra introducida por el representante Ro Khanna y el representante Thomas Massie exige que el presidente Trump retire las fuerzas estadounidenses de las hostilidades en Irán sin autorización del Congreso. "Los demócratas de la Cámara siguen comprometidos a obligar una votación sobre esta resolución a nuestro regreso", afirmó Jeffries.
En su declaración, Trump reconoció los riesgos de la operación: "Las vidas de valientes héroes estadounidenses pueden perderse y podemos tener bajas, eso a menudo sucede en la guerra. Estamos haciendo esto, no por ahora, estamos haciendo esto por el futuro, y es una misión noble", según reportó la BBC.
Según el análisis de Bush, las acciones militares siempre conllevan riesgos, y hay una larga historia de presidentes estadounidenses lanzando guerras u operaciones encubiertas en Medio Oriente que los dañaron políticamente en casa. Trump puede estar apostando a que puede reunir al público estadounidense detrás del ataque, mantener las bajas al mínimo y salir con algún tipo de victoria militar que pueda promocionar ante los votantes antes de las elecciones de medio término en noviembre.
Sin embargo, esto es un riesgo calculado. No está claro cómo se desarrollarán los eventos en Irán, pero si esto se convierte en una guerra regional más amplia, podría arrastrar a Estados Unidos de vuelta a un conflicto prolongado en Medio Oriente, algo que Trump prometió que no haría. Hizo campaña con la promesa de terminar las "guerras eternas" y desenredar a Estados Unidos de conflictos extranjeros, según Bush.
En la parte más crítica de su discurso, Trump reveló su objetivo estratégico dirigiéndose directamente a las fuerzas iraníes: "A los miembros de la Guardia Revolucionaria Islámica, las fuerzas armadas y toda la policía, les digo esta noche que deben deponer sus armas y tener inmunidad completa, o, en la alternativa, enfrentar muerte segura", según la BBC.
Según el análisis de Bateman, ahora es inequívoco que esta es una guerra de intento de cambio de régimen lanzada por Estados Unidos e Israel. La decapitación funcionó en lo que respecta a Trump en Venezuela, asaltando la capital y capturando al líder Nicolás Maduro. Funcionarios iraníes la semana pasada parecían estar informando discretamente la idea de que intentar hacer un Venezuela con ellos no funcionaría, que un plan maestro estaba en su lugar incluso si el líder supremo era asesinado, con cuatro capas de sucesión listas para encabezar el régimen.
Trump está apostando por un resultado similar a Venezuela, ya sea a través de un levantamiento popular o un régimen gravemente dañado que se vuelva dócil a la voluntad de Washington, según Bateman. Pero los peligros son inmensos. Incluyen la posibilidad de desatar conflicto civil y derramamiento de sangre incontrolables dentro del propio Irán, un conflicto regional que involucre a los aliados árabes clave de Estados Unidos cuyas monarquías detestan la idea de inestabilidad doméstica, y las muertes de tropas y personal estadounidense en la región.
Finalmente, Trump hizo un llamado directo al pueblo iraní: "Finalmente, al gran y orgulloso pueblo de Irán, les digo esta noche que la hora de su libertad está cerca... cuando terminemos, tomen el control de su gobierno. Será suyo para tomar. Esta será probablemente su única oportunidad por generaciones", según la BBC.
Según Bush, Trump ha presionado a Irán en dos frentes en los últimos meses, instando a Teherán a abandonar su programa de armas nucleares y detener la represión mortal de las protestas masivas que barrieron el país. Aquí, buscó mantener el enfoque en la construcción de la democracia con un llamado directo a la población iraní, pero también añadió una advertencia ominosa, diciendo que sería la "única oportunidad por generaciones" para transformar la sociedad iraní.
Al mismo tiempo, Trump ha hecho de la pacificación una parte clave de su agenda de segundo mandato. Ha hecho campaña activamente por el Premio Nobel de la Paz y afirmó haber terminado varias guerras desde su regreso al cargo. Irán sería una parte importante de este legado, si Trump puede asegurar el resultado que desea, según Bush.
Sin embargo, exactamente qué es eso sigue sin estar claro. Y si la operación en Irán sale mal, podría costarle caro a Trump en su impulso por ser visto como un campeón de la paz en el escenario mundial. Ahora es el segundo ataque que lanza contra Irán, y se une a una lista creciente de otras acciones militares que ha tomado, incluidos ataques aéreos contra supuestos barcos de drogas en el Caribe y el ataque a Venezuela, según Bush.
La situación plantea interrogantes fundamentales sobre el equilibrio de poderes constitucionales, la estrategia de Estados Unidos en Medio Oriente y los riesgos de un conflicto que podría expandirse más allá de las fronteras iraníes. Con el Congreso preparándose para votar sobre la Resolución de Poderes de Guerra a su regreso, y con tropas estadounidenses ahora en una zona de guerra activa, los próximos días y semanas serán cruciales para determinar si esta operación militar logra sus objetivos declarados o si arrastra a Estados Unidos a otro conflicto prolongado en la región.