Europa impulsa el mayor proyecto eólico del mundo en el mar del Norte para reducir dependencias energéticas
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Europa impulsa el mayor proyecto eólico del mundo en el mar del Norte para reducir dependencias energéticas

Nueve países europeos firmaron en Hamburgo un acuerdo para desarrollar una gigantesca central eólica marina en el mar del Norte, con el objetivo de alcanzar 300 gigavatios de capacidad para 2050 y reducir la dependencia energética de Rusia, Estados Unidos y Qatar en un contexto de creciente tensión geopolítica.

INTERNACIONAL29 ENE 2026

Los países europeos con costa en el mar del Norte han dado un paso decisivo para transformar esta región en "la mayor central de energía limpia del mundo", según acordaron en la reciente Cumbre del mar del Norte celebrada en Hamburgo, Alemania, los pasados domingo y lunes.

Alemania, Dinamarca, Bélgica, Países Bajos, Noruega, Luxemburgo, Francia, Reino Unido e Irlanda firmaron la llamada "Declaración de Hamburgo", un pacto de inversión para conectar instalaciones energéticas offshore a las redes eléctricas de varios países con el fin de crear "energía asequible y reducir las dependencias estratégicas" en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas.

"El mundo está viviendo un cambio de época", afirmó la ministra de Economía alemana, Katherina Reiche, anfitriona de la cumbre, con la mirada puesta en las tensiones políticas con países como Rusia y Estados Unidos. "Y la respuesta solo puede ser una Europa fuerte", agregó según recoge El País.

El acuerdo establece conectar hasta 100 gigavatios (GW) de nueva energía eólica marina mediante proyectos transfronterizos y desarrollar un marco financiero común. Además, el pacto de inversión conjunto entre gobiernos, industria eólica marina y operadores de redes eléctricas coordinará las licitaciones para parques eólicos marinos a partir de 2031, garantizando que se liciten 15 GW de nueva potencia al año.

El objetivo final es alcanzar 300 GW de capacidad eólica para 2050, lo que permitiría a Europa reducir significativamente su dependencia de las importaciones de gas que actualmente compra a Rusia, Estados Unidos y Qatar, países que, según las fuentes, utilizan esta dependencia como instrumento para presionar a los líderes europeos.

"Queremos energía segura y asequible en Europa. Y para ello es esencial una Europa fuerte, independiente y competitiva", explicó el canciller alemán, Friedrich Merz, en la rueda de prensa de cierre del evento. El líder conservador señaló que la energía eólica es una "tecnología de transición que nos acompañará durante 10, 20 o, quizás, 30 años" hasta poder contar con un reactor de fusión que proporcione energía eléctrica.

Por su parte, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, que se enfrenta actualmente a las ambiciones territoriales del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre Groenlandia, aprovechó la ocasión para subrayar que "lo que está sucediendo tiene que ver con cuestiones y valores europeos". "Se trata de nuestros principios democráticos, de nuestra integridad y de quiénes somos", añadió.

Frederiksen enfatizó que "al invertir en energía eólica marina, reducimos nuestra dependencia de las importaciones y tomamos el control de nuestro futuro energético", según declaraciones recogidas por El País. En la misma línea, el comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen, afirmó: "Enviamos un mensaje muy claro a Rusia: no permitiremos que utilicen la energía contra nosotros", según informa Infobae.

Esta cumbre, que celebra su tercera edición, se instauró en 2022 como reacción a la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania y los consiguientes problemas de suministro energético. Aunque no pudieron participar ni el presidente francés, Emmanuel Macron, ni el primer ministro británico, Keir Starmer, sí asistieron sus ministros de Energía, así como representantes de Irlanda, la Comisión Europea, y por primera vez también de Islandia y de la OTAN.

El mar del Norte, situado entre Alemania, los Países Bajos, Bélgica, Reino Unido y Escandinavia, contará en un futuro con decenas de miles de turbinas eólicas marinas, así como nuevos cables eléctricos en el fondo del mar que conecten mejor el continente. Se crearán también los denominados "interconectores híbridos", que no solo conectarán directamente a dos países, sino que también interconectarán los parques eólicos marinos nacionales.

Sin embargo, aún se está lejos de alcanzar los deseados 300 GW. Según informó la Oficina Federal de Navegación Marítima e Hidrografía de Alemania (BSH), en octubre de 2025 los Estados habían instalado aproximadamente 35 GW, lo que corresponde a aproximadamente una décima parte del objetivo de expansión. Reino Unido tiene la mayor capacidad, con alrededor de 15 GW, seguido de Alemania con 7,3 GW y Países Bajos con 4,5 GW.

Si se cumple con el plan, según los cálculos de la asociación industrial WindEurope, la energía adicional del norte podría sustituir a partir de 2040 las importaciones de combustibles fósiles por un valor de 70.000 millones de euros al año, lo que equivale aproximadamente a una quinta parte de las importaciones actuales. Según esta misma asociación, actualmente ya pueden abastecerse de electricidad 32 millones de hogares a partir de energía eólica marina, y con 300 GW en 2050, esta cifra podría superar los 330 millones de hogares.

El sector valora positivamente estas medidas, especialmente las subastas en las que se utilizarán principalmente los denominados contratos por diferencia. "Las perspectivas de licitaciones coordinadas aumentan la seguridad de la planificación, y los contratos por diferencia, la seguridad de la financiación", declaró Pierre Tardieu, jefe de lobby de WindEurope, a la publicación alemana Der Spiegel. A cambio, el sector se compromete a reducir los costes de producción de electricidad en un 30% para 2040 y a invertir 9.500 millones de euros en nuevas capacidades de producción en Europa para 2030, creando 91.000 empleos adicionales, según Market Screener.

La seguridad también se posicionó como un eje prioritario de la cumbre. La Asociación Federal de la Industria Energética y del Agua de Alemania (BDEW) instó a los jefes de Estados y de Gobierno a prestar más atención a la seguridad de las infraestructuras. "No es sólo desde la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania que estamos viendo un aumento de los ataques a nuestra infraestructura crítica", señaló Reiche. Los firmantes subrayaron que la infraestructura para la producción energética marina puede integrarse en la vigilancia marítima y aérea, y que el desarrollo tecnológico debe permitir detectar y responder a amenazas a la seguridad.

No obstante, el proyecto también ha recibido críticas de organizaciones ecologistas. "Algunos actores han perdido la medida en la expansión de la energía eólica marina", afirma Kim Detloff, experto marino de la asociación de conservación de la naturaleza Nabu. "Las consecuencias ecológicas, desde la pérdida masiva de hábitats de numerosas aves marinas hasta cambios irreversibles en el ecosistema del Mar del Norte, amenazan con volverse incontrolables".

A pesar de estas preocupaciones, los líderes europeos parecen decididos a avanzar en este ambicioso proyecto que busca no solo contribuir a la transición energética y la lucha contra el cambio climático, sino también reforzar la autonomía estratégica de Europa en un contexto internacional cada vez más complejo y tenso.

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